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102 Los sábados de ABC SÁBADO 18 3 2006 ABC ENTREVISTA PILAR JERICÓ Doctora en Organización de Empresas y especialista en desarrollo del talento Lo contrario del amor no es el odio, es el miedo El miedo es eso que nadie se atreve a nombrar, como la muerte un contradiós en este siglo XXI disfrazado de éxito. Hablamos de estrés, ansiedad y, si nos apuran, de angustia, pero ¿de miedo? Pilar Jericó, profesora, consultora y entrenadora para desarrollo del talento, sí llama a las cosas por su nombre y nos invita a un viaje por el NoMiedo esa conquista de la felicidad TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS FOTO: SIGEFREDO -En el Olimpo, el temor es hijo del amor y de la guerra. En nuestra sociedad, ¿de quién desciende? -La respuesta la podemos encontrar en los cuentos infantiles como el de Juan Sin Miedo, un muchacho que no tiene nada, ni miedo, hasta que por fin tiene algo y con ello surge el temor. Es la dualidad del tener o ser, que planteó Erich From. El tener nos hace vulnerables al miedo a perder; el ser más, creer en ti y no ponerte barreras, nos da la fuerza del valor. ¿El miedo también se hereda? -Sí. Nacemos con miedo, lo tenemos codificado en nuestro cerebro y lo experimentamos. Por ejemplo, si has tenido una familia con una complicada situación económica no es de extrañar que aunque luego los nietos tengan un panorama económico espléndido arrastren esos miedos heredados y, por tanto, transmitidos. ¿Cuál es el tipo de miedo que más abunda? -Me he centrado en cinco tipos de miedo: el de no llegar a fin de mes, el miedo al rechazo porque no te quieran las personas que tu quieres que te quieran; el miedo al fracaso, al error, a equivocarte; miedo a la pérdida de poder, y el miedo al cambio. Dependiendo de las sociedades y de tu puesto de trabajo vas a tener más unos miedos u otros. En España, por ejemplo, un miedo social muy importante es el miedo al rechazo, por eso nos cuesta hablar en público o por eso en el colegio aunque supiéramos la respuesta no la decíamos. La presión del grupo es mucho más grande que en los países anglosajones. ¿También es legado? -Es un miedo cultural. Somos muy afiliativos y eso representa la otra cara de la moneda. En el túnel del terror NoMiedo (Edit. Alienta) analiza las raíces biológicas del temor para entender que nadie está libre; repasa los tipos de miedos que cada uno siente e inspira en la sociedad y en la empresa; desmenuza el precio que se paga por padecerlo y provocarlo, y propone el desafío para neutralizarlo Damos mucha importancia a lo que la gente opina de nosotros y eso es algo que no sucede en los países del norte de Europa, donde hay otros temores. -El cambio cuanto menos asusta. ¿Es porque somos una sociedad desilusionada y acomodaticia- -la mayoría de nuestros universitarios declaran que quieren ser funcionarios- -o porque realmente más vale lo malo conocido? -El miedo al cambio deriva de la necesidad de controlar nuestra situación, controlar el futuro, y en la medida en que más control tengamos más resistencia tendremos al cambio. Es una evidencia que en este país se innova poco a pesar de la creatividad que existe y gran parte de la culpa lo tiene el temor al cambio que en otros países no se da. ¿Cuáles son las palabras mágicas del miedo: enfermedad, despido, abandono, el mismo cambio... -El miedo es una emoción que se va a activar en determinados momentos. Evidentemente, uno que es más genérico, como decía, es el no llegar a fin de mes Además de extendido, es biológico. Claro que también están fracaso, rechazo, falta de control o, por supuesto, incertidumbre. -La gente habla de estrés y ansiedad, pero de miedo no lo hace nadie. ¿Es como la muerte, de la que no queremos darnos cuenta de que también existe? -No se habla de él porque aparenta ser una debilidad, aunque no lo sea. Lo necesitamos porque nos hace ser prudentes y, como decía Aristóteles, la prudencia es la virtud práctica de los sabios. Sin embargo, socialmente, decir que tienes miedo parece una flaqueza y buscamos eufemismos como estrés, ansiedad e incluso respeto, que no son sino clases de miedos. ¿Qué precio pagamos por tener miedo? -Muy alto. Con miedo no tomamos decisiones, no somos creativos y, lo peor, es que no somos felices. El precio del miedo es, sin duda, la felicidad personal. Decía Elisabeth Kubler- Ross, médico que trabajó durante treinta años con enfermos terminales, que la gente cuando se va a morir se suele arrepentir de dos cosas: de no habernos llevado mejor con alguien, generalmente del ámbito familiar, y de no haber hecho más cosas, esas que por miedo no te atreves a realizar.