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24 LUNES 20 3 2006 ABC Internacional El Gobierno monocolor de Hamás abre las puertas a un boicot internacional Mahmud Abbas aceptará el Ejecutivo, pese a que no cumple ninguna de sus tres exigencias previas b Washington presiona al presi- dente palestino para que el Gabinete islamista no sea aprobado por el Consejo Legislativo hasta después de las elecciones israelíes JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Ni el amarillo de Al Fatah, que bastante tiene con evitar el desmantelamiento de la Autoridad Nacional. Ni el rojo del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que sigue sin curar su herida de la humillante detención en Jericó de su líder encarcelado, Ahmed Saadat. Ni el negro del Yihad Islámico, que bajo los auspicios iraníes busca la grieta por la que infiltrarse en Israel y cometer algún atentado suicida. El pretendido Gobierno de unidad nacional encabezado por Hamás no será tal. No habrá coalición. Ni en una dirección ni en otra. No habrá frente común palestino. El Ejecutivo (24 miembros, 14 de Gaza, 10 de Cisjordania, 1 mujer, 1 cristiano) será monocolor, tan verde como las banderas del Movimiento de Resistencia Islámica. Verde y con asas, que dice el refrán castellano, también válido por estas áridas tierras. Verde y con asas para Estados Unidos y la Unión Europea, ni que decir tiene que también para Israel, que se habían mantenido aparcados en doble fila hasta la formación del Gabinete de los radicales islámicos para ver qué derroteros tomaba lo que en Washington y Bruselas no deja de ser una organización terrorista pese a su contundente victoria en las elecciones legislativas del 25 de enero. cuando había dado su visto bueno. Tampoco la presencia de este partido laico y marxista- -nada que ver con el ideario de Hamás- -hubiera evitado lo que a buen seguro será la tónica habitual en los próximos meses: el boicot político, pero también económico, de Occidente al nuevo Ejecutivo. Por mucho que hayan prometido ayudar a los palestinos Arabia Saudí, Irán, Egipto y otros países árabes y musulmanes nunca alcanzarán los más de 1.000 millones de dólares anuales que llegaban hasta las arcas de la ANP desde las europeas y norteamericanas. Con esa amenaza nada ficticia sobre su cabeza, le presentó ayer el primer ministro palestino en potencia, Ismail Haniyeh, al impotente presidente Abbas el nuevo Gobierno. Lo hizo en Gaza porque no puede hacerlo en otro sitio. Haniyeh no tiene permiso de Israel para desplazarse a Cisjordania. Haniyeh entrega a Abbas en Gaza su lista de gobierno der político de la organización en Gaza, el radical Mahmud al- Zahar, quien no tendrá posibilidad alguna de viajar al extranjero. También ocupará Hamás- -los tecnócratas independientes, quedan para ministerios con menos contenido político- -Finanzas (Omar Adel Razek) e Interior (Siad Siam) Mahmud Abbas recibió la lista del Gobierno de Haniyeh ya bien entrada la noche. Pese a ello no tenía demasiadas dudas. Considera el presidente palestino que Hamás ganó de manera legítima, limpia y democrática los comicios y merece la oportunidad de gobernar incluso sin cumplir sus propias condiciones. Eso sí, la ley Básica palestina le concede la posibilidad de destituir al primer ministro si así lo cree oportuno en los próximos meses. Eso sí, enviará una carta de su puño y letra al presidente del Consejo Legislativo, tam- Un lugarteniente moderado De ahí que entre los elegidos para formar parte del Gabinete se encuentre como número dos el profesor moderado de estudios islámicos, educado en Londres y residente en Nablus, Nasser Eddin Shaer, quien hará las veces en estos territorios ocupados de jefe de Gobierno por delegación. Junto a él, todos los ministros clave del Ejecutivo estarán a cargo de miembros destacados de Hamás. Como titular de Asuntos Exteriores asoma el lí- Los fundamentalistas islámicos se quedan con el control de todas las carteras de contenido político o estratégico La Franja de Gaza, a un paso del hambre J. CIERCO JERUSALÉN. Pese a haber llevado a cabo la evacuación de Gaza el pasado verano, Israel mantiene la llave para entrar y salir, a pie o en camiones, de la Franja mediterránea. En los dos últimos meses, salvo en contados días, salvo en contadas horas, el paso comercial de Karni, vital para la supervivencia de Gaza y de su millón y cuarto de habitantes, ha estado cerrado a cal y canto por la amenaza de ataques de No reconocerá a Israel Hamás se ha negado a aceptar las tres condiciones impuestas por el presidente palestino, Mahmud Abbas, por Al Fatah y por la comunidad internacional. De su programa de Gobierno se desprende así que ni reconocerá a Israel, ni pondrá fin a la violencia para luchar contra la ocupación ni aceptará los compromisos firmados en el pasado entre la ANP y Tel Aviv. También ha rechazado reconocer a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de la que no forma parte, como único representante legítimo de la causa, lo que ha sacado al FPLP de la coalición de Gobierno, los grupos radicales palestinos, según versión oficial de las Fuerzas Armadas israelíes. Pese a las advertencias de la Agencia de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados (Unrwa) la situación se ha deteriorado día tras días ante la impotencia de la población que ayer, por ejemplo, tenía que hacer colas de más de una hora para comprar dos shekels de pan, por la escasez de harina. También faltan el trigo, el aceite o el azúcar, entre otros artículos. Ante el drama que se le ha venido encima a Gaza, Estados Unidos quiso ayer asumir su responsabilidad y convocó en su Embajada de Tel Aviv una reunión de urgencia con israelíes, palestinos, europeos y egipcios para intentar encontrar una salida airosa a la crisis. Israel ofrece la apertura del paso de Kerem Shalom, fronterizo con el sur de Gaza, pero los palestinos rechazaron la oferta por considerarla insuficiente: Lo que tiene que hacer Israel es cumplir lo pactado cuando se abrió el paso de Rafah y permitir la entrada de mercancías por Karni Frente al cariz de los acontecimientos, se aceptó la apertura momentánea de Kerem Shalom para que entraran desde Egipto los alimentos más urgentes. Entre otras razones, porque la Unrwa reconoció a la desesperada que no cuenta con comida suficiente para distribuirla a una población que depende en gran parte de esas ayudas humanitarias para sobrevivir.