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ABC DOMINGO 19 3 2006 Internacional 33 TERCER ANIVERSARIO DE LA INVASIÓN DE IRAK Tropas norteamericanas despiertan en un barrizal durante su avance hacia Bagdad, en el curso de la invasión llevada a cabo en marzo de 2003 AFP La guerra de Irak monopoliza la gestión de Bush y paraliza a la Administración El caos en el país contrasta con los planes de EE. UU. para retirar las tropas en su propio partido queda comprometida por el ejercicio de guerra preventiva iraquí, cada vez más cuestionado por la opinión pública PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Tras el fiasco de las nunca encontradas armas de destrucción masiva, la muerte de más de 2.300 soldados y más de 17.000 heridos, una factura que supera los 200.000 millones de dólares y toda la cambiante retórica que ahora justifica el conflicto como un noble ejercicio de promoción de la democracia, la cuestión iraquí al final ha logrado eclipsar y casi monopolizar la gestión del reelecto presidente Bush. Irak no sólo explica por qué Bush está tocando fondo en las encuestas- -en torno a un infumable 35 por ciento de aprobación- sino también el prematuro envejecimiento de su capacidad de maniobra política y liderazgo dentro de su propio partido. Un partido que barrunta lo peor de cara a las elecciones legislativas del próximo noviembre y que ha empezado a operar al margen de los deseos de la Casa Blanca, como quedó de manifiesto en la reciente polémica generada por el control árabe sobre la gestión de grandes puertos estadounidenses. Obligado a pronunciar casi semanales discursos sobre Irak, la guerra y la posguerra con una factura mensual de b El liderazgo del presidente 6.000 millones de dólares han logrado paralizar la ambiciosa agenda doméstica de Bush. Programa que abarcaba desde una privatización parcial de las aportaciones a la Seguridad Social hasta una simplificadora reforma del sistema impositivo, pasando por su compromiso para recortar la sangría de números rojos en el presupuesto federal. Siguiendo la gráfica expresión utilizada esta semana por un académico para explicar el actual predicamento de la Casa Blanca, Irak es como una ballena en la bañera de este gobierno tiempo para establecer paralelismos con Lyndon Johnson, otro presidente de Texas dominado por otra guerra distante. Admisión de culpas Ante esta sangría política difícilmente discutible, la última estrategia de la Administración de George Bush pasa por una cierta medida de sinceridad y admisión de culpas, sin abandonar los planes para una retirada significativa de las tropas estadounidenses para el verano pese a la reticencia inicial de fijar fechas o calendarios artificiales. Un compromiso que contrasta con la caótica y sangrienta situación en Irak, que algunos días bordea en guerra civil. En su esperada alocución de los sábados, el propio Bush reconoció ayer que se requieren más lucha y sacrificio para lograr la victoria en Irak Además de insistir en que la guerra iniciada el 19 de marzo de 2003 fue la decisión adecuada el presidente también ha argumentado que la oleada de vio- Entre Truman y Johnson De hecho, los seguidores de Bush, dentro de esa costumbre tan estadounidense de comparar entre sí a los 43 ocupantes del Despacho Oval, han empezado a establecer similitudes con Harry Truman, impopular durante su mandato pero altamente valorado en las últimas revisiones históricas, entre otras cosas por su decidido papel al comienzo de la Guerra Fría. Por supuesto, a los críticos del presidente les falta lencia sectaria desencadenada tras la voladura el 22 de febrero de un venerado templo chií en Samarra habría servido como aliciente para que las diferentes facciones avancen en la formación de un gobierno representativo. A pesar del diario espectáculo televisivo de brutalidades en Irak, el Departamento de Defensa ha vuelto a reiterar esta misma semana su voluntad de traspasar a las fuerzas de seguridad locales la responsabilidad sobre un 75 por ciento del país. Transición para finales de este verano que, a su vez, debería permitir una reducción apreciable de los 133.000 efectivos estadounidenses actualmente desplegados en un teatro de operaciones no anticipado en el momento de la invasión hace tres años. Para especialistas como Michael O Hanlon, experto en cuestiones militares de la Institución Brookings, una retirada no debe ser asociada con pacificación. Según O Hanlon, es importante que EE. UU. y el presidente no se confundan con este traspaso, ya que incluso si los iraquíes tienen jurisdicción primaria sobre la mayor parte de su país, esto no significa que nuestras responsabilidades hayan terminado, ya que tendremos que permanecer como refuerzo durante mucho tiempo Apocalipsis tarde En esa transición, una prioridad para los militares de Estados Unidos es reducir la vulnerabilidad de sus fuerzas, que nunca han sido suficientes para abarcar todo el territorio iraquí. Limitándose de ahora en adelante a operaciones menos rutinarias y más puntuales, como el montaje anunciado esta semana como la mayor operación aerotransportada desde la guerra. Un despliegue fotogénico con helicópteros que, para los críticos de la guerra, si fuera una película, debería titularse Apocalipsis tarde