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ABC MARTES 21 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA Los vientos de paz que soplan en el POR JAVIER ZULOAGA País Vasco producen inquietud, en lugar de sosiego y esperanza, en buena parte de la sociedad. Porque no puede haber paz sin libertad MORIR DOS VECES La Paz, con mayúscula, se ha convertido en la gran esperada, en la panacea de quienes, desesperados, se preguntan cuándo llegará el final de ciclo del terrorismo independentista vasco U N profesor de Humanidades de mi adolescencia estudiantil hizo que sus alumnos detuvieran sus pensamientos en lo que él bautizó como la resaca de la muerte. Decía aquel hombre nacido en Cuenca que ha sido una constante, en la historia del mundo, la sensación de injusticia que sucede a los grandes acuerdos de paz, y añadía que esta acidez en el alma es aún mayor cuando el cese de las armas pone punto final a la guerra sucia y al asesinato. Al terrorismo. Se refería también a los rencores atávicos, a los odios transmitidos generación tras generación como patrimonio de injusticias no resueltas, y se mostraba finalmente escéptico, hasta el punto de recomendarnos que tomáramos la cuestión como uno de los rasgos absurdos de la vida misma contra el que poco, o casi nada, se puede hacer. Cuando oíamos todo esto, ETA había iniciado ya su errática y sangrienta andadura y comenzaba a crecer una larga lista de políticos, militares, miembros de fuerzas del orden, ediles, empresarios y muchos más que, casi cuarenta años después, ha dejado en el camino más de un millar de muertos e incontables heridas que sólo desaparecerán cuando lo hagan físicamente quienes las sufren. Soplan vientos confusos de paz y se asiste a una sucesión de declaraciones que indican que algo se cuece, si bien pocos saben qué es lo que realmente hierve en la olla. La Paz, con mayúscula, se ha convertido en la gran esperada, en la panacea de quienes, desesperados, se preguntan cuándo llegará el final de ciclo del terrorismo independentista vasco. Es humano, pero incompleto. Frente a un proceso de cuyos detalles poco o casi nada se conoce- -el comunicado etarra es calco de muchos otros difundidos en su larga historia- se ha alzado la voz de las asociaciones de víctimas del terrorismo en contra de una claudicación por una posible excarcelación o reducción de penas de terroristas que cumplen condenas en cárceles españolas. Estas voces son la expresión legítima en contra de la impunidad y forman parte de la resaca de la muerte a la que se refería aquel profesor que nos abría los ojos para que pudiéramos ver los hilos más finos que tejen la historia de los pueblos. Nadie quiere ver cómo el vacío que crean el dolor y la injusticia es ocupado sin disimulos, y posiblemente con la soberbia del vencedor, por quienes durante cuarenta años han acogotado la vida misma y, sobre todo, la libertad de los vascos. Si así fuera, sería como morir dos veces. Porque los otros hilos, menos sangrantes y dramáticos que los de la muerte, son los del telar de la falta de libertades de la sociedad vasca, en la que existe una línea clara que separa un horizonte euskaldún electrizante y otro muy distin- to, casi mudo y pleno de miedo, en el que sus ciudadanos se andan con ojo a la hora de defender sin violencia ni chantajes un españolismo vasco mucho más antiguo en el tiempo, que se sostiene en la historia misma y en la gran potencia intelectual de eminentes pensadores de esa tierra. Por esa razón los vientos de paz que soplan en el País Vasco producen inquietud, en lugar de sosiego y esperanza, en buena parte de la sociedad. Porque no puede haber paz sin libertad, y esta última no ha existido, no existe y puede que no esté garantizada en el futuro si la búsqueda superficial del fin de la violencia terrorista camufla la presión social, el amedrentamiento y el miedo de muchos vascos que no siguen, ni van a seguir, la partitura independentista. La foto de familia de la actual situación es un tanto estremecedora, especialmente por la sonrisa pública de quienes han sido implacablemente fríos e insolidarios frente al terror y no han dudado en homenajear públicamente, en repetidas ocasiones, a los verdugos de quienes querían ser libres y vivir en paz. Es natural, por ello, que exista desconfianza. Si Otegui sonríe, malo es un pensamiento más que razonable entre aquéllos que piensan que la paz que se avecina es, en buena medida, la que destila del espíritu de liberación del nacionalismo. Periodista y escritor REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO ESPAÑA UE: 20 AÑOS NO ES NADA España aborda la conmemoración del vigésimo aniversario de su ingreso en la Unión Europea en posición de acusada, defendiendo causas defensivas poco populares y avanzando peticiones de nuevas ayudas que caen en el pozo del inmovilismo presupuestario. En Berlín, Die Welt titula: Bruselas amenaza a España con un procedimiento jurídico de infracción Financial Times Deutschland (FTD) agrega: La Comisión Europea procederá contra el proteccionismo español Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) insiste: La Comisión estima que tiene suficiente información para estudiar la apertura de un posible procedimiento jurídico contra el Gobierno español En vísperas de una cumbre y jornadas europeas muy sensibles en el Parlamento y el Consejo, la política gubernamental complica las posiciones europeas de España, que FAZ, FTD y Die Welt presentan, de nuevo, en un frente patriótico nacionalista y proteccionista que sitúa a Madrid, junto con París, defendiendo posiciones muy criticadas en Bruselas, Berlín, Londres y Roma. Euro Observer destaca la iniciativa hispano- polaca en materia energética europea. Se trata de un punto de independencia importante que sólo tiene un defecto: ni París ni Berlín apoyan una iniciativa que algunos diplomáticos presentan como poco o nada realista. En París, Liberation y Le Nouvel Observateur conceden bastante espacio al memorándum francés sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC) Las fuentes diplomáticas francesas dejan decir a la prensa gala que España forma parte del grupito de aliados Al margen de la realidad o irrealidad de tal posición, el apoyo de Zapatero a Chirac tiene un costo diplomático muy alto: el presidente francés está perfectamente aislado en la escena nacional y europea. El apoyo español sitúa a Madrid en el bando de la retaguardia europea. Tal rosario de problemas diplomáticos, que contrasta con el dinamismo económico nacional, complica las posiciones del presidente Zapatero cuando vuelva a pedir socorro financiero para afrontar la trágica crisis de la inmigración clandestina. En Londres, el Times afirma que España pide ayuda para afrontar la marea de los inmigrantes que llegan a Canarias En París, Le Figaro insiste en la determinación fatal de los boat people africanos El presidente Zapatero ya pidió a la UE socorro financiero en la última cumbre europea. Endesa y la PAC no tienen nada que ver con el drama de la inmigración, pero, a la hora de conceder dinero, Angela Merkel y Tony Blair no dejarán de defender sus posiciones europeas, muy alejadas del patriotismo proteccionista del dúo Chirac- Zapatero. En un terreno estrictamente nacional, Frankfurter Allgemeine Zeitung publica un largo artículo intentando explicarse a qué responde la crisis social de fondo que parece reflejar el movimiento de los macrobotellones sin llegar a una conclusión definitiva. Continuará concluye, lacónico, fatal.