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ABC MIÉRCOLES 22 3 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA GALIMATÍAS EN EL OASIS E LA CADENA DE SAN CORAZÓN RA cuando la gente escribía cartas en lugar de correos electrónicos, ¿te acuerdas? Recibíamos cartas manuscritas, como anónimos amenazantes, con tufo a alcanfor devoto: Esta cadena de San Antonio la ha iniciado un padre misionero de Colombia y debe continuar por mandato divino. Abajo encontrarás una lista de personas. A la primera le debes enviar una moneda de peseta pegada en un papel y metida en un sobre. Luego, debes hacer siete copias de esta carta y enviarla a siete amigos, y ponerte tú en cada una de ellas el último en esa lista, y tachar al primero, al que ya le has mandado la peseta. En pocas semanas te llegarán cientos de cartas con monedas de peseta. Y si no lo haces, te caerán las mayores desgracias. A Pascual Maragall, de Barcelona, que recibió la carta de la cadena pero no quiso seguirla, le fueron muy mal los negocios, y ahora depende de un socio ANTONIO que lo trae a mal traer. Mariano RaBURGOS joy, de Pontevedra, quiso hacer las copias y le ordenó a su secretaria que las enviara; pero la empleada se olvidó, no las hizo, y perdió todo su poder. Por el contrario, José Luis Rodríguez Zapatero, de León, hizo las siete copias, y le mandó la peseta al que encabezaba la lista, y no le puede ir mejor el negocio Tiene que haber ahora otra cadena de este tipo para hacerse rico recibiendo no ya monedas de peseta, sino millones de las televisiones. Es la Cadena de San Corazón, con los trapos sucios de las sagas familiares en las cadenas televisivas. No sé si iniciada por un padre misionero de Colombia, pero me entusiasma la sincronización, perfección y sobre todo, alta rentabilidad alcanzada por estas cadenas. Suele empezar por un caso de malos tratos, una separación matrimonial, la infidelidad con una tercera persona. Los malos tratos son los que dan más juego. Va la mujer del famoso de quinta e inicia la E cadena, diciendo que hace veinte años, cuando todavía estaba casada con él, le daba tela de tragantadas. Un ojo morado bien administrado, con algunos aludidos que entren por teléfono, da para media hora de plató. Y le produce de momento los primeros tres millones de pesetas a la maltratada. Cuyo relato es desmentido de pe a pa a la semana siguiente por el tío de las tragantadas, que dice en la tele de la competencia que nanai: que la trataba como a una reina; que cuando se separaron le dejó todo, y que salió de la casa con una mano atrás y otra delante. Otra media horita de plató. Otros tres millones para la buchaca. Que son cinco, con la tarifa ya elevada, cuando a la semana siguiente la cadena continúa con el hijo de ambos, que vive fuera, y que llega expresamente para decir que ni el uno ni el otro: que los dos se pegaban mutuamente cada bofetada que temblaba el misterio, y que él se tuvo que ir de la casa porque aquello era la batalla del Ebro con los ceniceros volando. En este punto es conveniente que entre en danza, en una tercera cadena de TV, un hijo natural, no reconocido. O mejor hija. Que cobrará otros cinco millones de pesetas por reclamar en el plató la prueba de paternidad. Lo que permitirá a la semana siguiente que vuelva la esposa maltratada, la primera, la legítima, que dirá que ella sabía lo de la hija extramatrimonial. Y como se pone de parte de ella para el ADN, tome usted: diez millones, y hasta la semana que viene. Entra entonces en la cadena la actual esposa del maltratador, que reconoce la paternidad, pero que dice que es lo que se dice un caballero, cosa que niegan doscientos SMS que salen en pantalla, previo pago de su importe. ¿Creen que la cadena ha terminado aquí? De ninguna forma. Bien administrada, puede estirarse toda una temporada, con intervención de chóferes, porteros, jardineros, primos, cuñados, administradores... Un lío familiar bien llevado, con su Cadena de San Corazón, es hoy en España el mejor negocio. No hay cortijo tan rentable como el pisoteado honor de quienes trafican con el que no tienen. L Partido Socialista se alió con Esquerra Republicana de Catalunya en un gobierno tripartito cuyo principal objetivo era aprobar un nuevo Estatuto de Autonomía. Dicho proyecto ha sido aprobado en las Cortes españolas con el voto en contra de ERC, que sigue en el Gobierno, y el voto favorable de Convergencia i Unió, que sigue en la oposición. Para conseguir una mayoría que respaldase el texto, el líder del PSOE y presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, pactó con los dirigentes de CiU sin que seenterasesucorreligionarioel presidente de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall, que también continúa en su sillón pese al manifiesto ninguneo. Del mismo modo, se mantiene IGNACIO ensucargo deconsejeroauCAMACHO tonómico el dirigente de ERC que, al comentar dicho pacto, llamó a Zapatero demagogo españolista y conposterioridad se reafirmó en sus expresiones pese a la orden de excusarse que le formuló el propio Maragall, que tiene la teórica capacidad de destituirlo, y que ha recibido la amenaza de que, en caso de hacerlo, se podría ver él mismo fuera del cargo como consecuencia de una moción de censura. El Partido Socialista ha dirigido la redaccióndel Estatutobajo lapremisade reconducir y eliminar algunos excesos propuestos por el Parlamento catalán, entre ellos, y muy significadamente, la consideración de Cataluña como nación distinta de la española. Ayer, el socialista Maragall celebró la aprobación felicitándose, al igual que el líder de CiU, de que el texto reconozca la nación catalana. Los diputados de ERC han votadoen contra insatisfechos porque, a su criterio, dicha nación no queda reconocida en el texto, tal como en efecto consideran los dirigentes del PSOE, empezando por Rodríguez Zapatero. Y el texto final habrá de ser aprobado en un referéndum popular cuya campaña electoral estará a cargo de la Consejería de Gobernación de la Generalitat, dirigida por... sí, por el consejero que llamó a Zapatero demagogo y que está en contra del Estatuto. El secretario general de los socialistas catalanes, que en teoría conforman una fuerza distintaa la de lossocialistas españoles- -como gusta de recordar Maragall, quien se jacta de no pertenecer al PSOE, sino al PSC- el señor José Montilla, ministro del Gobierno de España, no parece en condiciones de lograr que el Gobierno (autonómico, por ahora) catalán que preside un miembro de su partido (el PSC) expulse a quien insulta a su jefe (del PSOE y del Gobierno de España) El propio presidente de la Generalitat, que tiene la competencia de nombrar a su equipo, intentó remodelarlo hace unos meses y hubo de desistir porque se oponían sus socios de Esquerra... ¡y su propio partido! ¿Que ustedes no entienden nada de este galimatías? Yo tampoco, pero no se preocupen: son cosas del oasis catalán, ese célebre ámbito de alta política cuya finura, delicadeza y complejidad se nos escapan a los agrios, crispados y groseros ciudadanos españoles. Simplemente, no están a nuestro alcance. Como las virtudes del Estatuto.