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6 Opinión MARTES 21 3 2006 ABC AD LIBITUM POR OTRA PARTE LOS MALOS SOMOS NOSOTROS LA CULPA NO ES DE LOS CHINOS los zapatos, y según cálculos del Gobierno danés, las imOMPARADO con los apremiantes y decisivos proportaciones de Asia ahorran a los europeos más de 250 blemas a los que se enfrenta Europa, este conflicto millones de euros. ¿Por qué renunciar a ese ahorro, o a de los zapatos chinos resulta cuantitativamente riesa mayor riqueza? El proteccionismo con rostro solidadículo, pero en su pequeñez también arroja luz sobre los rio suele ser una trampa: su práctica impide el progreso virus, bacilos y bacterias que tienen paralizado al Viejo económico puesto que convierte en enemigo a cualquier Continente. proceso innovador que ahorre costes y puestos de trabajo. La secuencia cronológica es, más o menos, la siguiente: El proteccionismo no sirve, pero la liberaliza 1) el ingreso de China en la Organización Munción produce daños inmediatos. ¿Qué hacer? Paredial del Comercio obligó a los países europeos a ce que lo primero sería aceptar que estamos ante permitir la entrada de los baratísimos productos un problema: resultan patéticas las manifestaciochinos; 2) ante la imparable ofensiva comercial, nes de millones de estudiantes y sindicalistas franlos fabricantes de zapatos europeos trasladaron ceses que rechazan un mínimo cambio en su régisus fábricas a China y o vendieron sus diseños y men laboral, que se niegan a aceptar la realidad de redes comerciales a las empresas de aquel país; 3) que, económicamente también, el mundo es un pacuando todo el sector europeo está a punto de desJOSÉ MARÍA ñuelo. En lugar de aferrarse a un pasado indefendiaparecer, los escasos fabricantes que quedan piGARCÍA- HOZ ble, Europa debería concentrarse en avizorar sus den auxilio a sus autoridades; 4) gran follón en propias oportunidades en esa nueva realidad. Bruselas: mientras los países mediterráneos- -bueno, soHubo, hace seis años, un intento de insuflar a Europa bre todo Italia: a España últimamente se le oye poco en el más interés por el futuro que por el pasado. Fue en la pricuartel general de la Unión Europea- -piden protección mavera del año 2000, ¿pero quién se acuerda ya de la aduanera especial contra el calzado procedente de China, Agenda de Lisboa en la que con la aprobación de los los países nórdicos reclaman el derecho de sus consumijefes de Estado y de Gobierno se establecía una meta ambidores a comprar zapatos buenos, bonitos y baratos sin imciosa: nada menos que hacer de la Unión Europea la ecoportar el lugar donde se fabriquen; 5) la Comisión Euronomía del conocimiento más competitiva y dinámica pea opta por utilizar una excusa exótica que le permite con propuestas en todo el arco de la política económica: proponer un pequeño arancel aduanero, con la promesa innovación y espíritu empresarial, liberalización de los de subirlo en el caso de que resulte insuficiente. Las cifras mercados laborales y de bienes, igualdad de géneros, etc. del conflicto, como he advertido al principio, no son especEstas seis primaveras transcurridas agostaron las ambitaculares, pero en absoluto despreciables: en el conjunto ciones del proyecto y se han sustituido por prácticas cotide Europa y desde 2001 han desaparecido 40.000 puestos dianas que sistemáticamente marchaban en la dirección de trabajo en el sector zapatero (la mitad en España) y casi opuesta, de forma que, al día de la fecha, el mercado único mil empresas han cerrado. Y en todo caso, sitúan a Euroeuropeo debate su identidad entre declaración de intenpa frente a su propio futuro económico: por un lado, no ciones o puro ente de razón. Si se hubiera avanzado sólo la puede aspirar a vender programas de ordenadores, aviomitad de las propuestas de la Agenda de Lisboa, el conflicnes, productos de lujo, servicios financieros sin, correlatito de los zapatos no se habría producido. Se espera del vamente, admitir zapatos, muebles, ropa de vestir... tradicional buen gusto europeo que no eche la culpa del Por otra parte, a los consumidores europeos no se les mismo a los chinos. puede impedir el acceso a los productos que mejor se adejosemaria garcia- hoz. com cuen a sus aspiraciones de calidad- precio. En el caso de M IENTRAS el director general de Tráfico, Pere Navarro, espera y confía en que la entrada en vigor del carné por puntos resulte más benéfica para la seguridad en carretera que la protección de San Cristóbal, los españoles no perdemos oportunidad para, como en el pasado hemipuente de San José, salir a la carretera y hartarnos de hacer kilómetros. En realidad, lo que constituye el sueño dorado de la mayoría es llegar más lejos, tal que a las antípodas; pero las disponibilidades de tiempo y dinero moderan el ímpetu de fuga que nos asiste y empuja. ¿Qué nos consuela? Del mismo modo que el Gran Houdini se las ingeniaba para escapar de un baúl cerrado con siete llaM. MARTÍN ves y arrojado al fondo FERRAND del Hudson, los españoles de hoy, a la menor oportunidad de calendario, nos desparramamos por el mapa en colectivo síndrome de fuga. Esa desenfrenada afición viajera, cuya explicación- -supongo- -exige dedicación psiquiátrica, constituye un gran negocio para el Estado, tanto en su administración nacional como autonómica, y la recaudación llega también a los ayuntamientos. Todo tipo de impuestos, tasas, gravámenes y cargas rodean al automóvil y encarecen su uso. Desde la compra del vehículo hasta su estacionamiento urbano, todo excita el ansia recaudadora y los estamentos públicos sobrevuelan al ciudadano automovilista como hacen los buitres hambrientos ante la hipótesis de la debilidad de un corderito abandonado. Solo pensar en que Hacienda obtiene más ingresos por nuestro suministro de combustible que un jeque petrolero medio produce risa, previa al llanto, e invita a la reflexión. En ese marco recaudador, el director general de Tráfico declaraba ayer en estas páginas que en seguridad vial está todo descubierto cosa que posiblemente sea cierta. El catálogo de sus aspectos básicos, decía, tiene cuatro patas: cinturón, alcohol, velocidad y multiinfractores Es decir, que los malos somos nosotros, los conductores. No es que sea una nota diferencial del Gobierno de Rodríguez Zapatero; pero, sospecho, la total incapacidad autocrítica forma parte importante del perfil del presidente y de quienes le acompañan en los niveles altos de la Administración. Nuestras imprudencias son, sin duda, una parte sustancial de los muchos accidentes que convierten las carreteras en cementerio; pero, ¿las propias carreteras, su trazado y conservación, su inadecuación al crecimiento del parque automovilístico, su señalización insuficiente o la escasez de los agentes especializados de la Guardia Civil, no aportan cuota a las mediciones del riesgo y al negro balance anual de víctimas? Cualquier ejercicio de Gobierno, empezando por la ordenación del tráfico, debe huir de la tentación justificadora, como es el caso, para ganar la autoridad moral que permitirá la aplicación de medidas, incluso impopulares, para que los ciudadanos cumplan con su parte mientras el Estado hace lo propio con la suya. C