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19 3 06 EL LIBRO PREPUBLICACIÓN Historia de la nobleza española La peculiar historia de la nobleza española- -de los Grandes a los hidalgos- -está ligada a nuestras agitadas peripecias como nación. Ricardo Mateos Sáinz de Medrano repasa linajes y títulos, desde los ganados a golpe de espada en la Reconquista hasta los más recientes. Ofrecemos un fragmento de la introducción de esta guía tan llena de curiosidad como de datos L Título: Nobleza Obliga. Una historia íntima de la aristocracia española Autor: R. Mateos Sáinz de Medrano Editorial: La Esfera de los Libros Páginas: 700 (80 de ilustraciones) Precio: 39 euros Fecha de publicación: 24 de marzo a nobleza española y, antes de ésta, la nobleza de los distintos reinos peninsulares de la Edad Media están íntimamente ligadas a los avatares históricos de la península Ibérica, desde su aparición como grupo social más o menos constituido, allá por el siglo VIII. Esa misma realidad, que surgió a raíz de la invasión musulmana de lo que ahora son España y Portugal, hace que, en el caso español, la nobleza presente peculiaridades que la diferencian del resto de las noblezas europeas. De esos orígenes derivan su estructura y sus tradiciones particulares, que han llegado hasta nuestros días. No podemos hablar de una nobleza claramente estructurada y uniforme en España hasta los albores del Renacimiento, pero es importante señalar la existencia, desde mediados del siglo VIII, de clanes y linajes nobles surgidos en los primeros centros geográficos de resistencia a la invasión musulmana del año 711, en el seno de lo que anteriormente fue el reino visigodo con capitalidad en Toledo. Dos fueron los lugares donde apareció esta primera nobleza que, en muchos casos, reclamó un origen y una filiación visigodos que, durante siglos, serían el orgullo de muchas grandes familias que, a veces de manera forzada, se hicieron descender de sangre goda como referente de pureza de linaje. Tanto es así que, en pleno Renacimiento, el noble poeta Jorge Manrique escribía: Pues la sangre de los godos y el linaje y la nobleza tan crecida, ¡por cuantas vías y modos resume su gran alteza! Los focos de resistencia a la invasión musulmana estuvieron ubicados, por una parte, en el norte de la península Ibérica, en Asturias y el País Vasco, como un poder político que se proclamó heredero de la legitimidad visigoda, y, por otro, en el noroeste, en Cataluña norte, Rosellón y Cerdaña, región marcada por su dependencia, de corte feudal, del poder del Imperio carolingio ubicado en Francia y Centroeuropa. En ambos casos, una nobleza guerrera y local se erigió en dirigente de la Reconquista, a partir de una mezcla de sangres entre la vieja nobleza territorial romano- visigoda y los clanes guerreros de zonas poco romanizadas, como los Pirineos y las montañas vascas. En sus manos quedó la larga labor reconquistadora del resto del territorio, que solamente habría de concluir con la toma de Granada en 1492. Así, durante siete siglos, se fueron conformando poderosos linajes con fuertes bases territoriales, que reconocieron a los reyes como primus inter pares, es decir, como los primeros entre sus iguales. En el caso asturiano- leonés, la Reconquista aportó vastos territoros que fueron a parar a esa nobleza guerrera, ya fuese de forma directa o a través de la posesión de encomiendas de las poderosas órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara, que jugaron un papel muy importante en el proceso reconquistador. Signos distintivos de la calidad noble fueron el derecho a llevar armas y caballos, y los reyes concedieron el título de condes a los más poderosos de entre sus vasallos, al cederles el gobierno y la jurisdicción no hereditarios de territorios reconquistados que, siguiendo los usos del Imperio carolingio, se llamaron condados. Por otra parte, y junto a aquellos escasos títulos condales, apareció una segunda categoría de nobles no titulados que fueron los ricoshombres, por debajo de los cuales se encontraban los hidalgos que conformaron una pequeña nobleza territorial surgida de grupos de campesi- Ricardo Mateos Sáinz de Medrano Historiador y genealogista nos enriquecidos. Los hidalgos fueron especialmente numerosos en el norte, mientras que la gran nobleza, más escasa, se hizo con enormes propiedades en el sur de Castilla, Andalucía y Extremadura, conforme avanzó el proceso reconquistador, especialmente activo entre los siglos XII y XIII. En cuanto al foco de resistencia del noreste, que fue el más puramente feudalizado de la península por efecto de la influencia carolingia, los grandes señores fueron independizándose del poder central imperial, de forma paulatina, asumiendo títulos condales, como fue el caso de los condes de Barcelona, de Urgel, de Besalú o de Cerdaña, que acabaron obteniendo una soberanía plena en sus respectivos territorios. Inmediatamente por debajo surgió un segundo escalafón de nobles, los barones catalanes, que a su vez se apoyaron en una tercera categoría, los infanzones prácticamente asimilados a los hidalgos castellano- leoneses. Por último, y desde el siglo XII, en el reino de Aragón, y más específicamente en el principado de Cataluña, surgió una nobleza patricial, de origen burgués y urbano, formada por los llamados ciutadans honrats ciudadanos honrados que ya en el siglo XVIII se equiparó a la hidalguía castellana. Este esquema se implantó igualmente en Valencia y Baleares. A Junto a aquellos escasos títulos condales, apareció una segunda categoría de nobles, los ricoshombres por debajo de los cuales se encontraban los hidalgos Hay que señalar la existencia, desde mediados del VIII, de clanes y linajes surgidos en los primeros centros de resistencia a la invasión musulmana de 711 mediados del siglo XIV, la guerra civil castellana, que tuvo lugar durante el reinado de Pedro I, dio paso a la ascensión al trono de la dinastía bastarda de los Trastámaras, que, en poco tiempo, rigió los destinos tanto de Castilla como de Aragón. Fue entonces cuando comenzaron a crearse, siguiendo los usos de Francia e Inglaterra, los primeros títulos nobiliarios de transmisión hereditaria, asociados a las más importantes familias de ambos reinos. Por orden de rango: duques, marqueses, condes, vizcondes, barones y señores. Coincidentemente con ello, y como resultado de la cruenta guerra civil castellana y de la guerra con Portugal, que terminó con la batalla de Al-