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22 Nacional DOMINGO 19 3 2006 ABC (Viene de la página anterior) ridad y Justicia, Franco Frattini, pidiéndole que, de forma inmediata, se activen todos los protocolos y ayudas de emergencia de que dispone la UE Fernández de la Vega declaró que, en el mismo escrito, se incluye el contenido de los acuerdos de cooperación y repatriación de irregulares adoptados entre el Gobierno de Mauritania y de España. La vicepresidenta informó además sobre la petición de Moratinos a la presidencia austriaca de la UE para que se incluya en el orden del día de la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la semana próxima previa al Consejo europeo, el análisis sobre el tema de Africa y los flujos migratorios. Martín se mostró satisfecho tras su encuentro con la vicepresidenta. Hay que hacer el máximo esfuerzo para que las repatriaciones de todos los que llegan a las costas se hagan de forma inmediata dijo, y añadió que Fernández de la Vega sabe que va a disponer de la mayor lealtad y del modesto esfuerzo que puede hacerse desde la Autonomía para resolver este problema En igual sentido se manifestó ayer la secretaria de Política Social del PP, Ana Pastor, que pidió al Gobierno de Rodríguez Zapatero que respete el convenio que el anterior Ejecutivo firmó en agosto de 2003 con Mauritania. Fernández de la Vega confirmó la reactivación de dicho acuerdo, por lo que adelantó que de forma inmediata se repatriará a 170 inmigrantes a Mauritania. Además, afirmó que los traslados al país africano y a la Península continuarán, aunque no precisó fechas. Fernández de la Vega también explicó que el Gobierno trabaja en tres frentes con Mauritania: diplomático, humanitario y de seguridad. ¿Qué pasará cuando las autoridades logren sellar la olla a presión del litoral mauritano? Algunos, con la vista puesta en las costas de Senegal y más al sur todavía, piensan que lo peor puede estar por venir El efecto Nuadibú TEXTO: LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL NUADIBÚ (MAURITANIA) Cada vez importa menos la distancia y el riesgo. Aquello de salir en patera desde las costas de Tánger y navegar durante quince kilómetros hasta Cádiz sin perder de vista la tierra casi se ha acabado. El centenar de kilómetros que hay entre las costas del Sahara Occidental o las de Alhucemas de España también es poco. Es poco comparado con el hartazgo de millas que se meten entre proa y popa los que salen estos días del litoral mauritano. Por si estos 800 kilómetros acabaran siendo pocos en el futuro, algunas fuentes dan ya la voz de alarma ante la frecuente llegada de embarcaciones desde las playas de San Luis de Senegal. Así se puede comprobar estos días sobre el terreno con los testimonios en las comisarías de Nuadibú de muchos de los rescatados en alta mar o de los que hacen escala en distintos puntos de Mauritania para repostar. Según Fuentes de Cruz Roja, algunas de estas embarcaciones, frágiles para alta mar, han llegado a zarpar de Guinea Bisau. El incremento de la seguridad en Marruecos y el Sahara está teniendo sus consecuencias. ¿Qué pasará cuando las autoridades españolas acuerden con las mauritanas nuevas medidas como la prevista de las patrullas conjuntas para impedir que los cayucos salgan de Nuadibú? Los africanos lo tienen claro: saldrán de donde haga falta. Por eso la organización de expediciones desde Senegal o más al sur aún no deben ser des- cartadas por las autoridades. La llegada en aparentemente buenas condiciones físicas de subsaharianos incluso a las costas de la isla de El Hierro, la más alejada del continente, llevó a algunas autoridades a hablar de la existencia de buques nodriza que los acercaban al archipiélago para que sólo realizasen las últimas millas en la frágil barca. Pero, por el momento, no se ha confirmado con pruebas ni se han llevado a cabo detenciones. Los inmigrantes demuestran cada día que no hace falta demasiada infraestructura para fletar una piragua entre unas decenas de hombres con algo de dinero. Sólo precisan alguien que les venda la embarcación, un motor, algo de gasolina y, en algunos casos, un GPS. De ganas de jugarse el tipo andan sobrados. Con un cayuco se puede salir de cualquier playa o acantilado de manera discreta. Mucho más que si lo hicieran en un gran barco negrero de sesenta o setenta metros de eslora de los que sobran en los puertos africanos para desguazar. Muy pocos de estos armatostes flotantes han conseguido arribar a las costas españolas. Cuando el SIVE se instaló en el lito- Las colas en la oficina de Western Union explican cómo las familias participan en la financiación del viaje ral canario y andaluz pocos pensaban que se iban a abrir rutas tan alejadas y arriesgadas como las actuales. El efecto Nuadibú ha ahogado esa teoría. Decenas de barquillas consiguen llegar a las islas tras días de navegación venciendo así al Atlántico y al deseo de las autoridades de frenarlos. De los náufragos llegados sanos y salvo en los últimos días son más los que piensan repetir la experiencia que los que han salido escarmentados. Insisten, según los testimonios recogidos, en que nada les detendrá en algo que no quieren calificar como huida de África sino como la forma de buscar una vida mejor para ellos y sus familias. Hay barrios en Nuadibú como Accra o Cité Snim donde casi todos los vecinos son subsaharianos llegados del extranjero para trabajar. Unos llevan años haciéndolo. Otros están llegando cada vez más con la intención de dar el salto a Europa. Pero no siempre son ellos los que afrontan los gastos con la única ayuda del sudor de su frente. Las colas que se forman cada mañana en la oficina de Western Union en la ciudad explican cómo a menudo son las familias las que participan en la financiación del pasaje para el cayuco. Fuentes de esta oficina estiman que el movimiento de dinero asciende a unos 20 millones de uguiyas (unos 60.000 euros) semanales. Otras fuentes elevan hasta los 150.000 euros la suma llegada en un solo día de la semana pasada.