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ABC SÁBADO 18 3 2006 Los sábados de ABC 97 Adnan Khashoggi, excéntrico multimillonario árabe cuyos huesos se resintieron años más tarde en la cárcel, tiraba la casa por la ventana en Marbella. Era un habitual de todos los saraos que allí se organizaban. Él, sus bellas mujeres y su barco Nabila con sus grifos de oro, estaban en boca de todos los que no acudían al Marbella Club. Fue durante varios veranos el símbolo de la riqueza y el lujo. Se adaptó al estilo informal y familiar del lugar, como refleja esta fotografía donde aparece con su esposa Lamia, al estilo foto de boda de mi primo A la izquierda, Lola Flores, un personaje de Marbella, con el príncipe Alfonso, en plan Lejano Oeste Sean Connery, el agente 007 fue otro incondicional de Marbella. Por allí pasaron muchos grandes actores, como Cary Grant, Deborah Kerr... Connery no logró aprender español (sólo para pedir jamón y vino) pero mejoró sustancialmente su handicap porque salía todos los días a jugar al golf. Hizo mucha propaganda de Marbella en el Hollywood glorioso para desayunar resultaba demasiado dura, así es que decidimos comprar seis vacas, ordeñarlas, dar una leche decente, y con la nata hacer mantequilla y queso. Las vacas eran un atractivo más del Marbella Club porque estaban allí mismo De hecho, en alguna fiesta Rudi llevó una vaca y la empezó a ordeñar ante las risas de todo el mundo. Los burros, de moda Y también los burros fueron un atractivo. En invierno (que era la época fuerte) el hotel se llenaba con viejos ingleses que venían huyendo del frío y la lluvia. Alfonso y yo- -añade Rudi- -un día decidimos organizar una excursión, que llamamos la burrada un paseo a la montaña (no más allá de 300 metros) en 40 o 50 burros que alquilábamos, con picnic de tortilla, sangría y flamenquito. Era genial ver a los lores ingleses bailar con las bailaoras gitanas e intentar tocar las palmas al ritmo de los guitarristas. La atmósfera era increíble, y el efecto de la sangría ni le cuento. A partir de entonces, muchos de los clientes, que antes apenas habla- ban entre sí, se hicieron amigos de por vida. Había muchos lores que venían al Marbella Club a ver los pájaros, porque el atractivo del hotel era su espléndido jardín. Nuestro lujo era el espacio y el poder encontrar a personas muy divertidas. A su regreso hablaban de estos encantos a los amigos de su país. Así surgió aquel ambiente, envidiable en el mundo, y creado en un lugar paradisíaco que estaba a tres kilómetros del pueblo de Marbella, en cuyo espacio sólo había diecisiete casas Ir al Marbella Club era como llegar al campo, a una finca muy bien cuidada, y recibir to- do el mimo de sus dueños. Eran gentes que tan pronto estaban en Suiza como en Montecarlo, Nueva York, África, o controlando sus castillos. Onassis atracaba su barco A Marbella acudían Gunther Sachs y su entonces esposa Brigitte Bardot, Audrey Hepburn, Mel Ferrer, Gina Lollobrigida, Deborah Kerr, Peeter O Toole, los barones de Rotschild, los Bismarck, Niarchos, Onassis (estaba de día en el hotel pero dormía en el Cristina su barco) Agnelli... No queríamos falsos sissís- -dice en Conde Rudi- sino gente relajada, que se llevase bien. Por eso, hacíamos bailes y fiestas de disfraces. Para ellos, el Marbella Club era el mejor country gre oropel. Empezaron a ir todos los amigos americanos y mexicanos de Alfonso, a los que había que dar una comida decente porque en Marbella no había de nada. Se trajeron al chef del Ritz, que empezó a hacer comida a la carta, y dos veces a la semana un grill con las mejores carnes, que, por avión, traían de Madrid de la famosa carnicería Blas de la calle Serrano. Todo un lujo. Y tras la carne, llegaron el pez espada ahumado (entonces no se podía importar salmón) y los quesos. El problema- -dice el conde Rudi- -es que no había más leche que la de cabra y, claro, En el pueblo sólo había cabras, y para tener mantequilla y leche compraron seis vacas, a las que ordeñaron alguna vez durante sus famosas fiestas Modo de vivir y de vestir Los puestos de trabajo crecieron, Marbella ganó fama y de allí surgieron un estilo de vida, un modo de vestir y un ambiente único, inigualable. Las páginas de sociedad de todo el mundo se hacían eco de sus fiestas y jolgorios y Marbella era la envidia del mundo. El (Pasa a tiempo pasa. la página siguiente)