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ABC DOMINGO 19 3 2006 La Entrevista 11 Merkel se ha ganado el respeto de los alemanes y asegura que su concepto de la libertad exige responsabilidad cultura de la libertad de Udo di Fabio, y como es natural me interesan los efectos positivos de la libertad individual, pero también el hecho de que el ejercicio extremo de esa libertad se oponga a la identidad común de un pueblo. Este tema es especialmente complejo en el caso de Alemania, como consecuencia de la responsabilidad derivada de nuestra historia. -Entonces, ¿qué grado de sentimiento de comunidad hace falta? -No quiero enfrentar la libertad individual a la pertenencia a la comunidad. Si tenemos en cuenta que el efecto protector de la comunidad cobra cada vez más importancia en un mundo globalizado, salta a la vista que es mucho más difícil tomar las decisiones que las circunstancias requieren sin el concurso de la solidaridad. Porque hay ámbitos en los que la mayoría de la población no va a experimentar de manera inmediata ninguna mejora mensurable, sino todo lo contrario. La aceptación del aumento de la edad de jubilación a los 67 años requiere un compromiso con la comunidad, porque en el caso de la justicia intergeneracional se hace patente que nadie debe pensar sólo en sí mismo, sino también en las generaciones venideras y en el futuro. ¿Es un alegato en pro del repliegue del Estado como sustentador de las pensiones frente a la familia? -El debate acerca de cómo influyen los sistemas de protección colectivos y anónimos en el sentido de la responsabilidad de los individuos frente a la comunidad viene ya de antiguo. Cabe decir que no se debe transferir al Estado todo aquello que se pueda resolver a pequeña escala, por ejemplo, dentro de la familia. El Estado no debe sustituir a la familia, pero hoy en día la familia no siempre está en condiciones de garantizar por sí sola el nivel de solidaridad que la sociedad requiere. El patriotismo y la solidaridad son las dos caras de una misma moneda. AFP -La noción de libertad de la que habla recuerda mucho al egoísmo... -No sé cómo puede asociar mi forma de entender la libertad con el egoísmo. Mi concepción de la libertad se alimenta de la imagen cristiana del ser humano y exige el concurso de la responsabilidad. La idea de libertad que tenemos en la Unión nos diferencia de los socialdemócratas mucho más que por una simple cuestión de matiz. ¿Qué grado alcanzarían usted y su partido en materia de libertad? Porque creemos que ha sacrificado posiciones programáticas... -Estamos en un punto medio, o de lo contrario la Unión no sería un partido popular. Es adecuado que exista libertad para las alianzas de trabajo. Sé que con el SPD- -como con cualquier otro socio de una coalición- -no puedo lograr todo lo que creo apropiado, pero sí buena parte de ello. Esta gran coalición ha superado ya ese tic de los partidos populares que miran automáticamente con malos ojos cualquier cosa que proponga el otro bando. ¿A pesar de que para mayor seguridad aún no se ha abordado la reforma del mercado laboral? -Eso no es cierto. Mantenemos un diálogo constante sobre el asunto con los sindicatos. -Entonces, la directiva de prestación de servicios de la UE reducida a la mitad es el modelo de la gran coalición. Más competencia, de acuerdo, ¿pero sólo un poquito? -La directiva de prestación de servicios introduce la competencia en ámbitos en los que hasta ahora no existía, pero no de forma tan amplia como se había previsto al principio. Si la directiva se hubiera impuesto al cien por cien, habríamos postergado toda nuestra legislación nacional en materia de derecho laboral, en el ámbito social y en cuestiones medioambientales. Y de este modo la facultad para legislar en Alemania habría quedado de hecho en manos de la Unión Europea, incluso en aquellos ámbitos en los que no tiene competencia alguna. Sería inviable. -La directiva habría desembocado en la competencia entre los diversos sistemas sociales en Europa... -Y eso habría tenido como consecuencia una enorme presión que habría obligado a adaptarse a la baja. La solución adoptada establece que no se puede cerrar el camino a los ofertantes extranjeros en siete ámbitos importantes. Pero también dice que hay que respetar los estándares sociales y el derecho laboral del país donde se oferte la prestación de servicios en cuestión. -Alemania casi siempre ha copiado las buenas conquistas de sus vecinos, y no las malas... -Alemania, con su modelo de economía social de mercado, ha sido el modelo adoptado por el resto. Ésa es la línea que deseo continuar, y la gran coalición constituye una oportunidad para escapar de los clichés habituales. EDA Die Welt Hay que luchar contra el aislamiento y el proteccionismo -Los veinteañeros se manifiestan contra las reformas en Francia. La UE crea fondos sociales contra la globalización. Usted misma ha dicho que la economía de mercado ya no se considera justa... -Hay que luchar contra el aislamiento y el proteccionismo. Pero la justicia también es uno de nuestros tres valores fundamentales, al igual que la libertad, porque es una condición previa muy importante para lograr que los ciudadanos sigan aceptando en el futuro la economía social de mercado. Un sistema abierto plantea ciertas exigencias a la gente. Eso es algo que los alemanes hemos dejado bien claro durante décadas en las que hemos sido líderes indiscutibles en muchos ámbitos, al tiempo que nuestro bienestar no paraba de crecer. En la actualidad impera una competencia enteramente distinta, y la gente lo nota. Se trata de una situación completamente diferente en la que, por así decirlo, lo natural ya no es prosperar ininterrumpidamente, sino que aparecen factores nuevos, como, por ejemplo, el hecho de que la globalización traiga consigo la aparición de competidores totalmente distintos. ¿Con la libre competencia hay más ganadores que perdedores? -Sí, siempre y cuando se integre en la economía social de mercado. Tengo que convencer de ello a los ciudadanos. Y también tengo que justificar la necesidad de más competencia y más apertura ante aquellos para los que la globalización no ha supuesto mejoras. Cuando la gente tiene miedo se atrinchera. Y para ello debemos combinar ambas cosas: la convicción de que el aislamiento no aporta nada, pero también la tarea de ganarnos a la mayoría.