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ABC MARTES 21 3 2006 27 Dominique de Villepin se enroca y ofrece mejorar pero no retirar el contrato para jóvenes en Francia Alexander Lukashenko recibe la condena internacional por manipular las presidenciales en Bielorrusia En los tres años, 8.000 desertores Canadá es el refugio preferido de quienes eluden sus contratos militares b El Pentágono se defiende afir- mando que la tasa de deserciones no es preocupante y que en la peor era de Vietnam se produjeron 33.094 en solo un año, 1971 P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. A pesar de la tradición profesional de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos- -que en el verano de 1973 dejaron de nutrirse de un sistema de servicio militar obligatorio, en buena parte por la traumática experiencia de Vietnam- el Pentágono todavía sigue enfrentándose al problema de las deserciones. De acuerdo a los últimos datos oficiales, al menos 8.000 soldados han optado por incumplir sus compromisos castrenses durante los últimos tres años de operaciones en Irak, pese a la mayor lealtad que se suele atribuir a estos militares voluntarios. De acuerdo al desglose y tabulación de estas cifras realizados por el diario USA Today, se contabilizan desde el otoño de 2003 un total de 4.387 desertores en la plantilla del Ejército de Tierra de Estados Unidos, 3.454 entre los efectivos de la Armada, y 82 en el personal de la Fuerza Aérea. Aunque el Cuerpo de los Marines no ofrece cifras anuales, el pasado mes de septiembre la Infantería de Marina atribuía el estatuto de desertor a 1.455 de sus miembros, con algunos casos que se remontan hasta la Segunda Guerra Mundial. evadir responsabilidades militares. Al explicar estos problemas de personal, el Departamento de Defensa ha insistido en que las tasas de deserción no han hecho más que reducirse desde el 11- S, y que en 2005 solamente representaron un 0,24 por ciento de la plantilla de 1,4 millones de militares profesionales que componen las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. También se ha recordado que durante lo peor de la era de Vietnam, el Ejército de Tierra llegó a acumular hasta un 33.094 desertores en 1971, el 3,4 por ciento de sus filas, entonces alimentadas por un sistema de servicio militar obligatorio. Según ha enfatizado la comandante Elizabeth Robbin, la oposición a la guerra en Irak solamente explicaría una pequeña fracción de las deserciones acumuladas en los últimos tres años. Según la portavoz del Pentágono, siempre hay deserciones y la principal razón es porque hay gente que no se adapta bien a la vida militar De hecho, solamente habría trascendido un caso de deserción dentro de Irak. Se estima que más de la mitad de to- dos estos desertores tiende a entregarse voluntariamente en cuestión de meses. El resto suelen ser detenidos al cometer delitos menores o infracciones de tráfico. Aunque el Pentágono prefiere prescindir de estos soldados muy poco fiables, existe la posibilidad de cortes marciales y sentencias de muerte en tiempos de guerra. Pero la mayoría de estos casos se resuelven con decisiones administrativas de expulsión. Este mismo mes, un soldado de los Marines que desertó en 1968 para no ser enviado a combatir en Vietnam fue detenido al intentar visitar Estados Unidos procedente de Canadá. Allen Abney, de 56 años, permaneció retenido unos días en la base californiana de Camp Pendleton, pero al final la jerarquía militar ha optado por desestimar la posibilidad de un consejo de guerra. Falta de adaptación En opinión de los abogados y activistas que defienden a estos soldados que deliberadamente incumplen sus obligaciones contractuales con el Departamento de Defensa, la principal explicación de estas cifras es la guerra de Irak, un conflicto ilegal para algunos críticos pero que ha costado a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos 2.313 bajas mortales y más de 17.000 heridos. Tal como ocurrió en Vietnam, Canadá vuelve a ser el destino preferido para AFP Fervor chií en Irak bajo estrictas medidas de seguridad BAGDAD. Alrededor de cuatro millones de peregrinos chiíes se congregaron ayer cerca de un santuario en la ciudad santa iraquí de Kerbala para conmemorar el último día del luto simbólico de cuarenta días por la muerte del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma. Las autoridades pusieron en marcha rígidas medidas de seguridad con el objetivo de mantener a raya la violencia en la ciudad, donde son frecuentes los choques entre chiíes y suníes, mayoritarios éstos en el islam pero minoritarios dentro de Irak. En la imagen, fieles chiíes forcejean para tocar la tumba en Kerbala de uno de sus líderes religiosos, Abdul Fades al- Abbas.