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ABC LUNES 20 3 2006 Internacional 27 El día del fin de año persa devuelve a Irán la alegría, las mujeres se quitan el velo, entre petardos y hogueras, en una milenaria fiesta pagana que el gobierno apenas tolera DIPLOMACIA ANTICUADA La noche de los deseos en Teherán TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN. SERVICIO ESPECIAL E TEHERÁN. Cae el sol y comienzan las explosiones. Las calles de esta enorme urbe de 15 millones de habitantes se vacían poco a poco y lo mismo ocurre con las carreteras. Nada de atascos, nada de taxis. Las compañías dan descanso a sus trabajadores por miedo a perder alguno de sus coches. Nada de simples petardos, verdaderas bombas caseras que hacen agujeros en el asfalto y provocan la rotura de ventanas. Cuando el recital de explosiones se vuelve ensordecedor, comienzan a encenderse hogueras en cada calle, en cada casa, entre una presencia masiva de policías. La fiesta de Chahar shanbeh suri (el miércoles rojo) tiene lugar la noche del último miércoles del calendario persa, y rememora un rito mazdeísta de hace más de tres mil años. El fuego es el elemento divino sobre el que gira la celebración, ahuyenta los malos augurios y se le atribuyen facultades de purificación. Los iraníes despiertan a la Tierra de su letargo invernal y le avisan de la llegada de la primavera. Esta fiesta anticipa la llegada del año nuevo local- -el Now Ruz que se celebra mañana, 21 de marzo. En una República Islámica dirigida con mano de hierro este tipo de ritos preislámicos no están muy bien vistos por las autoridades, que año tras año organizan campañas para disuadir a los ciudadanos. Los programas de televisión, las radios y los periódicos bombardean a la audiencia con propaganda anti Chahar shanbeh suri Este año, la novedad ha consistido en desplegar ambulancias y patrullas de Policía en las principales plazas de Tehe- rán desde comienzos de semana. Es una labor de mentalización, la fiesta puede terminar en tragedia y por eso los ciudadanos deben saber que si se les sorprende armando jaleo irán a la cárcel señala un agente que vigila la plaza de Valiars. Para algunos jóvenes, sin embargo, sólo se trata de miedo. El Gobierno tiene miedo de que durante la fiesta descarguemos toda la ira acumulada después de años de represión y por eso se ponen nerviosos y mandan a tanta Policía a las calles, es sólo para prevenir posibles revueltas opina un estudiante mientras prepara una hoguera a base de armarios de cocina en la zona de Karegar, una de las más vigiladas durante esta noche. Aquí se encuentran los dormitorios de la universidad de Teherán y los estudiantes salen a la calle con ganas de fiesta. Las mujeres se quitan el velo. Es una fiesta de noche y en la calle, algo muy corriente en Europa, pero no en este país donde las fiestas se celebran en casa señala otro compañero de hoguera. Las autoridades deberían darse cuenta de que esto es muy importante para el pueblo y tendrían que orientar sus esfuerzos a organizar esta fiesta, no a reventarla comenta Reza R. Kar, un teheraní que vivió durante quince años en Valen- cia y sabe de qué van estas noches de fuego. En Valencia también pueden ocurrir desgracias, pero allí se usan petardos homologados. Aquí ni se sabe el número de muertos porque todo es un descontrol y el material usado por los niños para hacer ruido es peligroso. Ayer, sin ir más lejos, una bomba casera derribó una casa de dos pisos en Kermanshah y murió una persona de setenta años. Policía sí, pero para organizar, no para reprimir El oráculo del poeta Hafez Sorkhi- e- to az man, zardi- e- man az to (tu rojo de mí, mi amarillo de tí) es el grito que se escucha en cada hoguera. Con cada salto, la parte amarilla del cuerpo (la enfermedad y la debilidad) se arroja al fuego y a cambio se recibe el color rojo, símbolo de vida y vigor. Mientras, en las casas, las familias se juntan en torno al libro del poeta Hafez y leen sus poemas. Cada persona piensa un deseo y elige un poema al azar. Según lo que diga Hafez, se cumplirá o no. La noche de Teherán se torna rojiza y el olor a pólvora lo inunda todo. Dan las doce, las hogueras se apagan y vuelve la calma por el toque de queda no oficial, pero que todos respetan. Las sirenas de ambulancias y coches de Policía rompen el silencio y las cuadrillas de jóvenes vuelven a sus casas. El servicio de urgencias de Teherán informa de que una persona ha muerto y 464 han resultados heridas durante la noche. La Policía ha efectuado 174 detenciones y se ha incautado de más de 4.000 kilos de explosivos. Llega la primavera... se rememora un rito mazdeísta con el fuego como elemento divino y purificador Vecinos de la barriada de Karegar encienden sus hogueras la noche de fin de año en Teherán l Gobierno quiere que se incluya la crisis de la inmigración africana en la próxima cumbre de la UE, o al menos en sus prolegómenos. Pero lo hace en términos de emergencia cuando el asunto es de estrategia. Lo que conviene recordar a nuestros socios es que la Ampliación ha desequilibrado la Unión, que tiene ahora una exagerada inclinación hacia el Este y el Norte de Europa en detrimento del Sur. Lo que no es ni ningún ejercicio de retórica. El desequilibrio hacia el Este y el Norte de la UE se traduce en ayudas, dinero, programas, acuerdos y, sobre todo, estrategia. Al Gobierno lo que le corresponde no es pedir una ALBERTO ayuda de emergencia SOTILLO para ir tirando, sino plantear una estrategia para la Unión que reequilibre su eje y exporte estabilidad y prosperidad a África como lo hace en el Este de Europa. Es inaudito que en la UE haya quien sueñe con la eventual integración de Ucrania o que la OTAN sienta la suicida tentación de ampliar su influencia al Cáucaso mientras África queda en la inopia, al margen de una economía mundializada y abandonada por sus vecinos. Y escandaloso es que nuestro país no clame ante semejante despropósito. La política de España hacia África sigue teniendo un aire misionero, mucho más teñido de gestos bienaventurados que de sentido práctico y esfuerzo sostenido. Claro que, desde la oposición, hasta ahora África apenas ha sido algo más que una excusa para chanzas de dudoso gusto. O peor todavía, una oportunidad para criticar a Moratinos porque se fue de gira por ese continente en vez de asistir a una reunión de la UE de la que ya se sabía de antemano que no era más que un chau chau. El problema de fondo es que nuestra diplomacia se ha quedado anticuada, anclada al pasado siglo. África fue un vacío; ahora es un sobresalto; y falta todavía que sea una prioridad estratégica. En cambio, se dan dislates del calibre de que España se vea obligada a enviar más tropas a Afganistán, Estado situado casi en nuestras antípodas, en el que los intereses de nuestro país son nulos, antigua colonia británica y nuevo problema de EE. UU. Bien está la solidaridad con los aliados, pero lo que no es de recibo es que España aumente sus tropas en ese país al mismo tiempo que EE. UU. se prepara para reducir las suyas con el objetivo de que muy pronto sean sustituidas por europeas. A fin de cuentas, ¿se lo va a agradecer algún día Bush a Zapatero, y a todos nosotros? Jamás he entendido ese loco corre- corre de Moratinos tras su Condy para congraciarse con una Administración que sólo le quiere para meterle en líos y reprocharle agravios del pasado. Y al fin y al cabo, todos entenderíamos que EE. UU. diga que nada se le pierde en un remoto país africano en el que quizás ni siquiera hay petróleo. ¿Por qué no entender que España defienda sus intereses donde deba hacerlo?