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4 Opinión LUNES 20 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CARNÉ POR PUNTOS, EXAMEN DIARIO C IRAK TRES AÑOS DESPUÉS UANDO se cumplen tres años del comienzo de la invasión de Irak y el derrocamiento de Sadam, es obligado reconocer que una parte de los propósitos iniciales de aquella intervención militar no se ha cumplido y que todavía no se vislumbra el momento en el que se pueda decir que los procesos democratizadores se han consolidado. La invasión ha sido una de las operaciones político- militares más arriesgadas de todos los tiempos. Fue la respuesta a una situación- -igualmente sin parangón- -creada después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, tras décadas de incumplimientos de sus obligaciones internaciones por parte de un régimen tiránico, y se planteó en términos estratégicos como un plan para propiciar la democratización y la libertad política en Oriente Próximo. La comunidad internacional no supo articular una respuesta conjunta, pese a las innumerables resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que denunciaban la violación continuada por Sadam de las condiciones del alto el fuego firmado en 1991. Ni todos los que se oponían a la intervención militar estaban animados por el respeto a la legalidad, sino por intereses particulares, ni EE. UU. fue solo a la guerra, sino liderando una coalición de treinta países democráticos, entre ellos la mayoría de los europeos. En todo caso, bueno es recordar que desde junio de 2004, con el voto favorable de España, la coalición que derrocó a Sadam es una fuerza multinacional con mandato de la ONU. La gestión posterior a la invasión ha tenido errores gruesos. La pasividad ante los saqueos durante las primeras semanas, o la decisión, en medio del mayor desorden general, de disolver todas las estructuras institucionales del régimen, incluido el Ejército, dejaron el camino allanado para que se hicieran fuertes los enemigos de la libertad y los terroristas a los que se quería combatir. Muchos de los que ahora batallan contra el Gobierno o las fuerzas de ocupación podrían estar a su lado si en su momento les hubieran abierto las puertas a las que estaban llamando para ofrecer su colaboración. Eso, sin contar con el episodio vergonzoso de la cárcel de Abu Grahib, que ha sido no sólo la vergüenza de los militares que lo cometieron, sino, sobre todo, una inagotable fuente de argumentos para los peores enemigos de Occidente y de nuestras libertades, de los que se han servido para contrarrestar con rehenes decapitados y ataques suicidas esas atrocidades. La reconstrucción institucional de Irak es todavía frágil. Sí C es preciso anotar que los distintos procesos electores han supuesto un caso paradigmático de alta participación, lo que indica que la gran mayoría de los iraquíes están en la tarea del abrazo a la democracia y ciertamente deseosos de respirar en libertad. Pero también es cierto que la nueva Constitución ha sacado a la luz los problemas étnicos y territoriales que estaban retenidos, no resueltos, por efecto de la tiranía de Sadam. Por ahora no se ha logrado poner en marcha las soluciones definitivas para tales problemas. Frente a las repetidas manifestaciones heroicas de la población iraquí acudiendo a las urnas, las bombas de los terroristas están intentado provocar la generalización del enfrentamiento entre comunidades y precipitar al país en una guerra civil, algo que acabaría con las esperanzas de estabilización durante decenios. La disputa violenta entre las ramas chií y sunní y la actividad terrorista de los restos del baasismo y de Al Qaida son las causas de la inestabilidad del país y de la frustración de sus esperanzas de libertad. El juicio a trompicones al que se está sometiendo al tirano Sadam- -por otro lado, ejemplar por cuanto supone de renuncia a la mera venganza- -es el mejor reflejo de la improvisada planificación con la que todo se ha desarrollado. Por si fuera poco, un resultado colateral de las operaciones aliadas en Irak y Afganistán es que el régimen que se encuentra entre ambos- -Irán, dominado por un grupo de ayatolás refractarios de todo lo que huela a libertad- -ha decidido blindarse con armas nucleares, lo que ha abierto una nueva crisis potencialmente peligrosa para Occidente. En todo caso, resulta desalentador para millones de musulmanes moderados el escaso respaldo de la opinión europea a los avances democráticos en Irak y al ejercicio de legalidad que, en definitiva, supone el juicio a Sadam, en una región donde el Estado de Derecho es un concepto desconocido. En fin, el resultado en términos numéricos es impresionante, y el coste en víctimas mortales, doloroso. Pero tres años es un periodo muy corto en términos históricos, y sólo el tiempo nos dirá si algún día se han cumplido aquellas expectativas iniciales que la administración norteamericana veía tan claramente al comienzo de las operaciones y que hoy contemplamos confundidas en la polvareda ardiente de las tierras de Mesopotamia, donde en el transcurso de la historia han nacido y han terminado tantas civilizaciones colosales. ERCA de 6.000 conductores perderán cada año el carné de conducir cuando entre en vigor el permiso por puntos. Al menos ese es el vaticinio que hace el director general de Tráfico, Pere Navarro, tras proyectar la experiencia europea sobre las bases (parque, hábitos y carreteras) al caso español. Son muchas las esperanzas puestas en este nuevo sistema de evaluación permanente de los conductores, cuya puesta en marcha tendrá lugar el próximo 1 de julio. Y razones hay para ello, pues todos los países de nuestro entorno donde ha entrado en vigor el permiso por puntos han visto descender la siniestralidad (accidentes y muertos) en su red vial. Por lo tanto, parece sensato apostar por la idea, para lo cual Tráfico deberá redoblar sus esfuerzos pedagógicos con el fin de que los conductores asimilen el nuevo sistema lo antes posible. Francia recibió con protestas su reforma del permiso, y hoy ésta es aceptada de manera general. Al tiempo que se incide sobre la responsabilidad de los conductores, y que se endurece el Código Penal, la Administración debiera hacer hincapié en la mejora de la red vial. A estas alturas aún se detectan puntos negros. Nadie puede pretender que los poderes públicos conduzcan por uno, como afirma el lema de la DGT, pero sí que mejoren las carreteras. MARAGALL, UN ROBINSÓN EN LA EAN cuales sean elresultado y el grado de limpieza de la patena, la casi agónica negociación del Estatuto catalán presenta ya varios damnificados, entre los que destacan el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y, a su vez, la relación que éste mantiene con José Luis Rodríguez Zapatero, que pasa por un mal momento, según reconocen dirigentes socialistas que orbitan cerca de ambos. El final de la legislatura autonómica se le va a hacer al presidente de la Generalitat demasiado largo después de que el jefe del Ejecutivo central le orillase con el fin de salvar la negociación del texto con CiU. Ese ninguneo de Maragall determinará, probablemente, su futuro, que se ha complicado tanto que hoy por hoy él parece un robinsón en la Plaza de San Jaime: cortocircuitos en la comunicación con Zapatero, con varios ministros, con muchos dirigentes socialistas y, al paso que vamos, con su principal socio en la Generalitat, ERC. Los independentistas han anunciado su no al texto que, previsiblemente mañana, saldrá de la Comisión Constitucional del Congreso. Parece claro que, en contra de lo que pronosticó Zapatero, el Estatuto no quedará como una patena, más aún, los progresos en su constitucionalismo han sido escasos, con algún retroceso. Pero lo que será difícil sanear son las relaciones PSOE- PSC, deterioradas yahasta un punto difícilmente recuperable. GENERALITAT S DIVORCIOS EN AUMENTO L balance de la reforma que reducía los requisitos para obtener el divorcioha puesto de relieve el efecto estimulador que se preveía. Según datos del CGPJ, durante el segundo semestre de 2005- -ya vigente la reforma- -las separaciones y los divorcios aumentaron, en conjunto, un 21,64 por ciento respecto al mismo período de 2004. Además, del total de demandas presentadas, los divorcios se incrementaron de forma espectacular (los pactados, el 80,93 por ciento; y los no pactados, el 70,32) las separaciones se redujeron también de forma notoria (un 35,36 por ciento, las pactadas; un 27,42, las no pactadas) Esta diferencia abismal se debe a que la nueva ley permite obtener el divorcio sin previa separación y sin alegar causa alguna, siendo suficiente que hayan transcurrido tres meses desde el enlace y que lo pida uno de los cónyuges. Esta reforma se fraguó en un estado de opinión muy sensible a los problemas que plantean las separaciones conyugales hostiles, cuyos efectos se agravan por la dilación de los procedimientos y por las disputas entre los cónyuges sobre las causas de la ruptura. Sin embargo, y a pesar de que este diagnósti- E co es globalmente acertado, la reforma legal ha ido mucho más allá de lo que habría sido necesario- -una modificación de los procedimientos matrimoniales y una revisión más prudente de la legislación- -hasta llegar a lo que, a la vista de las cifras, es una desestructuración legal del matrimonio. La legislación civil debe estar atenta a la evolución de las instituciones, pero se comete un grave error cuando el Estado declina apreciar el valor de esas instituciones y se instala en una falsa neutralidad normativa. Las leyes no pueden ser neutrales cuando establecen reglas de convivencia, y el matrimonio concentra algunas de las más importantes. La última reforma es excesiva, pues no recoge medidas de protección del matrimonio, que serían perfectamente compatibles con la voluntad de los cónyuges de ponerle fin. No fijar un plazo de reflexión- -salvo lo que ya se preveía para malos tratos- no prever medidas conciliatorias y suprimir la alegación de causas conducen a la trivialización del matrimonio y lo rebajan a una condición inferior al más simple de los contratos bilaterales, sin compromisos ni responsabilidades duraderas.