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ABC DOMINGO 19 3 2006 49 Una mujer egipcia, primera víctima mortal de la gripe aviar en el continente africano JUAN ALBERTO BELLOCH Alcalde de Zaragoza No tenemos medios ni competencias para evitar los altercados El ex ministro dice que las grandes ciudades estarían dispuestas a asumir competencias en seguridad ciudadana TEXTO: MANUEL TRILLO DAVID ARRANZ Durante los incidentes, se incendiaron 24 contenedores de basura y reciclaje, así como un centenar de papeleras. Unos gastos para la ciudad que, según el Consistorio, ascienden a 24.000 euros. El portavoz del equipo de Gobierno municipal adelantó que el ayuntamiento presentará mañana una querella criminal contra los 16 detenidos como causantes de los destrozos, y anunció que el operativo policial se mantendría durante todo el fin de semana para preservar la seguridad y evitar nuevos altercados. Blindaje policial en Madrid Mucho más tranquila transcurrió la noche de los botellones en ciudades como Madrid, donde la lluvia y un despliegue policial sin precedentes impidieron que tuviera lugar concentración alguna. Agentes de la Policía Local requisaron la mayor parte de las bebidas alcohólicas que portaban los jóvenes y, además, acordonaron los alrededores del Faro de Moncloa, el lugar en el que iba a tener lugar la fiesta, de tal manera que en ningún momento se produjo el botellón previsto. La ciudad española que reunió a un mayor número de personas durante la madrugada de ayer fue Granada. Unos 30.000 jóvenes acudieron a la explanada de la Huerta del Rasil, donde el ayuntamiento había instalado una carpa municipal para celebrar la Fiesta de la Primavera. La jornada transcurrió sin incidentes y el botellón se disolvió pacíficamente Medio centenar de personas fueron atendidas por los servicios sanitarios, la mayoría de ellas por intoxicación etílica. EFE -Que se organice una gran competición nacional para ver quién bebe más parece de locos, ¿no? -Sí, sobre todo es que hay dos temas distintos. Una cosa es organizar fiestas para beber alcohol, que me parece lamentable, y otra, más grave aún, que se aproveche para generar violencia y confrontaciones. Lo primero podría resolverse de manera sencilla, y las policías locales y los ayuntamientos pueden reducir al máximo los daños colaterales en temas como la limpieza, la seguridad o el tráfico. Lo que no tenemos son recursos, capacidad, competencias ni medios para abordar los fenómenos de violencia y los altercados unidos a este tipo de acontecimientos. Es intolerable que se acaben las fiestas quemando contenedores, rompiendo material urbano, cometiendo actos de barbarie... Si el Ministerio del Interior decidiera que los ayuntamientos de las grandes ciudades tuviéramos competencias en materia de seguridad ciudadana y orden público para combatir la pequeña delincuencia, muchas estarían dispuestas a aceptar el reto. Desde luego Zaragoza, y Madrid también, porque lo he hablado con Alberto Ruiz- Gallardón muchas veces. Según la ley, somos mera fuerza auxiliar de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por lo tanto, primero haría falta la reforma de la ley; segundo, recursos financieros; y tercero, formación para crear unidades de policía judicial, de intervención... ¿Sería viable crear cuerpos nacionales de Policía en cada ciudad? -Sólo es posible en las grandes ciudades, como Zaragoza, en la que vamos a tener 1.300 policías locales en 2008. Podrían Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla... A partir de ahí ya no me atrevo a evaluarlo. Mientras no sea así, la responsabilidad es de los delegados del Gobierno y las Fuerzas de Seguridad del Estado. -Con las competencias que ahora tienen, ¿cree que ayuntamientos y comunidades están haciendo lo posible por evitar estos actos? -En la ley aragonesa se desperdició la oportunidad de regular en detalle esta materia. En Andalucía, por ejemplo, hay una normativa en discusión muy interesante que posibili- ta una respuesta legal a beber en la calle, con una sanción administrativa grave. Mientras tanto, como en Zaragoza a través de la junta de seguridad, coordinación entre la Policía Nacional y Local, que está funcionando de forma razonable. ¿Es partidario de requisar las bebidas alcohólicas a los jóvenes que beban en la calle, como sostuvo en ABC el presidente de la Federación de Municipios, Heliodoro Gallego? -Debería estar terminantemente prohibido beber en las calles, no tengo ninguna duda. Salvo que aceptemos la hipocresía de que, con tal de que no estorben, los llevamos al monte. Por lo visto, quieren hacer hipódromos especiales para que los chicos se emborrachen. Un ayuntamiento tiene que montar grandes espectáculos, ocio alternativo... Es ahí donde se le tienen que exigir responsabilidades. Crear lugares para que la gente se emborrache, a mí me repugna. -Pero si hay múltiples posibilidades de ocio... instalaciones deportivas, cine, teatro... ¿No cree que hay otro problema más de fondo? -Una cosa es que alguien un día se vaya de copas con sus amigos, y otra que, de forma masiva, se organice una fiesta que consista en estar en la calle bebiendo alcohol. Sí, fallan cosas más de fondo, una concepción global del modelo educativo, del papel de los padres... Otro problema es que, a muchos, lo que les gusta es la confrontación. Una masa aceptaría esa especie de reservas acotadas, pero a los que se quedan al final a romper material urbano lo que les gusta es la gresca. La diversión está en confrontar, y hasta que la Policía no les da no están felices. Por tanto, esos incidentes siempre existirán y es necesario atajarlos, porque son dos fenómenos distintos, el botellón y la violencia asociada al botellón. ¿En el caso de Zaragoza, donde no hubo incidentes, qué medidas se adoptaron? -Avisamos de controles de alcoholemia en los accesos, unidades de motoristas dando vueltas para actuar de manera inmediata y unidades de seguridad de la Policía Nacional para intervenir en caso de que fuera necesario.