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ABC DOMINGO 19 3 2006 27 El cuerpo de Milosevic yace bajo un tilo en el jardín de su casa, en su ciudad natal de Pozarevac La posguerra de Irak paraliza la gestión de Bush cuando se cumple el tercer aniversario de la invasión El Barrio Latino está tomado con vehículos antidisturbios dando la imagen de un gueto sitiado a todas horas Los poderosos amigos de Sarkozy insisten en que el ministro del Interior gobernaría de otro modo en la opinión pública. Según los sondeos, un 65 por ciento de los franceses tienen mala opinión de Villepin. Y un número muy semejante desean que el primer ministro retire cuanto antes su CPE. En la cúspide del Estado, Jacques Chirac ha urgido públicamente a su primer ministro a negociar, cuanto antes Dentro de su gobierno Villepin quizá sea minoritario. Los poderosos amigos de Nicolas Sarkozy insisten en que el ministro del Interior gobernaría de otro modo Por su parte, la oposición socialista atiza la tormenta pública, esperando la fruta madura y podrida de una crisis de gobierno. to estudiantil, ha convocado una reunión de las coordinadoras de estudiantes para estudiar la mejor manera de ampliar el movimiento. ¿Ocupaciones de universidades? ¿más manifestaciones? Ni los sindicatos ni los estudiantes van a esperar mucho. Sus reuniones comenzarán hoy mismo, y la escalada, será automática en pocos días si el Gobierno no da una respuesta que satisfaga a los adversarios del CPE. ¿Cómo puede responder Villepin? Retirar el contrato con el que esperaba ganar los galones de hombre de Estado será una humillación devastadora para su credibilidad: adiós a sus aspiraciones a la presidencia. ¿Seguir firme en sus posiciones, a la espera de que amaine el temporal? Ni Jacques Chirac ni Nicolas Sarkozy, su protector y adversario respectivamente, parecen ser partidarios de tal línea dura. El margen de maniobra de Villepin es muy limitado. Y sus plazos de aplicación quizá sólo se cuenten en días. En la gran manifestación parisina hubo poca política, pocos himnos revolucionarios, muchas músicas africanas y del Caribe y bastantes universitarios españoles Sin trabajo fijo, nadie te alquila un piso J. P. QUIÑONERO PARÍS. Las calles de la capital francesa vieron ayer mucha mezcla de razas, sexos y culturas, y un bombardeo intensivo de las posiciones personales de Dominique de Villepin y de su Contrato Primer Empleo (CPE) Aurora Domingo (23 años, último año de Filología Francesa en la Sorbona) estaba encantada de participar en una gran manifestación estudiantil parisina: ¡Qué maravilla! Hasta que ceda Villepin Tras la jornada de ayer estudiantes y sindicatos anuncian nuevas movilizaciones, hasta conseguir que Villepin ceda insisten los portavoces de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia. Más de la mitad de las universidades están paralizadas. La CGT propone una o varias jornadas de solidaridad interprofesional huelgas nacionales de todo el sector público para apoyar las manifestaciones callejeras. Cada sindicato y asociación estudiantil avanza sus peones y propuestas. Todos coinciden en lanzar un ultimátum inquietante para el Gobierno. Las centrales CGT, CFDT y FO se reunirán pronto para estudiar la fórmula exacta de sus nuevas presiones. ¿Huelga general? ¿nuevas manifestaciones? René Valadon, secretario confederal de Fuerza Obrera afirma: Se trata de un ultimátum. Evidentemente Villepin no parece escuchar el bramido de la calle contra él La UNEF, a la cabeza del movimien- ¡tantos estudiantes en la calle! ¿no comprende el Gobierno que no se puede gobernar contra la opinión de la gran mayoría de la juventud estudiantil? Mi novio terminó Físicas el año pasado, y todavía no tiene trabajo. ¿Cómo quiere usted que me case o me ponga a vivir con él si ni él ni yo tenemos trabajo fijo? Sin trabajo fijo nadie te alquila un piso El gran cortejo se abría con los estudiantes de las universidades parisinas, con la Sorbona a la cabeza. Seguían los sindicatos, CGT, CFDT, FO y la CNT francesa. Cerraban la manifestación los autónomos y los sindicatos antiglobalización. Poca representación política oficial. Sólo la CGT proponía entonar la Internacional. Estudiantes y sindicalistas preferían los más frenéticos ritmos cubanos. Mucha marcha y mucha gente joven abrazándose feliz. Y fuego graneado contra Villepin. Poca política. Pero rechazo masivo, granítico, a grito pelado: ¡Villepin, te queremos! ¡Se acabó tu CPE, Villepin! ¡Villepin está jodido, la juventud está en la calle! Cientos de miles A lo largo del trayecto, unos eficaces y muy tranquilos servicios de orden canalizaban a una multitud de varios centenares de miles de personas, sin apenas incidentes al principio. A lo largo del trayecto, las fuerzas antidisturbios habían tomado todos los puntos estratégicos. Al final de la manifestación, un impresionante despliegue policial redujo a un mínimo asumible los incidentes. A la cabeza, las grandes banderolas de los estudiantes de la Sorbona subrayaban una determinación absoluta: ¡Villepin debe ceder! Entre los participantes, muy diversos colectivos proponían reivindicaciones de todo tipo. Varios grupos libertarios ondeaban banderas piratas. Numerosas asociaciones de inmigrantes sin papeles pedían socorro administrativo. Los grupos de estudiantes de bachillerato quizá eran los más ruidosos, cantando y bailando mientras repetían siempre lo mismo: ¡No te queremos, Villepin! La CGT y la extrema izquierda trotskista intentaron capitalizar la protesta con una cierta dimensión anti capitalista En vano. La inmensa mayoría de los manifestantes dieron prueban de una inmensa serenidad y determinación, con un objetivo único: la retirada del CPE. La izquierda no se beneficia de la crisis J. P. Q. PARÍS. Paradójicamente, socialistas, comunistas y ecologistas no están capitalizando, por ahora, la crisis del Contrato de Primer Empleo (CPE) En la gran manifestación parisina de ayer, el PS, el PCF y los Verdes tuvieron representaciones simbólicas personales pero microscópicas y dispersas. Verbalmente, todos ellos hacen frente común. En la práctica, las distintas sensibilidades socialistas impiden la unidad. Todos los presidenciables socialistas tiran con mira telescópica contra la cabeza política del Gobierno. Pero ni los estudiantes ni los sindicatos desean dar a la crisis un tono abiertamente político. Segolène Royale, por ejemplo, la personalidad socialista que mejor se cotiza en los sondeos, está relativamente ausente, aunque su esposo, François Hollande, primer secretario del PS, está en primera línea. El PCF lanza cada día un llamamiento a la extensión del conflicto. Pero todas las organizaciones estudiantiles se desmarcan del movimiento comunista. Por su parte, los Verdes sufren de uno de sus tradicionales ba- ches de crecimiento en busca de un liderazgo inexistente, condenando al movimiento ecologista a una crisis de visibilidad y representación. Una nada descartable crisis de Gobierno tendría muchos flecos políticos. Pero la opinión pública tampoco está convencida de que la oposición socialista tenga soluciones para el problema estudiantil de fondo.