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16 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA LUNES 20 3 2006 ABC El PSOE exigió a Aznar en 1999 que el fin de la banda no supusiera la revisión del modelo político Borrell, líder socialista en la última tregua, acusó al PP de abdicar de sus responsabilidades b Los socialistas decían entonces que no participarían en negociaciones o mesas donde esté un partido como HB, que gradúa la violencia para hacer de ella la táctica más adecuada a sus intereses ABC MADRID. Era enero de 1999. Habían transcurrido varios meses desde que en septiembre de 1998 ETA declaró una tregua en su actividad terrorista. Gobernaba José María Aznar en minoría y, pese a prosperar con acuerdos concretos con el PNV en el Parlamento, esa luna de miel empezaba a nublarse. El frente nacionalista- proetarra que unió a PNV y HB en el pacto de Estella deshilvanaba los pespuntes que Aznar había marcado con la colaboración de Xabier Arzalluz para la legislatura. Y el PSOE, cuyo líder era José Borrell, atravesaba su particular Rubicón tratando de superar el intenso liderazgo de Felipe González. Los socialistas, entonces en la oposición, criticaban con dureza la gestión que el PP y Aznar hacían de la tregua y, al igual que ahora hace el PP con Rodríguez Zapatero, censuraban entonces el secretismo del Gobierno del PP. por parte de la oposición por utilizar la política antiterrorista como arma electoralista y no como terreno neutral. El día 19 de enero, Borrell habló directamente de incapacidad de Aznar para gestionar la tregua, entre otros motivos porque hacía un uso inadecuado de la política penitenciaria y desaprovechaba como instrumento de negociación el eventual acercamiento de presos etarras a cárceles situadas en el País Vasco. El PSOE sí utilizaba la tregua para atacar al Gobierno. Pero es cierto que entonces no pesaban sobre estos partidos las imposiciones del Pacto Antiterrorista, ahora en vía muerta. En aquel decálogo el PSOE no sólo exigía a Aznar el apoyo a progresivos acercamientos de presos a cárceles próximas al País Vasco También pedía que no sacrificase el modelo político español en su gestión de la tregua. La gestión de la tregua y la consecución de la paz no pueden pasar por una revisión de nuestro modelo político señalaba el PSOE. Una reflexión de la dirección socialista que incurre en contradicción con lo que ahora- -según denuncia el PP- -promueve Zapate- José Borrell en 1999, cuando encabezaba el PSOE ro: que ETA desaparezca, pero a cambio de sentar las bases para la autodeterminación del País Vasco. Paz a cambio de un precio político algo que el PSOE niega reiteradamente. Los socialistas completaban aquel decálogo con premisas como que no existe un conflicto de índole nacional entre el País Vasco y el resto de España; que el verdadero conflicto es el terrorismo; que hemos sido y seguiremos siendo leales con el Gobier- ERNESTO AGUDO no o que las víctimas son nuestra principal preocupación Una tregua con objetivos políticos Y a ellas añadían las siguientes: el pueblo español es el titular de la soberanía nacional y no va a renunciar a su ejercicio. Estella conduce a la ruptura con violencia no puede haber diálogo político y queremos un futuro de paz para el País Vasco en un marco de autogobierno dentro de un proyecto federal para España Por entonces, la tesis oficial del PSOE era que la tregua de ETA- -algo que ahora no existe- lejos de ser una puerta para la paz, era sólo un cambio de estrategia de la banda sin renunciar a conseguir sus objetivos políticos Los rebrotes de la violencia- -decía Borrell- -nos inducen a creer que la tregua puede acabar siendo una estrategia para imponer soluciones políticas que no concuerdan con la voluntad de la mayoría No participaremos- -defendía ante su Ejecutiva- -en negociaciones o mesas donde esté un partido como HB, que gradúa la violencia para hacer de ella la táctica más adecuada a sus intereses Ahora, Zapatero dice que dispone de información de que las cosas no son como en 1999 debido al hartazgo generalizado- -fuera y dentro del entorno de ETA- -del terrorismo. Pero los datos objetivos son que no hay declarada ninguna tregua; que el Pacto Antiterrorista está roto; que el PSOE de 1999 se comportaba en la oposición de una manera muy semejante a la que ahora critica del PP; que el PSOE ha iniciado una revisión del modelo de Estado; y que, al igual que siete años atrás, resulta inevitable dudar de que ETA quiera desaparecer o sospechar de que la ausencia de atentados mortales no es tanto el reflejo de una voluntad de paz como un nuevo ejercicio de tacticismo de una banda terrorista. A Aznar se le va de las manos El 11 de enero de 1999, Borrell presidió la primera reunión del año de la Ejecutiva socialista, en la que, vista la senda que marcaba Estella, culpó a Aznar de debilidad y de provocar la ruptura definitiva de la unidad de los demócratas en la lucha contra el terrorismo; de crear un escenario gravemente preocupante de permitir que se le vaya de las manos la situación de estar desbordado y sin rumbo político conocido y de explotar electoralmente a las víctimas para llenar los telediarios Todo ello, manteniéndose un pacto del PP con el PNV pese al impúdico abrazo que, según el PSOE, escenificó Arzalluz con Batasuna en Estella. Incluso, pocos días después, Borrell acusó a Aznar de abdicar de sus responsabilidades en el País Vasco. Por ello, y en reclamación de que adoptase como pauta de conducta la transparencia sobre el proceso de paz la confianza, el acuerdo y la búsqueda de consenso llegó a plantear a Aznar un decálogo de exigencias a través de un documento titulado Los socialistas ante la paz El Gobierno del PP se quejó entonces, como ahora hace el Ejecutivo de Zapatero, de falta de lealtad Zaplana responde al ministro de Justicia que comparar al PP con ETA es una deshonestidad ABC MADRID. El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, aseguró ayer que es una deshonestidad terrible que el ministro de Justicia, Juan Fernández López Aguilar, compare a una banda terrorista con una formación como el Partido Popular en relación con el ruido que pueden hacer unos u otros, y confió en que nadie tenga que lamentar ruidos mayores Zaplana se refería así a la respuesta de López Aguilar a una de las preguntas que se le formuló en la entrevista publicada ayer por ABC. A la cuestión de si ETA se está aprovechando de la fractura entre el Gobierno y el PP, el ministro contestó: ETA es una organización criminal y debe ser combatida. Si algún ruido puede hacer es perpetrar sus crímenes. Lo incomprensible es que en estos dos años el ruido lo venga protagonizando el PP Zaplana calificó esta acusación de absolutamente grotesca y afirmó que es dramático que López Aguilar no llame ruido a poner bombas y extorsionar a ciudadanos privándoles de su libertad y de sus derechos básicos El ministro de Justicia, por su parte, negó ayer que comparase al Partido Popular con ETA y sostuvo que es imposible establecer una comparación entre una organización democrática y otra que es contraria a la democracia. Y mientras el ministro intentaba aclarar el malentendido, su compañero del Grupo Parlamentario Socialista Diego López Garrido reiteraba, en declaraciones a Ep, que el PP está metiendo mucho ruido en relación con la política antiterrorista del Gobierno y calificaba de intolerable que los populares acusen al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero de connivencia con esta banda terrorista.