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60 Cultura MARTES 21 3 2006 ABC La Pedrera de Barcelona revisa la trayectoria de Kasimir Malévich, creador del suprematismo La Fundación Caixa Cataluña reúne un centenar de piezas procedentes de museos europeos b Malévich fue una figura preemi- nente de las vanguardias. Además de profesor de la Bauhaus fue fundador del suprematismo, arte que niega la representación de objetos ALEIX MATARÓ BARCELONA. La obra de Kasimir Malévich es un viaje de ida y vuelta a la figuración. Pero un viaje acumulativo de influencias y sugerencias propias, que refleja el compromiso con el debate sobre las esencias de su oficio: color, forma, abstracción. Su trayectoria se revisa en la nueva exposición retrospectiva de La Pedrera, sede cultural de la Fundación Caixa Cataluña, en Barcelona. La muestra, que se inauguró oficialmente ayer, reúne 102 obras, entre pinturas, dibujos y maquetas arquitectónicas. Las piezas proceden de centros tan destacados como el Pompidou de París o el Museo Estatal de Arte Contemporáneo de Tesalónica. Pero la mayor parte del material procede de museos rusos: San Petersburgo, Saratov, Ivanovo, Tula, Nizni- Novgorod, Astrakhan y la Galería Tretiakov de Moscú. Malévich nació en Kiev en 1879. Su primera etapa artística, entre 1905 y 1910, se caracteriza por la influencia del impresionismo y de los estilos característicos del fin de siglo simbolismo, Art Nouveau... Las obras simbolistas son características por el tono monocromático. No es indiferente la influencia de la religiosidad ortodoxa, como vemos en el estudio para El triunfo del cielo de 1907. Otras obras de esta época se interesan por aspectos distintos de la sociedad y en ellas vemos figuras a la manera de ToulouseLautrec, caricaturizadas y coloreadas con tonos planos. Del impresionismo al cubismo En etapas posteriores el artista se interesa por el fauvismo- -Matisse- -y el primitivismo. Mientras el primitivismo de Picasso se interesa por el arte clásico, Malévich acentúa elementos de la cultura artística rusa, como la robustez del grabado popular o el hieratismo de la pintura de iconos. Sus obras se interesan por las sociedades campesinas, reflejo asimismo del contexto histórico de la Rusia contemporánea. El artista cambia de etapas como Picasso. Después del período primitivista, se introduce en el cubismo y el futurismo. Este salto de estilos, desde el impresionismo al cubismo, culmina a fi- Un hombre pasa ante Deportistas obra de Malévich (hacia 1930) nales de 1915, con la aparición de la obra Cuadrado negro envuelto de blanco que supone el nacimiento del suprematismo, es decir, de la sumpremacia del No- nada del sin objeto, del color. La exposición reúne tanto pinturas, como dibujos suprematistas YOLANDA CARDO y también su traducción arquitectónica, los llamados arquitectonos maquetas de una verdadera construcción artística Finalmente, después de 1927, Malévich vuelve a una reinterpretación de su obra primitivista, pero con otro gusto colorista. El Museo Picasso de Barcelona cubre su laguna cubista con la cesión temporal de 73 obras del pintor A. M. BARCELONA. Picasso atravesó muchas etapas creativas y no todos los museos que tiene dedicados reúnen obra representativa de todas sus trayectorias. En el Museo Picasso de Barcelona, por ejemplo, están escasos de obra cubista. Una cuestión que se ha resuelto, de forma temporal, en la nueva presentación de la colección permanente, con la incorporación de dibujos y pinturas procedentes de otras colecciones privadas. Las 73 piezas cedidas hasta el próximo mes de septiembre permiten completar las distintas etapas del artista y, especialmente, refuerzan la representación de la etapa cubista. Concretamente, se exhiben varios dibujos realizados durante el período de Gósol (1906) que prefiguran el cubismo y varias pinturas propiamente de esta tendencia tridimensional. Además de la reapertura de la exposición permanente con estas piezas fo- Barraca de feria óleo de Picasso adquirido por el museo de Barcelona ABC ráneas, el Museo Picasso de Barcelona ha presentado su última adquisición. Se trata de un óleo sobre tela, fechado en París, en el año 1900, que representa a una barraca de feria. La pieza, adquirida a un coleccionista privado japonés por 950.000 euros, ha ingresado en la colección museística. La obra fue realizada durante la primera estancia de Picasso en la capital francesa, cuestión que podemos constatar por la marcada influencia, tanto en su temática como en su estilo, de la obra de Toulouse- Lautrec y Steinlein. Además de la adquisición y de la presencia destacada de obra cubista, la nueva mirada a la colección permanente acentúa las etapas formativas del pintor. Por ejemplo, podemos ver la importancia de los retratos y de la educación académica del pintor, en buena medida orientada por su padre. Es importante el número de estudios preparatorios de las etapas posteriores: impresionismo, modernismo, la influencia de Cézanne, las etapas azul y rosa. La renovación de la exposición permanente coincide con las muestras temporales de dibujos de Picasso y de la obra cubista de Roger de La Fresnaye.