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26 MARTES 21 3 2006 ABC Internacional Bush presenta su visión optimista de Irak al comenzar el cuarto año de la guerra El presidente subraya algunos logros, mientras la oposición exige las cabezas de Rumsfeld y Cheney b Pese a la retórica de victoria presentada por la Casa Blanca, el debate político en EE. UU. se centra en saber si el conflicto ya ha degenerado en guerra civil PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Al comenzar el cuarto año de guerra en Irak, pese a los planes iniciales del Pentágono para una rápida retirada en otoño de 2003, el presidente de Estados Unidos se desplazó ayer hasta Ohio- -el ombligo electoral del gigante americano- -para propagar su visión optimista sobre el conflicto que ha empezado a monopolizar su paso por la Casa Blanca. Ante una audiencia de un millar de personas reunidas en un céntrico hotel de Cleveland, George W. Bush insistió en que pese a las horrorosas imágenes divulgadas a diario por los medios de comunicación, existen motivos para anticipar un Irak pacífico, unido y democrático. El presidente reconoció entender las dudas generadas en la opinión pública estadounidense, pero insistió categóricamente en que Estados Unidos no abandonará Irak reafirmando una vez más que la decisión de sacar a Sadam Husein fue la decisión correcta Según argumentó Bush, la evidencia de progreso en Irak es mucho más difícil de reflejar en informaciones periodísticas que los atentados y asesinatos diarios, ya que los vídeos de niños jugando en la calle o de tiendas abiertas nunca van a ser tan dramáticos como las imágenes de explosiones y cadáveres. Como ejemplo de las cosas positivas que él ve en Irak, el presidente Bush destacó con toda clase de detalles el caso de la ciudad de Tal Afar, donde se estaría estabilizando la situación bloque a bloque después de haber sido una zona de significativa actividad insurgente. El mes de septiembre pasado, las fuerzas de Estados Unidos lanzaron una definitiva ofensiva contra ese objetivo al norte de Irak, acompañada por un esfuerzo de reconstrucción y despliegue de fuerzas de seguridad locales. Tácticas que el propio Bush ha descrito como resultado de mucho ensayo y error además de claro ejemplo de lo que empieza a funcionar en Irak. George W. Bush sostiene una campana en el estrado de un hotel de Cleveland, desde el que ayer habló de Irak aniversario de la invasión en busca de armas de destrucción masiva. Una guerra y una posguerra que han costado la vida a más de 2.300 soldados estadounidenses y al menos a 33.000 iraquíes, con una situación de multiplicada violencia sectaria que ha bloqueado la formación de un gobierno de unidad nacional después de las elecciones parlamentarias celebradas en diciembre para formar una Asamblea Nacional con 275 escaños. La última fase sobre la polémica constante generada en Washington por la situación en Irak se centra en debatir si ese país árabe ha entrado o no en una situación de guerra civil. En ese cargado debate han resonado las declaraciones realizadas este fin de semana a la BBC por del ex primer ministro iraquí Iyad Alaui afirmando que su país se acerca a un punto sin retorno. Según Alaui, estamos perdiendo una media de 50 a 60 personas al día por todo Irak, quizá más. Y si esto no es una guerra civil, entonces Dios sabrá lo que es una guerra civil AP Petición de dimisiones Punto de vista pesimista compartido por la oposición demócrata al presidente Bush, pero también por algunos de sus correligionarios en el Congreso federal. Según el senador republicano Chuck Hagel, Irak se encuentra ya sumido en una guerra civil de bajo grado conclusión compartida por una La otra visión El discurso del presidente Bush en Cleveland- -donde también contestó a preguntas del público, incluida una peregrina cuestión sobre si la crisis de Irak estaría vinculada con las predicciones apocalípticas de la Biblia- -se produce al día siguiente de cumplirse el tercer En un discurso pronunciado en Ohio, Bush insiste en que Estados Unidos no abandonará a Irak creciente mayoría de la opinión publica de Estados Unidos. Sin embargo, el general George W. Casey, comandante de los 133.000 efectivos militares norteamericanos en Irak, insistió en rechazar el diagnóstico de guerra civil tanto hoy como en un inmediato futuro. Joe Biden, portavoz demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, no dudó ayer en responsabilizar a la peligrosa incompetencia de la Administración Bush por el resultado deprimente obtenido hasta la fecha en Irak. Biden reiteró la necesidad de que el presidente se dedique a hacer menos discursos y acepte cuanto antes la dimisión de su criticado secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aunque sólo sea para aumentar la credibilidad de EE. UU. entre sus aliados europeos, que no quieren formar parte de la política exterior formulada por Cheney y Rumsfeld