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56 DOMINGO 19 3 2006 ABC Toros FERIA DE FALLAS El indulto de Harinero el triunfo de la Fiesta Plaza de toros de Valencia. Sábado, 18 de marzo de 2006. Antepenúltima de feria. Lleno. Toros de Fuente Ymbro, serios y cuajados, bajó el 4 excelente el 6 indultado; buenos el 5 y el 1 de interesante juego el resto. El Califa, de grana y oro. Dos pinchazos y estocada. Aviso (vuelta) En el cuarto, pinchazo y estocada corta. Aviso (saludos) El Juli, de corinto y oro. Estocada y descabello (oreja) En el quinto, estocada (dos orejas) Miguel Ángel Perera, de verde botella y oro. Media. Aviso (oreja) En el sexto, simuló la suerte (dos orejas y rabo simbólicos) Salió a hombros con El Juli y el mayoral. indultos, y ojo a Andalucía con el nuevo Reglamento y la suerte de varas. Soberbia faena del extremeño La corrida en sí fue un espectáculo diverso sobre la base de una cuajada presentación de los pupilos de Ricardo Gallardo, salvo el cuarto, que bajaba de musculatura y romana; corrida de sobrias embestidas, de toros serios por dentro y por fuera. La guinda fue Harinero Y la faena de Miguel Ángel Perera. Perera arrastrando la izquierda a cámara lenta en macizos naturales cuando ya había lucido al toro en la distancia sobre la derecha. Y ahora lo lucía obligándolo para extraer todo un hondo yacimiento de bravura, oro negro. Soberbia obra. De peso. Peso que se alargó en el broche de bernadinas ajustadas, y cuando se perfiló con la espada, la plaza alzó su voz para clamar por la vida. Perera siguió hasta convencer a la presidencia. Dos orejas y rabo simbólicos y el paraíso para el toro, después de una caricia en el hoyo de las agujas. Juli ya había diseccionado su tauromaquia de aplastante dominio con un toro cuyo defecto de distraerse anuló empapándole constantemente de muleta. Técnica depurada, perfecta medición de los tiempos, cabeza lidiadora. Hasta el estocadón. Otro se repitió con el buen quinto. Asentado El Juli, sin perder el Norte tras una absurda bronca populachera por no poner las bande- ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Cuando asomó el pañuelo naranja en al palco, el pañuelo de la vida para Harinero la plaza estalló en una éxtasis colectivo, una explosión de júbilo. Un auténtico triunfo para la Fiesta en los tiempos actuales, más allá del propio éxito de Fuente Ymbro, de un Miguel Ángel Perera sensacional en una apasionado, y apasionante, duelo con El Juli; mucho más allá de las seis orejas y rabo simbólico del marcador virtual o al otro lado de la frontera en la que ahora nos podamos sumergir los aficionados sobre si las condiciones del extraordinario toro alcanzaban la excelencia del indulto. Que si habría que haberlo visto en el caballo un puyazo más, que si se le hubiera hecho el regatón, que si patatín y patatán, cuestiones que se quedan atrás ante la importancia y la trascendencia de que un toro bravo, que sobre eso no hay discusión posible porque a fe que lo era, vuelva al silencio de la dehesa, para perpetuar la raza, desde una plaza de primera categoría. A la puerta del coso ché, unos animalistas, de los que nunca se han manifestado ni contra el terrorismo ni contra el aborto, sostenían sus pancartas más derrotados que nunca: les habíamos ganado la batalla en los tendidos, en el ruedo, con un suceso que jamás se producirá en un matadero de cerdos estabulados en Cataluña. Convendría también que la euforia no desatase la fiebre de los Harinero de Fuente Ymbro, embistió hasta el fin en la muleta de PereraMIKEL PONCE rillas que hace ya dos o tres temporadas guardó en un arcón. La faena tuvo el don de la limpieza, de la colocación, de los muletazos mandones por uno y otro lado, sin arrebatos, hasta la eclosión por circulares y el epílogo al paso, en torero, cerrando al toro en tablas. El espadazo acarreó la segunda oreja. Perera tragó lo suyo para romper hacia delante las reticentes embestidas del tercero, no muy claro, por cierto. Cuando amarró el trofeo, lo hizo con la misma garra. Técnicamente hablando, El Califa, al lado de sus compañeros, es un hombre desnudo. Pero El Califa se desprendió de sus eléctricos movimientos para atemperarse con un rematado toro de enorme fijeza al que pinchó hasta que se tiró a topacarnero entre las astas, con aires de desesperado: la voltereta impresionó y paseó el anillo. El garbanzo negro de los jandillas de Gallardo- -a perro flaco todo son pulgas- -se materializó en el cuarto, un manso con genio, de embestidas descompuestas, carniceras a derechas y que, sin embargo, arreó de una manera menos dañina por el pitón zurdo. El Califa se agarró valeroso a su corazón. Seis orejas y rabo simbólico: El Juli y Perera protagonizaron un apasionado duelo con una seria corrida de Fuente Ymbro Sólo momentos de Cayetano con una gran novillada VALENCIA. Cayetano no se encontró a gusto por la mañana, pese a cortar una oreja por una faena de momentos. Pero se esperaba más. Más limpieza y menos languidez. Una fenomenal estocada igualó todo por arriba. Faltó tensión, y también ideas, con el sexto, un utrero cobardón al que Cayetano (en la imagen) no debió dejar pensárselo tanto. Su lote fue el menos propicio, no malo, de una gran, y demasiado bonita, novillada de García Jiménez. Andrés González (cortó una oreja también) y Cayetano García pegaron demasiados pases ramplones y sin entidad. EFE