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4 Opinión SÁBADO 18 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil UN ESTORBO MENOS PARA EL PSOE E MULETAZO A BRUSELAS E L Gobierno español tenía hasta el día de ayer para contestar al requerimiento de información que le dirigió la Comisión Europea sobre la ampliación de funciones de la Comisión Nacional de la Energía. Concretamente, Bruselas quería aclaraciones sobre el real decreto- ley 4 2006, de 24 de febrero, porque consideraba posible que vulnerara la libertad de establecimiento y la libre circulación de capitales. Sin embargo, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no sólo no ha contestado en plazo- -aun sabiendo que la Comisión Europea había rechazado tajantemente la prórroga solicitada por el Gobierno español- sino que se ha excusado con argumentos dilatorios que bien pudieran revelar una finalidad obstruccionista, claramente perjudicial para la posición de España ante las instituciones comunitarias. La tesis del Gobierno, expuesta ayer por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, al término del Consejo de Ministros, es que aún falta el trámite de convalidación del real decreto- ley por parte del Congreso de los Diputados. También desde el Ministerio de Industria se ha hecho ver que el informe requiere un planteamiento complejo que precisa más días para su elaboración. Ambos argumentos no son de recibo y demuestran que el Gobierno socialista está jugando con el crédito de España ante Bruselas por su empeño en condicionar el desenlace de las opas sobre Endesa. El trámite de convalidación parlamentaria es irrelevante para Bruselas- -pero también para la Comisión Nacional de la Energía y las empresas operadoras del sector- porque el real decreto- ley ya está vigente desde el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del Estado y es aplicable a la oferta de E. ON sobre Endesa. Por tanto, si ya forma parte del ordenamiento jurídico, las explicaciones que ha requerido Bruselas no se pueden condicionar a lo que es, estrictamente, una convalidación, por otra parte asegurada por la mayoría parlamentaria que apoya al Gobierno en las Cortes. En sentido parecido cabe descalificar la excusa de que el informe solicitado requiere tiempo. Se debe suponer que una medida de esta trascendencia contaba con todo tipo de informes previos, incluidos los que se refieran a la incidencia de la legislación comunitaria y todos los extremos que, en teoría, avalaban la decisión de saltar a trompicones por encima de la legislación vigente. No tiene sentido aprobar una norma por el procedimiento excepcional del real decreto- ley, basado en la urgencia y la necesidad perentoria de la medida, y luego acudir a un rosario de excusas para dilatar unas explicaciones que no pueden ser distintas de las que en su día justificaron su aprobación. En vez del prometido (y nunca cumplido) regreso al corazón de Europa este proceder del Gobierno socialista atenta contra la seriedad que debe regir las relaciones de España con la Unión Europea, desplaza aún más al Ejecutivo español de posiciones de confianza y solvencia ante los socios comunitarios y emite un inquietante mensaje de maltrato a la seguridad jurídica y a la protección de las libertades comunitarias. Además, da la imagen de un Ejecutivo intervencionista, que no cree en la confianza recíproca como fundamento del proyecto europeo y que ha decidido regresar anticipadamente de su viaje al corazón de Europa También revela el doble rasero con el que el Gobierno trata a Bruselas, según sus conveniencias políticas, es decir, sin lealtad. En su momento, José Luis Rodríguez Zapatero no dudó en mandar un avión para recoger al presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, e invitarlo a cenar un domingo por la noche. El asunto que había que tratar en aquella ocasión era la opa de Gas Natural sobre Endesa. Ahora, Bruselas ya no merece tanta diligencia, sino muletazos dilatorios de un Gobierno que se ha adentrado en un laberinto del que pretende salir con prácticas que dejan en muy mal lugar a España. L PSOE ha decidido descabalgar a Rosa Díez de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, órgano que tramita las cuestiones referentes al terrorismo en el Parlamento Europeo y que suele generar, gracias al porte y prestancia del resto del temario que trata, gran proyección pública. Como el discurso de la eurodiputada es el mismo quecuando fue designada para estar presente en esa comisión, ya es indudable que el que se ha mudado de lugar ha sido el PSOE, formación a la que al parecer incomodan sobremanera la presencia y el discurso de Díez en las instituciones de la UE. No interesa que Europa se entere bien de este asunto. Cierto es que ladirección socialista tiene derecho a elegir a quien más le plazca para ese cometido, pero no lo es menos que a estas alturas la opinión pública ha de tener claro que quien ha cambiado el discurso ha sido el partido, que no admite estorbo alguno al cambio de dirección emprendido en el País Vasco desde que Patxi López accedió a la dirección del PSE. Parece inevitable tomar prestada del PNV la metáfora de los michelines término con el que se definía a los disidentes de la línea oficial que, naturalmente, sobraban y que por ello fueron saliendo del partido. Como todo se pega, los socialistas parece que han imitado el ejemplo: tras fulminar a Redondo, era cuestión de tiempo que se repitiese la maniobra con Díez. UN MENSAJE INTEGRADO EN EL PP IFERENTES dirigentes del PP se muestran convencidos de que el discurso de Alberto Ruiz- Gallardón, expresado en la entrevista publicada ayer por ABC, no sólo es compatible sino que presenta puntos de conexión directa con el expresado por Mariano Rajoy y con las inquietudes de buena parte de las bases del partido. Como publicamos hoy en Nacional, la dirección del partido ha venido a arropar las tesis del alcalde de Madrid, especialmente las referidas a la necesidad de mirar hacia el futuro en la labor de oposición, pues no en vano fue el propio Rajoy quien se determinó para pasar la página de la derrota electoral. Lo más sensato es que así ocurra, pues una vez que- -según las encuestas- -los populares han remontado casi toda la diferencia que les separaba del PSOE en intención de voto, la estrategia exige ahora ampliar la base social de apoyo realizando propuestas que sirvan de silo para el vuelco electoral en los próximos comicios. Distan dos años para esa cita y, en el entretanto, las elecciones autonómicas y municipales de 2007 se antojan fundamentales. De que el PP opte por esta estrategia quizá dependa que esos comicios se conviertan en trampolín o en muro para el regreso de los populares, con Rajoy al frente, a La Moncloa. D COMPETENCIA VICIADA A creación de la Comisión Nacional de Competencia, uniendo Servicio y Tribunal, es una buena idea, pero viciada de origen y frustrada en los detalles. Es una buena idea unir las funciones de instrucción, informe y resolución, que antes aparecían dispersas, alargando innecesariamente el procedimiento, permitiendo duplicidades y contradicciones, generando inseguridad jurídica y encareciendo el proceso. España se une así, aparentemente, al sistema que se está imponiendo en la Europa continental. Pero es una propuesta viciada de origen porque, antes de aplicarla, este Gobierno ha intervenido descaradamente los organismos reguladores, los ha utilizado sin tapujos y se ha asegurado su control mediante nombramientos de políticos profesionales. Es imposible evitar la sospecha de que estamos ante una cortina de humo diseñada para justificar ante Bruselas actuaciones como la ampliación expost, con nombre y apellidos, de las competencias de la Comisión Nacional de la Energía hasta convertirla en el guardián de los intereses del gobierno de turno. Y es una propuesta frustrada en los detalles porque, a pesar de las promesas electorales, el Ejecutivo se reserva la última palabra en todas las decisiones relevantes: en las L operaciones de fusión empresarial, donde puede aludir conceptos genéricos, carentes de operatividad jurídica y susceptibles de interpretación política, como el equilibrio territorial, la seguridad sanitaria, el impacto ambiental, los efectos sociales, los objetivos de regulación sectorial o el desarrollo tecnológico; en los nombramientos, pues el Parlamento se limitará a escuchar a los candidatos propuestos, pero no podrá vetarlos; o en el control de la instrucción y el derecho de iniciativa, pues es el Gobierno y no el presidente de la Comisión el que nombra al director general de Investigación. En definitiva, buena música pero mala letra. Una nueva operación de despiste que protege a los sectores que convenga calificar de estratégicos y confirma la división del Gobierno y la primacía de aquellos que aspiran a intervenir en la vida empresarial. Sería más transparente reconocer que no se renuncia a la política industrial tradicional, que se considera clientelar y electoralmente demasiado importante para dejarla en manos independientes, como se hace en los países más avanzados. Devolver las competencias al ministerio correspondiente tendría un coste de imagen que no se está dispuesto a asumir, aunque empresas y consumidores sabrían al menos a qué atenerse.