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20 Nacional LUNES 20 3 2006 ABC Alba, la niña de 5 años víctima de malos tratos en el ámbito familiar, lucha por salvar su vida. Su experiencia marcará un antes y un después en la protección de menores. La Administración se ha puesto a ello Golpes al alba TEXTO: MARÍA JOSÉ FRANCO BARCELONA. Se salvará Las palabras más esperadas las ha pronunciado Jordi Roqueta, jefe de la UCI pediátrica de Vall d Hebron, donde Alba, la menor maltratada, se aferra a la vida. Pese a que la prudencia médica y la gravísima situación en que llegó a este hospital el pasado día 4, han mantenido los partes en la literalidad del estable dentro de la gravedad quienes la atienden saben que el cuerpo magullado de esta niña de 5 años alberga una persona luchadora. Ahí sigue, dieciséis días después, batallando con ahínco; desconocedora de la convulsión que su caso ha provocado; ajena a la certeza de que en algunos despachos sólo comenzarán a respirar tranquilos cuando ella respire por sí sola. A la estupefacción primera ante la inexplicable afrenta padecida por esta niña en el seno familiar en el mismo alba de su vida, se han ido uniendo otras no menores según se conocía la actuación de las instituciones que en los últimos meses han tenido noticia de su existencia. La sospecha de decisiones poco diligentes desencadenó una frenética búsqueda del eslabón perdido en una historia que acabó desembocando en algo que, según se reconoce ahora, pudo y tuvo que haberse evitado. Expedientes, sellos de entrada y salida, fechas, registros... Un buceo emprendido por judicatura, cuerpos policiales, Generalitat y servicios sociales con el fin no sólo de aclarar las cosas, sino también de intentar demostrar que la equivocación la cometió el otro. nes había arrancado antes. En dos ocasiones, el 9 y el 20 de agosto de 2005, acudió su madre con ella al servicio de urgencias del Hospital Sant Joan de Déu, en Esplugues de Llobregat (Barcelona) Ana María C. de 26 años, explicó que la niña había sufrido abusos sexuales por parte del padre, Álvaro C. de 46 años, del que ya se encontraba separada. En ese momento, la joven vivía en Viladecans con una nueva pareja. Los pediatras no encontraron síntomas de la agresión que la madre denunciaba. Al sospechar que la acusación podía estar motivada por los conflictos tras la separación, se emplazó a Ana María a una visita psicológica a la que no se presentó. Primer ingreso El 18 de diciembre de 2005, la niña, entonces aún con 4 años, vivía en Montcada i Reixac (Barcelona) con la última pareja de su madre, Francisco Javier P. de 32 años. Ese día, Alba ingresó por primera vez en Vall d Hebron, donde permaneció internada varios días. Tenía fractura de húmero y moratones por todo el cuerpo. La madre acusó de las lesiones al padre, que vive en Ontiñena (Huesca) Los servicios sociales del hospital enviaron el parte médico al Juzgado de Guardia de Barcelona- -ese día el de Instrucción 4- -y a la Dirección General de Atención a la Infancia y la La madre de Alba, cuando era trasladada a la prisión Adolescencia (Dgaia) de la Consejería de Bienestar y Familia de la Generalitat. La Dgaia, según ha reconocido su directora general, Imma Pérez, dio crédito a la versión de la madre y no vio necesario separar a la niña de ella, puesto que el peligro estaba supuestamente en Huesca. Creer a Ana María C. sin más comprobación se considera ahora el primer error del proceso. El Juzgado de Instrucción 4 abrió diligencias el 24 de diciembre y pidió a los Mossos que investigaran este supuesto caso de malos tratos, pero la soli- EFE La mala conciencia A la espera de la investigación judicial y policial que aclare, ahora sí, los puntos oscuros que aún contiene la historia de Alba, han salido ya a relucir algunos datos y nadie parece escapar del todo a la sombra de la duda. La mala conciencia es general. La inhibición en favor de otros o los lentos e inadecuados cauces de aviso entre instituciones, hacen pensar que la maquinaria administrativa no funcionó; o, quizá, que funcionó tan bien en su impecable reparto de funciones que, sin pretenderlo, dejó a Alba en un desamparo que le infligió un golpe no menor. Claro que, antes de todo eso, hubo una familia que le dio lo contrario de lo que debía darle. Alba se vio también en medio del fuego cruzado de la separación turbulenta de sus padres y de la entrada de nuevas parejas en su vida. La historia de esta niña se hizo pública el pasado 4 de marzo, cuando una agresión no aclarada asoció su nombre al grave problema del maltrato infantil. Sin embargo, para las institucio- El caso de esta niña, que mejora en el hospital, comportará cambios en los protocolos sobre malos tratos citud se envió por correo ordinario y llegó a este cuerpo policial el 10 de enero. El recorrido de la carta tardó, pues, 17 días y habían pasado ya 23 desde el ingreso de Alba. Los Mossos se inhibieron del caso en otra acción cuestionada que sus responsables enmarcan en el estricto cumplimiento de la ley, es decir, en que las competencias policiales en Montcada i Reixac, donde vive la niña, son del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) Así se lo hacen saber al juzgado en un fax enviado el 12 de enero, y a la Policía Nacional por correo ordinario. Esta comunicación llegó ocho días después. La Jefatura Superior hizo igualmente uso del correo para enviar las diligencias a su comisaría en Montcada, donde se recibieron el 24 de enero. Culpa al padre Habían transcurrido entonces 37 días desde el ingreso hospitalario. El 2 de febrero, la Policía Nacional de esta localidad toma declaración a Ana María C. quien vuelve a culpar al padre de las lesiones que Alba había sufrido el 18 de diciembre. El día 6, el juzgado barcelonés se inhibe en favor del de Fraga, partido judicial al que pertenece Ontiñena. El expediente llega al juzgado aragonés el 8 de febrero, pero hasta el 2 de marzo la Guardia Civil no recibe la orden de buscar al padre. A Álvaro C. que dos días después quedará libre con cargos, se le detuvo el 4 de marzo por la mañana en su pueblo. El mis- La niña recibe gran cantidad de muñecos y mensajes de ánimo EFE