Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE ral y el capitalismo de Estado, creían en la revolución sexual, pedían más ocio y más libertades. Sus enemigos eran el Estado, el general De Gaulle y la CGT (sindicato comunista) Los estudiantes franceses de marzo de 2006 piden un trabajo fijo al Estado, viven en casa de los padres hasta los veintitantos años y esperan que la CGT les ayude a humillar a Jacques Chirac. Notables diferencias Los eslóganes del 68 eran poéticos, subversivos, apocalípticos, revolucionarios: Sed realistas, pedid lo imposible Bajo los adoquines, la playa La propiedad es un crimen (de Estado) Los eslóganes del 06 son parcialmente incomprensibles para quien desconozca los bizantinos mecanismos de la burocracia estudiantil francesa: ¡Abajo el CPE! Villepin: se ha terminado tu CPE Ni CPE ni CPI: igualdad para todos Los jóvenes del 68 estaban convencidos de los riesgos de envilecimiento moral a través del consumo, y aspiraban a crear bucólicas comunas autogestionarias. Los más radicales proponían la ocupación de fábricas, para romper con el modelo productivista e imponer un modelo de producción ecológico- libertario. Los jóvenes franceses de hoy aspiran a conseguir un empleo fijo en una empresa pública, y los que desean un empleo en la empresa privada esperan progresar con métodos liberales. Los más radicales están divididos entre intervencionistas (partidarios de una socialdemocracia soft o anarco capitalistas (partidarios de una revolución conservadora tipo Thatcher o Reagan) Los jóvenes franceses que tenían en torno a veinte años hacia 1968 soñaban con hacer la revolu- ción anticapitalista y antitotalitaria. Los franceses veinteañeros de hoy todo lo esperan del Estado: una subvención para seguir estudiando; una ayuda para alquilar un apartamento propio; comedores universitarios y libros al más bajo precio; y un empleo fijo para integrarse sin traumas en el mercado del trabajo. No les molesta vivir en casa de sus padres hasta muy cerca de los treinta años. Ni siquiera en el terreno de la organización hay grandes similitudes entre los estudiantes del 68 y los del 06. En el 68, el movimiento se puso en marcha contra los sindicatos, contra las organizaciones estudiantiles, contra los líderes y las burocracias de la CGT y la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) El 68 fue un movimiento espontáneo y de base, animado por personalidades carismáticas, como Daniel Cohn- Bendit, que estaban al frente de todas las manifestaciones y fueron los primeros en denunciar el comportamiento de las burocra- cias sindicales que intentaban apropiarse del movimiento. Esta fría primavera, los líderes de la UNEF (Bruno Julliard) la CGT (Bernard Thibault) o la CFDT (François Chérèque) dirigen a sus tropas como generales de campaña durante grandes batallas de posición. Sólo están al frente de los cortejos mientras dura la cobertura audiovisual. Y Dominique de Villepin, primer ministro, consideraría un grandísimo honor salvífico que los líderes de las burocracias sindicales aceptaran dialogar con el gobierno. Daniel Cohn- Bendit en sus tiempos revolucionarios (izquierda) y en una imagen actual Dani el Rojo: Tienen una visión negativa del futuro LONDRES. El alemán Daniel Cohn- Bendit, más conocido como Dani el Rojo figura legendaria de la revuelta estudiantil de mayo de 1968 en París, cree que agitación de ahora en Francia se encuentra en el polo opuesto de aquellos acontecimientos y no es nada comparable. Actual copresidente del grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo, considera que la reacción contra el primer ministro francés, Dominique de Villepin, y su controvertido Contrato Primer Empleo, refleja una crisis política seria No obstante, piensa que la actual generación de estudiantes tiembla ante la perspectiva del cambio. Tienen una visión negativa del futuro declara CohnBendit en una entrevista publicada ayer en The Finantial Times Mayo del 68 era un movimiento ofensivo, con una visión positiva del porvenir, mientras que los que protestan hoy están en contra de todo. Estas protestas son a la defensiva sostiene. Generación kleenex Unos y otros, gobierno, sindicatos y asociaciones de estudiantes, aspiran a controlar y ejercer su tutela sobre las inmensas masas de estudiantes pobres, angustiados por un incierto futuro y un presente harto precario. La generación francesa del 68 ha pasado a la historia como la generación que rompió con el comunismo y propuso una ruptura global, una alternativa antitotalitaria. La generación que tiene en torno a 20 años esta primavera se considera una generación kleenex una generación que se usa y se tira a la papelera. Tras la exigencia, radical, de retirada incondicional del CPE, los jóvenes estudiantes franceses también están protestando contra otras cosas: los contratos y empleos basura, la precariedad social y el estancamiento asfixiante de una pobreza creciente. Según las estadísticas oficiales, el paro afecta en Francia al 40 o el 50 por 100 de los jóvenes de barriadas periféricas; al 25 por 100 de los jóvenes de todas las categorías; y al 40 por 100 de los jóvenes franceses mal calificados. Se trata de una cota de alerta social grave, que sucesivos gobiernos de izquierda y derecha han enmasca- rado burocráticamente con los más diversos recursos administrativos: contratos temporales, contratos municipales, ayudas de todo tipo, reducción oficial de la semana laboral... Paliativos que no han resuelto nada y han agravado el declive nacional, que tiene muchas otras causas. Crecimiento de la pobreza Víctimas privilegiadas del paro, los jóvenes estudiantes también son bien conscientes de la erosión de su poder adquisitivo, el incremento inexorable de su pobreza relativa. Por vez primera en la historia de Francia, los jubilados de más de 65 años tienen mayor poder adquisitivo que los jóvenes menores de 30, mientras que continúa creciendo la pobreza absoluta entre los jóvenes de menos de 25 años. Son ya más de 600.000 los jóvenes veinteañeros estadísticamente pobres o muy pobres: sin calificación laboral, sin haber trabajado nunca, malviviendo de ayudas que comienzan a escasear cuando ellos van envejeciendo Históricamente, la familia fue un amortiguador de tensiones sociales. Continúa siéndolo, pero en menor medida. Crece el número de jóvenes de 20 a 30 años sin domicilio fijo, o condenados a vivir en casa de los padres. Con un paro nacional estable, en torno al 10 por 100 de la población activa, (Pasa a la página siguiente) La plaza de la Sorbona ha sido rebautizada por los estudiantes EPA Jóvenes manifestantes rompen una bandera francesa en el Boulevard Port Royal, en París EPA