Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 20 3 2006 Nacional 13 EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN Al presidente del Gobierno le preocupa que ningún partido catalán acabe de asumir la paternidad del nuevo Estatuto de Cataluña. El presidente de la Generalitat teme verse desbancado por un pacto oculto con CiU Zapatero y Maragall, donde los caminos se bifurcan TEXTO: GONZALO LÓPEZ ALBA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. A José Luis Rodríguez Zapatero le preocupa- -y molesta- -que ningún partido catalán- -incluido el PSC- -asuma públicamente y sin reparos la paternidad del nuevo Estatuto de Cataluña, como si fuera un expósito abandonado al cuidado del Gobierno, que ha comprometido sus propios apoyos electorales en la defensa de la primera reforma en 25 años de la norma que rige la autonomía catalana y enfrentándose con el PP- -diez millones de votos- que ha hecho de este asunto el ariete de su estrategia de desgaste al Ejecutivo y al propio presidente. Esa preocupación la exteriorizó Zapatero ante la ejecutiva del PSOE el pasado 20 de febrero, cuando el primer secretario del PSC, José Montilla, provocó que rompiera su silencio sobre el comportamiento de Pasqual Maragall, que como presidente del gobierno de la Generalitat que ha impulsado la reforma, en pura lógica debiera ser el primer interesado en reivindicar su paternidad. Montilla se quejó de las andanadas que periódicamente lanza contra Maragall y el PSC José Bono, que no desperdicia ninguna oportunidad para presentarse como el baluarte de España dentro del Gobierno de Zapatero. El líder socialista, que en una situación de normalidad hubiera optado por quitar hierro, respondió a Montilla que tampoco Maragall ayuda. ¿Cómo está la relación entre Zapatero y Maragall? -Mal- -responden miembros de la ejecutiva del PSOE, con el eco de lo exteriorizado en la referida reunión. El PSOE tiene asumido que hoy por hoy, Maragall volverá a ser candidato los delegados andaluces, inicialmente proclives- -por la presión del aparato -a la candidatura de José Bono. Y, finalmente, es cierto que la práctica totalidad de los delegados del PSC votaron a Zapatero en el 35 Congreso, pero también que si alguien inclinó la balanza- -nueve votos- -fueron los guerristas asturianos, que rompieron la disciplina de voto a favor de su candidata oficial, Matilde Fernández. Tras el apretado triunfo que le convirtió en líder del PSOE, el PSC, y singularmente Maragall, concluyeron que ellos serían el trampolín que impulsaría a Zapatero a la presidencia del Gobierno y que el gobierno de la Generalitat sería el espejo en el que se miraría. Pero los acontecimientos han situado a Zapatero- -el dirigente mejor valorado en Cataluña- -en la posición de acreedor en vez de deudor y han abierto una dinámica de intereses políticos diferentes entre ambos presidentes. En esta clave se interpretan los pellizcos de Maragall al PSOE y al propio Zapatero. Chaves ha tenido que responder en el Parlamento andaluz porque Maragall menospreció su comunidad como región pobre y el presidente de la Generalitat no ha dudado en tachar de dudoso y precipitado el pacto sobre el Estatuto entre Zapatero y Mas. El temor de Maragall, y el del PSOE Maragall teme que Zapatero y Mas pactaran algo más se dice en círculos socialistas, apuntando así el temor del presidente de la Generalitat a verse desplazado por una coalición PSC- CiU que pasaría por su sustitución. La existencia de ese pacto oculto es negada con rotundidad por sus protagonistas y fuentes de la dirección del PSOE subrayan que de lo que debe preocuparse Maragall es de su gestión A Ferraz no dejan de llegar los mensajes de militantes del PSC y, especialmente de alcaldes catalanes, expresando esta inquietud. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina- -mayo de 2007- el apoyo que necesitan recibir de la Generalitat es de gestión no de reforma estatutaria. De lo que Maragall consiga vender de esa gestión depende parte de su suerte, la de los alcaldes y la suya propia. En la dirección del PSOE se tiene asumido que hoy por hoy, volverá a ser el candidato básicamente porque nadie mejor que el president del Estatuto Claro que si no asume su paternidad y tampoco puede presentar un balance de gestión... Verdades a medias El PSC, y singularmente Maragall, han presionado a Zapatero públicamente en multitud de ocasiones con el argumento de que llegó al liderazgo del PSOE gracias a su apoyo, lo que, como mucho, es una verdad a medias. Es cierto que Maragall fue el primer notable socialista que dio un espaldarazo a Zapatero en su carrera por la secretaría general del PSOE, pero también que fue Montilla quien se decantó por él después de entrevistarse con todos los candidatos- -cuatro- -y comprobar que era el más permeable a su proyecto político. Es cierto que el PSC suscribió un pacto de neutralidad con el PSOE de Andalucía para no decantarse públicamente por ningún candidato, pero también que este pacto estuvo condicionado por el hecho de que Manuel Chaves estaba obligado a mantener esa postura por su condición de presidente de la gestora que dirigió el proceso y que de nada habría servido el apoyo del PSC si los zapateristas no hubieran logrado dividir el voto de Los alcaldes socialistas de Cataluña reclaman de la Generalitat un impulso de gestión ante los comicios de 2007