Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 Internacional DOMINGO 19 3 2006 ABC Bosnia logra un difícil pacto para su normalización administrativa b Los acuerdos de Dayton en Lukashenko aspira a eternizarse en Bielorrusia en las elecciones de hoy Su actitud causa preocupación en el seno de la comunidad internacional por las detenciones, no pierde la esperanza y confía en poder movilizar a la población si el fraude electoral se demuestra masivo RAFAEL M. MAÑUECO ENVIADO ESPECIAL MINSK. Las elecciones presidenciales que hoy se celebran en Bielorrusia, el país más aislado de Europa, han despertado gran expectación por que, tras las revoluciones de terciopelo en Georgia y Ucrania, son un nuevo pulso entre Moscú y Occidente. EE. UU. y la UE quisieran que en Bielorrusia se impusiera un sistema democrático mientras Rusia prefiere a alguien manejable, aunque sea un déspota. Todo indica que el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, a quien Washington considera el último dictador de Europa, se saldrá con la suya. La oposición sin embargo, en franca inferioridad y mermada por las últimas detenciones, no pierde la esperanza y confía en poder movilizar a la población si el fraude electoral se demuestra masivo. Lukashenko, favorito de los únicos sondeos que pueden realizarse en su país sin peligro de acabar en la cárcel, puede presentarse a los actuales comicios gracias a un referéndum que se celebró en octubre de 2004 en medio de las irregularidades más atroces. Aquella consulta, condenada duramente por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) eliminó de la Constitub La oposición, mermada 1995, que pusieron fin a la guerra, han propiciado una división irracional del ente, que trata de adecuarse a sus necesidades reales SIMÓN TECCO. CORRESPONSAL LIUBLIANA. Mientras ayer en Serbia enterraban a Slobodan Milosevic, el último firmante de los acuerdos de Dayton (1995) que impusieron la paz en Bosnia Herzegovina legalizando la división territorial impuesta con la guerra y convirtiendo al país en un monstruo administrativo, en Sarajevo los líderes de las principales formaciones políticas musulmanas, croatas y serbias llegaban a un acuerdo para reformar la Constitución impuesta por el acuerdo de paz. Los representantes de siete partidos políticos bosnios sepultan así las consecuencias administrativas de Dayton, reforzando el Gobierno. Los acuerdos dividen BiH en dos entes autónomos: la Federación musulmana- croata y la República Srpska, y un distrito neutro, Brcko. A su vez, el ente musulmano- croata, lo integran diez cantones (pequeños Estados feudales) con gobiernos y Parlamentos locales y una administración irracional con un coste insostenible. En Bosnia todo está dividido por grupos étnicos, la educación, la economía, los gobiernos y hasta las estaciones de autobús. Una comunista muestra el retrato de Lukashenko ante otro de Lenin en Minsk ción bielorrusa la prohibición de ostentar el poder más de dos mandatos seguidos. AP De trampa en trampa Lukashenko, antiguo director de una cooperativa agraria, fue elegido por primera vez jefe del Estado en 1994 y revalidó su mandato en 2001. En el otoño de 1996, el actual presidente bielorruso protagonizó lo que la oposición califica todavía hoy de golpe de Estado encubierto De forma unilateral, convocó un referéndum a espaldas del Parlamento para enmendar la Constitución y reforzar así su poder perso- Administrabilidad Esta vez se ha acordado sustituir la presidencia tripartita del monstruoso ente- -integrada por un representante musulmán, un serbio y un croata- -por otra con un solo jefe de Estado con dos vicepresidentes, y duplicar el número de escaños del Parlamento central. Con anterioridad se amplió el gabinete de 9 a 11 carteras y se creó el cargo de primer ministro. El embajador estadounidense en BiH, Douglas McElhaney, que patrocino las negociaciones, dijo estar satisfecho por el acuerdo Precisó que la reforma constitucional, debe someterse a la aprobación del Parlamento central de manera que los comicios generales previstos para noviembre puedan realizarse según la nueva normativa. La UE considera que el país no logrará despegar económicamente sin la introducción de estas reformas. Bruselas condicionó negociar la asociación al cumplimiento de 16 reformas; la secretaria de Estado norteamericana, Condolezza Rice, logró el compromiso de los grupos étnicos de Bosnia para negociar una reforma constitucional que permita unificar el país. La mayor oposición vino del lado serbio, que ha aceptado finalmente bajo fuerte presión política y económica. nal. En la misma consulta consiguió prolongar su mandato hasta 2001, dos años más de lo que establece la ley. Pese a la resistencia que opusieron los parlamentarios, Lukashenko logró, gracias a Moscú, el refrendo de la mayoría de la población y del Tribunal Constitucional, que mantuvo hasta el último momento una postura vacilante. Después llevó a cabo una purga en la Cámara legislativa, acabando con sus detractores. Pero aquella limpieza no erradicó completamente a la oposición. Los partidos democráticos continuaron luchando desde la clandestinidad. El autoritario mandatario tuvo que ir mucho más lejos. A partir de 1999, empezaron a producirse misteriosas desapariciones de militantes de la oposición. Detenciones, palizas e intimidación a los medios de comunicación fueron métodos utilizados también por el retrógrado régimen bielorruso. Dos mandatos fueron poco para Lukashenko. Por eso, en 2004 dispuso otro cambio en la Carta Magna para perpetuarse en el poder. Su adversario en los comicios es el físico de 58 años, Alexánder Milinkiévich, el primer político bielorruso que logra el apoyo de todas las organizaciones democráticas del país. Concurren también a las elecciones Alexánder Kozulin, líder de los socialdemócratas, y el diputado Serguéi Gaidukiévich. El clima de miedo y el hostigamiento que ha sufrido la oposición durante la campaña, marcada por los arrestos y las prohibiciones de mítines, no ha impedido que Milinkiévich convoque para hoy una concentración al término de las votaciones para iniciar, en caso de fraude flagrante, una revolución como la que sacudió Ucrania el invierno pasado. La Policía ya ha advertido que actuará con contundencia mientras el KGB bielorruso ha amenazado incluso con aplicar contra los manifestantes la ley antiterrorista.