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ABC MARTES 21 3 2006 Internacional 31 SAHARA E Mohamed VI rodeado por varios de sus guardaespaldas, ayer a su llegada a la ciudad de El Aaiún LUIS DE VEGA Mohamed VI vuelve al Sahara para afianzar la presencia de Marruecos El Aaiún lleva varios días tomado por las Fuerzas de Seguridad impulsar el plan de autonomía que en abril presentará Rabat a la ONU, y que el Frente Polisario ha rechazado de antemano LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL EL AAIÚN, (SAHARA OCCIDENTAL) Sólo las evidencias empíricas- -junto a alguna que otra filtración a los medios informativos- -sirvieron para anunciar que la llegada del Rey de Marruecos al Sahara Occidental era inminente. Los bordillos de las aceras recién pintados, los hoteles sin habitaciones libres, un despliegue de seguridad mucho mayor de lo habitual- -que ya de por sí es importante- decenas de enormes retratos del Monarca por calles y plazas, el nerviosismo entre las autoridades ante la posibilidad de que haya algún incidente y la obligación de colgar banderas en todos los edificios. La enseña roja con la estrella verde ondeaba hasta en la casa del joven Hamdi Lambarki, fallecido en octubre durante la represión por agentes marroquíes de las manifestaciones pro independentistas. A las dos de la tarde Mohamed VI aterrizaba mientras centenares de personas le esperaban a pie de calle ondeando banderas y con retratos del soberano. Los funcionarios apostados ante ellos, como regidores de un concurso de televisión, les animaban a aplaudir y elevar al cielo las fotos. Asomado por la aperb El Rey quiere tura superior de un vehículo Mercedes, el Monarca fue saludando en medio de una nutrida comitiva. En dos ocasiones se bajó del coche para acercarse a las vallas y estrechar las manos de la gente, que gritaba enfervorizada ¡Asha al Malik, Asha al Malik! ¡Viva el Rey! Entre ellos se encontraba Ameur Hdal Ahmed, un antiguo funcionario de Correos que trabajaba de cartero hasta que en 1975 Rabat ocupó la ex colonia por medio de la Marcha Verde. No tenemos quejas de los españoles, pero esto se ha desarrollado más en estos años comenta en referencia a la época de la ocupación marroquí. Colonos marroquíes Muchos de los que ayer se echaron a la calle son colonos llegados desde Marruecos al Sahara en los últimos treinta años o sus descendientes. A pesar de las presiones, como han denunciado algunos vecinos a ABC, para que todos los habitantes del El Aaiún se sumaran a la fiesta un número importante prefirió quedarse en casa. Son los miles de saharauis que, aunque con el paso de los años están en minoría, siguen sin reconocer la autoridad de Marrue- Poco antes de la llegada del Rey se producían todavía detenciones entre la disidencia cos y luchan por la celebración del referéndum para la autodeterminación. Las tensiones, a pesar del despliegue policial, están a la orden del día. Poco antes de la llegada del Rey, según informaron fuentes locales, se producían todavía detenciones entre miembros de la disidencia, como la del activista Salek Bazid o las de dos alumnos de un colegio de Bojador, localodad en la que hubo una manifestación para protestar por la visita de Mohamed VI, que tendrá esa ciudad como segunda etapa de su viaje al Sahara. Desde los campamentos de refugiados de Tinduf el Frente Polisario ha calificado el viaje del Soberano de violación del alto el fuego y una amenaza de la vuelta a la guerra según la agencia de prensa saharaui. El Gobierno de los independentistas no ha ahorrado ningún esfuerzo para preservar el alto el fuego e instaurar un clima de distensión propicio a la descolonización de su país Pero la presencia del Rey Mohamed VI esta semana en la ex colonia- -aunque no hay datos oficiales, podría quedarse hasta el sábado- -pretende impulsar el plan de autonomía que Marruecos va a presentar en abril ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Esta es la tercera visita del Monarca al Sahara Occidental, lo que Rabat considera sus provincias del sur La primera fue en noviembre de 2001, y la segunda en marzo de 2002. l Rey Mohamed VI está visitando el Sahara, como un paso más en la política marroquí de asimilación de un territorio y de un pueblo. Marruecos no tiene ningún derecho sobre el Sahara, pero tiene voluntad y una elite política y diplomática capaz de gestionar situaciones como ésta. Hassan aprovechó la enfermedad de Franco para ocupar el territorio. No se le ocurrió plantear batalla, se limitó a enviar a una ingente muchedumbre, la Marcha Verde contra los campos de minas instalados por el Ejército español. El gobierno de entonces, débil por la enfermedad del jefe del Estado y ante una incierta transición política, cedió. Se permitió la ocupación del territorio y se entregó la admiFLORENTINO nistración de la coloPORTERO nia, algo que España no estaba en condiciones de hacer, pues la competencia correspondía a Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad no ha reconocido el derecho marroquí a administrar el territorio y continúa exigiendo la autodeterminación. Sólo los saharauis deben decidir sobre su futuro. Marruecos es consciente de que nadie va a enviar una fuerza expedicionaria para liberar el Sahara. Juega con los beneficios de sus riquezas naturales para tentar a franceses, británicos y norteamericanos y amenaza con provocar una crisis en Ceuta y Melilla o abrir la espita de la emigración ilegal para amedrentar al Gobierno español. Por ahora los éxitos diplomáticos han sido limitados. Cuenta con el respaldo de Francia y del actual gobierno español, que se ha plegado a sus dictados tras años en que los socialistas nos dieron lecciones morales hasta el hartazgo sobre la injusta situación en que se encontraba la población saharaui. Han logrado desbaratar, con la ayuda española, el Plan Baker, que exigía una consulta a la población. Pero Naciones Unidades se mantiene por ahora firme en su doctrina descolonizadora. El majzén el núcleo de poder en torno al monarca, sabe que el tiempo juega a su favor y mueve sus piezas con cuidado. Si la crisis de Perejil supuso un apoyo norteamericano a España, ellos han sabido aprovechar el giro impuesto por Rodríguez Zapatero para recuperar el espacio perdido. El director de la CIA y el secretario de Defensa norteamericano han realizado recientemente importantes y muy positivos viajes a la zona en el marco de la Guerra contra el Terror. Marruecos es para Estados Unidos un socio fundamental en la región. Paralelamente las relaciones económicas mejoran con el Tratado de Libre Comercio de fondo. Mohamed VI se sabe en el punto de mira de los islamistas y necesita a Estados Unidos para garantizar su régimen. Un apoyo importante sería, y a eso se aspira, una solución diplomática a la situación del Sahara favorable a sus intereses. El nacionalismo ha tapado en el pasado problemas y puede volver a hacerlo.