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4 Opinión DOMINGO 19 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LAS PALABRAS JUSTAS EN TERRORISMO N EXCESOS DEL MACROBOTELLÓN UNQUE el mal tiempo y la intervención policial han atenuado el éxito de la convocatoria en algunas ciudades, no pueden pasarse por alto los graves incidentes provocados por el macrobotellón del pasado viernes. En algún caso, con serias derivaciones en materia de orden público, como la existencia de varios heridos de distinta consideración, la detención de 56 personas en Barcelona y de 16 en Salamanca, y la destrucción generalizada de contenedores de basura, escaparates y múltiples elementos del mobiliario urbano. Las próximas convocatorias ya anunciadas anticipan la continuidad de un fenómeno que es imprescindible encauzar antes de que alcance dimensiones incontrolables. El ocio juvenil y las modas coyunturales están dejando paso a la expresión de radicalismos, sin duda minoritarios, que pretenden sembrar el caos en las ciudades durante los fines de semana con grave daño para el patrimonio público y para los bienes privados más vulnerables a las acciones violentas, como son los automóviles o los establecimientos comerciales. El pretexto ridículo de determinar en qué ciudad se concentra un número mayor de participantes refuerza la sinrazón de una convocatoria extendida por medio de mensajes en los teléfonos móviles o de correos electrónicos, cuyo origen es probablemente una ocurrencia caprichosa, jaleada después por gente interesada en la manipulación. Porque, como es frecuente en estos casos, mucha gente se ve sorprendida en su buena fe por la actuación de quienes sólo pretenden lucrarse en el plano económico o beneficiarse políticamente de la provocación a las Fuerzas de Seguridad. Los excesos del botellón afectan al orden público, aunque algunas autoridades prefieran ignorarlo. Perjudican también seriamente a la salud de muchos adolescentes: no es congruente perseguir sin tregua a los fumadores y al mismo tiempo mostrarse tolerante con las borracheras, ocasionadas muchas veces por bebi- A das alcohólicas de ínfima calidad. Ni que decir tiene que el derecho al descanso de los vecinos que sufren la mala suerte de vivir en las zonas afectadas se ve claramente perjudicado. Tampoco resulta bien parado el medio ambiente, puesto que es muy habitual el deterioro de los parques y jardines. Se habla mucho de la sociedad posmoderna y sus valores solidarios, pero en estos casos se refleja la tendencia más ancestral hacia la fiesta permanente, como si nuestra sociedad moderna y abierta siguiera anclada en los tópicos rancios tan del gusto de los viajeros románticos del siglo XIX. Los poderes públicos no pueden cruzarse de brazos ni pasarse la pelota unos a otros. Es competencia del Estado y de las comunidades autónomas trazar planes a medio y largo plazo que pongan en valor las virtudes cívicas frente a los comportamientos irresponsables. No siempre está en manos de la familia- -como pretendía hace unos días la ministra de Sanidad- -impedir que los menores de edad se dejen arrastrar por determinadas pautas de comportamiento. El sistema educativo debe reforzar la transmisión de valores sólidos, a cuyo efecto es imprescindible reclamar una vez más un pacto educativo, más allá del partidismo y de las coyunturas políticas. En el día a día, los ayuntamientos asumen la responsabilidad directa e inmediata sobre la aprobación de ordenanzas municipales que impidan beber en la calle y destruir impunemente los bienes colectivos. Pero no basta con aprobar normas para llenar las páginas del Boletín Oficial, sino que es obligado adoptar las medidas pertinentes para exigir su cumplimiento y sancionar a los responsables, sobre todo a quienes promueven estas falsas expresiones de carácter festivo o se benefician de su desarrollo. La sociedad española tiene demasiados retos pendientes en el plano político y socioeconómico como para vivir pendiente todos los fines de semana de botellones y otras movidas. O es propio de un político generalmente sensato y moderado en sus opiniones, como el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que declare que en el último año el PP ha hecho más ruido que ETA El terrorismo es un asunto especialmente delicado y las palabras que en torno a él se pronuncien deben ser atinadas. Porque la decena larga de bombas puestas por los terroristas, tanto en el País Vasco como en el resto de España, y quienes las han sufrido requieren no confundir los términos y que se midan en todo momento las analogías. Resulta inaceptable que se compare la labor política del primer partido de la oposición con las andanzas de una cuadrilla de criminales. Y es más que probable que a los empresarios extorsionados en el último año les parezcan bastante más ruidosas y preocupantes las cartas que les manda ETA (amenazando incluso a sus familiares si no pagan el chantaje) que las intervenciones públicas de los populares. Ningún discurso puede ser más estridente que una bomba. Ni en el principio del inicio del fin si es que en él nos encontramos, ni en ningún otro momento. Con el terrorismo de por medio, conviene cuidar las palabras, encontrar las justas y evitar las ofensas. Sobre todo, si uno es ministro, y más aún si es el de Justicia. VILLEPIN, CONTRA LAS CUERDAS A alta participación en las manifestaciones convocadas ayer en Francia contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) ponen en una muy difícil posición al primer ministro, Dominique de Villepin, que ha convertido el asunto en un reto personal desde que encontró la contestación por parte de los estudiantes. Muy al contrario de su propósito, las protestas han ido ganando adeptos y cada vez son más los colectivos que se oponen al CPE. El jefe del Gobierno ha perdido otros siete puntos en popularidad en lo que va de mes, de tal manera que ya el 60 por ciento de los franceses están contra su gestión, según los últimos sondeos. Villepin ha cosechado un fracaso estrepitoso en la labor pedagógica que requería la puesta en marcha de esta modalidad de contrato. Francia, siempre reactiva a cualquier reforma a sus anquilosadas estructuras sociales hacia un mayor liberalismo, requería una labor didáctica que hiciera entender a la opinión pública la imperiosa necesidad de combatir el paro juvenil. Al no haber hecho esos deberes a tiempo- -el nuevo contrato fue aprobado el 9 de marzo por el Parlamento- -Villepin regresa ahora a la parte más incómoda de la cresta de ola en la que ya estuvo su antecesor Raffarin, a quien los sindicatos y la izquierda tumbaron un ambicioso plan de reformas socio- económicas que el país necesitaba. Francia está cogiéndole el gusto a regresar al pasado. L ALGO MÁS QUE UNA CRISIS ONSCIENTE de que la distancia con el PP es exigua, el PSOE ve conveniente una crisis de Gobierno que permita a Rodríguez Zapatero tomar aire en la segunda mitad de la legislatura. Según informa hoy ABC, el más reacio a modificar la composición del gabinete es el propio presidente, que confía en llegar a 2008 con el brío político suficiente. En su partido se opina más bien lo contrario. Demasiado tiempo han tardado los socialistas en darse cuenta de las grietas que presenta un Gobierno que, en líneas generales, ha hecho de la improvisación y el radicalismo (una cosa y otra suelen venir de la mano) sus principales señas de identidad. En cualquier caso, y pese a la mala gestión en no pocos de los ministerios (los frutos de algún departamento son prácticamente inexistentes) el Ejecutivo parte con el hándicap de la nefasta elección de los socios- -de la que él es el único responsable- -que debían sostenerle en las Cortes. Si a la improvisación y la inexperiencia se añade la debilidad, el resultado es el desdichadamente conocido. Todo parece indicar que el Grupo Socialista en el Parlamento está a punto de cambiar de aliados, de ahí la aproximación indisimulada a CiU y el medido distanciamiento respecto a ERC, con Pasqual Maragall como inevitable víctima colateral de la mutación. Como eso no les debe de parecer sufi- C ciente, ahora los socialistas intentan promover incluso una modificación en la composición del gabinete ministerial, lo que- -con apenas dos años de gobernación- -indica el fracaso de una y otra elección (aliados y ministros) Así, los vientos de cambio soplan fuerte en Asuntos Exteriores. No es de extrañar, pues en el ministerio- -vital en la fortaleza y rumbo del Estado- -se acumulan las malas noticias. Moratinos no ha compensado el bajo perfil exterior de Zapatero, que además de tener cegada la vía de Washington ahora se ha encarado con la UE. Por si fuera poco, el titular de Exteriores ha pisado muchos charcos voluntariamente: desde aquella acusación pública al Gobierno del PP de apoyar una asonada en Venezuela con la que se estrenó, a la última trivialización no es tan grave del problema inmigrante en Canarias un día antes de que se movilizaran cinco ministerios. Pero no es un simple cambio de piezas lo que precisa el Ejecutivo, sino más bien de política, y que la nueva vaya dirigida a mejorar los intereses generales de España y los españoles. Aunque a estas alturas, y tras la negligencia con que se ha comportado en la reforma de un Estatuto catalán que altera el marco constitucional, quizá Zapatero sólo pretenda ganar tiempo y llegar a las elecciones como sea la marca de la casa.