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36 Madrid SÁBADO 18 3 2006 ABC Agresiones vecinales, insultos y presiones atemorizan a los controladores del SER Denuncian que una trabajadora pierde el hijo que esperaba al ser agredida por poner una multa b Además de los insultos diarios, algunos agentes han sufrido heridas y quemaduras. El colectivo reclamó ayer, con un paro de 12 horas, mayor presencia policial JOSÉ M. CAMARERO MADRID. Las agresiones verbales que sufren diariamente muchos agentes municipales encargados de vigilar las zonas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) han traspasado la línea de los insultos hasta llegar, en algunas ocasiones, a las manos. Hasta tal punto que una mujer embarazada ha sufrido un aborto y a un joven empleado de la zona SER le han tenido que amputar parte de un dedo. Son sólo dos casos, pero reflejan el comportamiento de algunos vecinos que cargan sus iras contra estos trabajadores. Una controladora del SER que estaba embarazada de siete meses sufrió varios empujones por parte de unos vecinos que le increpaban por ponerles una multa en su vehículo. Incluso, le propinaron algunas patadas después de tropezar y caer en la acera, siempre según la denuncia sindical. Agravado por los nervios de la mujer, el embarazo terminó en aborto. A otro compañero le comenzaron a lanzar piedras desde una obra cercana por donde se encontraba revisando la zona azul. Acudió al hospital con varias heridas. Incluso una empleada del SER acabó con un cigarrillo apagado en su mejilla, tras el enfado y posterior discusión con uno de los conductores que tenía situado su vehículo en doble fila. ros de barrio en el caso de sufrir agresiones; y una mayor presencia de la Policía Municipal, no sólo para defenderles, sino también para complementar la labor que realizan, de manera que sea más rápida y eficaz según explicaron fuentes sindicales a ABC. Acudir a trabajar con miedo El miedo ya es una constante entre estos empleados- -entre los que hay una gran mayoría de jóvenes y mujeres- y aseguran que no se pueden quitar ese temor de la cabeza. Cuando voy a poner una amonestación, miro de reojo para atrás porque pienso que alguien va a venir a hacerme algo relataba ayer Ana María Cerro, durante la concentración en la plaza de la Villa. No podemos realizar bien nuestro trabajo si tenemos que estar más pendiente de los vecinos que de los tickets de los coches afirmaba Fernando Bajo. Ante esta situación, fuentes del Ayuntamiento de Madrid han mostrado su repulsa ante unas agresiones que no tienen justificación en ningún caso Por ello, ofrecen total apoyo a los empleados aceptando, en la medida de lo posible, las tres condiciones que reclaman. Porque algunas de las peticiones que realizan estos empleados dependen de las empresas concesionarias, y no del Consistorio. La prioridad es patrullar en pareja. La presencia de otro compañero echa para atrás a quien quiera atacarnos e impone más respeto, aunque nunca se sabe cómo puede reaccionar la gente afirma Pilar Diez, una de las empleadas que ayer se congregaban en la pla- Los controladores del SER, durante su manifestación, ayer, en la Plaza de la Villa Cuando pongo una multa, miro de reojo por si alguien viene a atacarme comenta una controladora Algunas peticiones planteadas por los trabajadores dependen directamente de la empresa concesionaria za de la Villa. Aunque son conscientes de que esta medida supondría ampliar la plantilla, por lo que también se conforman, en parte, con la utilización de intercomunicadores. Si yo sufro una agresión y me comunico con mis compañeros que trabajan en el barrio, en poco tiempo pueden estar ayudándome afirma Juan Pedro. Mayor presencia policial Además, las reclamaciones de este colectivo de trabajadores se centran en una mayor presencia de agentes policiales, bien sea de la Policía Municipal o de los agentes de Movilidad se- Jornada de paro Las agresiones contra estos trabajadores se han disparado. Por ello, el colectivo de agentes que se encargan de controlar la zona SER mantuvo ayer una jornada de paro desde las 9,00 hasta las 20,00 horas, seguida por el 80 por ciento de los empleados, según los sindicatos, y a la que no pudieron acudir los empleados que patrullan por los cascos históricos de Carabanchel y Fuencarral, porque se encuentran en periodo de prueba. Además, ayer por la mañana se manifestaban frente a la sede del Consistorio en la plaza de la Villa, donde exigieron al Ayuntamiento y a las empresas a las que pertenecen mayores medidas de seguridad: identificación en su uniforme con un escudo de Madrid; utilización de intercomunicadores que les permitan contactar con sus compañe- Apoyo total del Ayuntamiento frente a los ataques Apoyo total frente a estas acciones vecinales Es la postura del Ayuntamiento de Madrid, que defiende el trabajo de los controladores de la zona SER, frente a las agresiones- -verbales y físicas- -que este colectivo viene recibiendo desde hace semanas. Tres son las grandes cuestiones que estos trabajadores han planteado: la utilización del logotipo municipal en sus uniformes; la provisión de intercomunicadores, o patrullas de dos agentes; y una mayor presencia policial. Pero de estas cuestiones, no en todas tiene competencia el Consistorio, pues son las concesionarias quienes deben resolverlas. Logotipo municipal. Estaría impreso en los uniformes de los controladores. Para este punto, el Ayuntamiento de la capital ya ha dado el visto bueno para que pueda ser utilizado por estos agentes, y para que su imagen imponga algo más a los vecinos. Presencia policial. Es la cuestión en la que el Consistorio puede influir directamente. Por ello, se destinarán más agentes de Policía Municipal como agentes rotores es decir, aquellos que no sólo vigilan, sino que ayudan en sus labores- -grúas, multas, etcétera- -a los controladores. Intercomunicadores. En el caso de la comunicación por walkie- talkie desde el Consistorio aseguran que debe ser una concesión de la propia empresa, en la que ellos no pueden entrar aunque se muestran dispuestos a apoyar en todo lo que sea necesario a los empleados del SER. Defensa judicial. Además, los trabajadores reclaman que la empresa concesionaria se presente como acusación en los litigios contra los agresores y que el trabajo se haga por parejas en zonas conflictivas como en calles con muchos restaurantes, donde se suelen desarrollar muchas discusiones.