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60 LUNES 20 3 2006 ABC Toros FERIA DE FALLAS LAS VENTAS Bronca de despedida a Ponce Plaza de toros de Valencia. Domingo, 19 de marzo de 2006. Última corrida. Lleno. Toros de Juan Pedro Domecq, incluido el sobrero, mal presentados en líneas generales; flojos y desbravados; destacó el 5 Enrique Ponce, de corinto y oro. Aviso. Media estocada y dos descabellos (silencio) En el cuarto, bajonazo (silencio) Vicente Barrera, de gris perla y oro. Estocada (petición mayoritaria y vuelta al ruedo) En el quinto, metisaca, cuatro pinchazos y estocada desprendida. Aviso (saludos) José María Manzanares hijo, de azul pavo y oro. Media desprendida (silencio) En el sexto, estocada (silencio) Marco Antonio Gómez no ató el triunfo con la espada Monumental de las Ventas. Domingo, 19 de marzo de 2006. Menos de un cuarto de entrada. Novillos de Nazario Ibáñez, de aceptable presentación, que se dejaron torear. El 1 el más remiso; destacaron 2 3 y 6 Joselillo, de verde agua y oro. Estocada tendida (silencio) En el cuarto, estocada (leve petición y ovación frenada al intentar dar la vuelta al ruedo) José María Lázaro, de palo de rosa y plata. Tres pinchazos, estocada y cuatro descabellos. Aviso (silencio) En el quinto, estocada y descabello (silencio) Marco Antonio Gómez, de grana y oro. Estocada y tres descabellos (saludos) En el sexto, dos pinchazos y estocada (vuelta al ruedo) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Enhorabuena a las huestes de Enrique Ponce. Si el objetivo es conseguir el desafecto de su plaza, lo van a alcanzar, si no lo han logrado ya. Nunca habíamos contemplado una pitada a Ponce como la de ayer. Así lo despidieron, y así despidieron la feria, con el ruedo sembrado de almohadillas, las almohadillas multiusos de Valencia, que igual valen para pedir las orejas, como para expresar alegrías, como para demostrar malestares y descontentos. Ya lo decíamos el otro día tras la pendejada de los torejos de Núñez del Cuvillo: no se sabe por dónde caminan las mentes de los estrategas que dirigen la carrera del maestro valenciano, pero parecen emperradas en desacreditar una trayectoria inmaculada de quince temporadas. Vicente Barrera se quedó a las puertas del triunfo agarró la gente para solicitar mayoritariamente una oreja que el presidente le robó: el Reglamento o se cumple o se reforma. Barrera sigue siendo fiel a su estilo y a sí mismo. En sus manos cayó el mejor toro de la corrida, el quinto. Animoso con el capote, dispuesto a ejecutar la vendetta contra el palco, apenas lo picó. Como si no hubiesen pasado los años, Vicente Barrera se plantó sobre un adoquín e hilvanó dos series de coreados derechazos sin solución de continuidad. En él los pases no suman como en cualquier otro diestro: uno más uno es uno completo y no dos. Aquello ocurría sobre la segunda raya del tercio, y aque- MIKEL PONCE No aprenden La corrida de Juan Pedro fue juampedrada al canto, misil directo a la credibilidad de un torero, al único torero que hacía doblete en Fallas por ser la máxima figura, por ser su tierra amada. Ya sucedió cuando en la pasada Feria de San Jaime, tras una espectacular tarde de Rincón, El Juli y El Cid con una señora corrida de El Pilar, se presentó E. P. en un cartel mixto para medirse con Hermoso de Mendoza y Cayetano... Y volvió a suceder ayer con la esmerada selección de los toritos, después de la apoteosis de Fuente Ymbro. No aprenden. Ni quieren aprender. No sólo no es justo para Ponce, sino que es injusto para el nivel ganadero que ha mantenido la Feria de Fallas. Salvo en sus apariciones. El perritoro inválido, jabonero sucio, que rompió plaza, despertó las alarmas. Fue devuelto. Al sobrero del mismo hierro trató de mimarlo como enfermero Enrique Ponce. Incluso le trazó suaves naturales en una faena larguísima y carente de emoción: el aviso sonó antes de que se perfilara. El cuarto, más aparente, se defendió ariscamente, sin querer batalla; Enrique Ponce se aburrió y abrevió de un bajonazo. Volvía Vicente Barrera a su plaza tras un año de ausencia y una grave lesión. Y a punto estuvo de triunfar. A base de medios pases toreó desde su verticalidad las medias arrancadas del juampedro de cara lavada. Agarró una buena estocada, y a la estocada se llo dejó de ocurrir cuando le cambió los terrenos a la boca de riego, donde al toro le costaba mucho más trabajo. Tanto que se desinfló. La fidelidad a la línea de la casa se reprodujo también a la hora de matar al que había que matar, pues los ecos de la primera fase de la faena le hubieran traído la oreja ventilada. Mas pinchó, y pinchó, y pinchó. José María Manzanares no pudo desarrollar su invierno ni con el apagado tercero, el más toro del conjunto, ni con el vacío sexto, de cabeza indecorosa. Algunos pases de pecho con empaque y algún que otro apunte no despegaron, lastrados por la desbravada condición de los juampedros. Puerta grande para Diego Ventura en el entretenido festejo de rejones matinal FRANCISCO PICÓ VALENCIA. En el día del Santo Patrón la empresa ofreció de nuevo un doblete. Por la mañana se celebró un entretenido festejo de rejones en el que Diego Ventura salió por la puerta grande. Intervinieron seis caballeros ante toros de Benítez Cubero; el tercero, sustituido por uno de Pallarés. Antonio Domecq derramó torería y arte en una faena que remató de un pinchazo y rejón de muerte, precisando, pie a tierra, de dos descabe- llos. Dio la vuelta al ruedo. Rui Fernandes mostró buena técnica, con la laguna de que resultase herido uno de sus caballos. Rejón de muerte y oreja. Martín Burgos abusó de las espuelas con su cabalgadura. Se mostró espectacular, a pesar de resultar derribado aparatosamente al haber perdido uno de sus equinos una herradura. Vuelta tras aviso. En cuarto lugar actuó el alicantino Andy Cartagena, quien evidenció encon- trarse en un gran momento de su carrera. Se lució con rejones y banderillas y terminó de un certero rejonazo. Oreja. Diego Ventura anduvo vibrante y bullidor en una labor continuamente aclamada por los tendidos. Acertó con el rejón mortal y a sus manos fueron a parar las dos orejas. Cerró la corrida Joao Moura hijo, que instrumentó un toreo sobrio y torero, adornándose con rosas finales. Se le concedió una oreja tras matar a la primera. JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. Lo más importante de la tarde lo hizo Marco Antonio Gómez en un día poco taurino de climatología y con poca asistencia de público. No hizo nada digno de mención con el capote en ninguno de su lote. En el tercero, mandó y templó en dos series- -una con cada mano- -que tuvieron largura y recorrido. Logró la misma altura en otra tanda de las varias que dio. Bonitos algunos ayudados por bajo, cuando su labor se empezaba a difuminar. Marró con el descabello y se disipó lo positivo. Derribó el sexto en terrenos del 4 Marco Antonio anduvo bien a la res en los prolegómenos y dejó ver su buen estilo en pases de largo recorrido. Fue a más con la zurda y dos de pecho, de cabeza a rabo, tuvieron usía. La bien concebida faena sólo tuvo la pega de la longitud, mal del toreo contemporáneo, pero volvió a adquirir altura en los pases por bajo finales, en la línea de los que ejecutaban El Viti y Ortega Cano, casi arrodillados. La espada le privó de atar un triunfo. Paseó el anillo. Joselillo cumplió con el percal en el primer turno. Luego lo recogió por bajo en pases de tanteo con precisión. Faena derechista, insistente y machacona, ante un novillo remiso del que había que tirar. Dejó ver buenos modos, aunque de forma intermitente. Buena factura, pero sin ligazón a la hora de manejar la zurda y más barullo al regresar a la diestra. El cuarto flojeó después de unas chicuelinas itinerantes de Joselillo, que bulló en el quite posterior. Muchos muletazos de excesiva burocracia y más consistencia con la izquierda. Se pasó de faena, a pesar de que algunos derechazos tuvieron gusto. José María Lázaro dejó ver algunas cosas al empezar su primera labor, pero fue rebasado por su oponente y terminó borroso. En el quinto, con oficio y técnica, siempre con largo metraje, y ayuno de espíritu.