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ABC VIERNES 17 3 2006 53 Cultura y espectáculos Cultura no invitó a Esperanza Aguirre a la cena La cena en honor del escritor centenario fue organizada por el Ministerio de Cultura y Presidencia del Gobierno. Sin embargo, al ágape no fue invitada la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. El Ministerio de Cultura dio la siguiente explicación a ABC: A la cena fueron invitados todos los miembros de la Comisión Nacional del Centenario de Francisco Ayala; familiares y amigos del escritor seleccionador por Ayala. Si Esperanza Aguirre no ha sido invitada, tampoco lo ha sido el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, cuya institución colabora con la conmemoración. Sí se cursó invitación a la consejera de Cultura andaluza, Rosario Torres Ruiz y, por deferencia y por celebrarse la cena en Madrid, al consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Santiago Fisas El alcalde de Madrid sí estaba invitado a la cena, pero excusó su asistencia. El Rey ofreció su brazo a Francisco Ayala en el trayecto hacia la cena, acompañado por Doña Sofía JULIÁN DE DOMINGO Y Ayala apagó una a una sus cien velas Los Reyes presidieron el homenaje al escritor, a quien han concedido la Gran Cruz de Isabel la Católica a Ayala como el auténtico artesano de la palabra que ha esculpido una vida llena de fuerza creativa, admirable lucidez y genial maestría ANTONIO ASTORGA MADRID. Se afeitó con cuidado nada más amanecer mientras el champán Ayala enfriaba desde hacía unos días en su nevera colocado estratégicamente por su vieja Carolyn Richmond. A Carolyn le debo la vida- -confiesa Ayala- yo he estado enfermo en ocasiones en las que ni el médico creía que pudiera salir adelante. Y sólo ella lo creía: debió de hacer unas oraciones y... ¿Y se convirtió en su ángel de la guarda? ¿Existe el ángel de la guarda, don Francisco? Existe, cómo no. Y ahí está; es ella dice Ayala) Carolyn consiguió que su esposo pasara el día en que cumplió cien años muy tranquilo. Iba a descansar y a tomarse las cosas con calma. Tras saborear el champán Ayala Carolyn y don Francisco se desplazaron a la Biblioteca Nacional, en cuya Sala del Patronato se celebraría la cena en honor del escritor granadino. Era el chupinazo de salida de los actos del centenario ayaliano, organizados y coordinados con pasión por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, que preside José García Velasco. A Ayala b Don Juan Carlos definió le esperaba allí su familia: su hija Nani; su hermano Vicente Ayala (un lustro menor que él) que llegó de Buenos Aires y develaba el secreto de la longevidad de los Ayala: No fumar, llevar una vida metódica y comer más bien poco La pequeña Maria Luz Ayala, de 82 años; su nieta Julieta... En la Biblioteca Nacional- -donde el protagonista de su Tragicomedia de un hombre sin espíritu se pasaba las horas recostado en un sillón, con la cabeza apoyada en la mano y el libro ante los ojos, gozando de un suave bienestar Ayala, hombre con un insobornable espíritu de libertad, aparcó la calma y volcó su generosidad: recibió, a las siete y media de la tarde, uno a uno en un pasamanos a todos los asistentes a la conferencia que sobre él pronunció Federico Mayor Zaragoza. Hora y media después subió a la Sala del Patronato donde saludó uno a uno también a los invitados a la cena. Don Juan Carlos le ofreció a Ayala su brazo para que se apoyara en él en el trayecto hacia la cena; a su lado, Doña Sofía. La Reina y yo tenemos la gran satisfacción de acompañar a Don Francisco Ayala, rodeado de sus familiares y amigos, el día en que cumple un siglo de vida- -comenzó sus palabras Don Juan Carlos- Y lo hacemos en esta Biblioteca Nacional, que tantas veces le sirvió de refugio en los primeros años madrileños, cuando se forjaba como escritor, y que luego ha visitado a lo largo de su vida; una vida llena de fuerza creativa, admirable lucidez y genial maestría El Rey sostuvo: Nos sentimos orgullosos de la aportación personal y literaria de Francisco Ayala a nuestras Letras. Su vida y su obra traslucen el compromiso de un intelectual que ha asumido como propio el tiempo que le ha tocado en suerte. Una experiencia existencial vivida desde la coherencia y reflejada estéticamente a través de su obra El brindis del Rey y la amistad de Ayala Don Juan Carlos ensalzó el análisis de la realidad de Ayala, que situó como riguroso, racional, incisivo y libre y que lejos de conducirnos al pesimismo nos ha permitido vislumbrar la esperanza, que es la forma más realista posible de encarnar nuestros sueños. Le damos las gracias por ello, de todo corazón Tras destacar la fecunda vida creativa de este auténtico artesano de la palabra el Rey pidió a los presentes que alzaran sus copas para brindar por Ayala: Con nuestro mayor afecto, y en nombre de todos, le de- No sé cómo puedo aguantar esta emoción, estar de pie y no caerme dijo el escritor, que ayer cumplió un siglo de vida seamos Muy Feliz Cumpleaños Ayala, rompió, emocionado en agradecimientos: No sé cómo puedo aguantar la emoción, estar de pie y no caerme. Todo esta generosidad, bondad y fecundidad que está cayendo sobre mí me abruma y avergüenza. Y no quiero seguir hablando porque rompería a llorer como cuando era un chiquillo y me tendría que limpiar los ojos. Sólo decirles: Muchas Gracias a todos Don Francisco apagó una a una sus cien primeras velas de una enorme tarta de chocolate. En la cena estuvieron la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, la ministra de Cultura, Carmen Calvo; el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, que le entregó como regalo de todos los granadinos una reproducción en plata de la espada de Fernando el Católico, copia exacta a la que existe en la Capilla Real de Granada; la Comisión Nacional de su Centenario, editores y amigos. El lunes el Rey concedió a Ayala la Gran Cruz de Isabel la Católica y se la entregó en un almuerzo en Zarzuela, a la que asistieron los Príncipes de Asturias. En su brindis, el Rey subrayó que su amistad es, tanto para la Reina como para mí, un motivo de particular satisfacción. También los Príncipes de Asturias la han apreciado en diversas ocasiones; la más reciente, al inaugurar el Centro del Cervantes de Estocolmo, cuya Biblioteca lleva su nombre