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ABC VIERNES 17 3 2006 Internacional 31 Partidarios de Milosevic rendían tributo ayer al ex dictador yugoslavo en la capilla ardiente instalada en el Museo de la Revolución, en Belgrado AP Los funerales de Milosevic resaltan la decadencia política de sus partidarios Los nostálgicos desfilaron ante el féretro en una ceremonia esperpéntica que la viuda, Miriana Markovic, llegue hoy a Belgrado. Pero a la vista de la confusión que rodea las ceremonias, nadie se atreve a asegurarlo ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL BELGRADO. Desde ayer por la mañana, el féretro con los restos mortales de Slovodan Milosevic se exhibe en el museo de la Revolución de Belgrado, un edifico de la era comunista, cerca de la tumba donde yace el mariscal Tito. Unos pocos miles de sus partidarios desfilaron para rendirle honores, después de pasar episodios esperpénticos, empujones, avalanchas y de soportar un frío glacial. El Gobierno serbio, que no ha hecho más que poner obstáculos al Partido Socialista para dificultar la organización de estos extraños funerales, está poniendo en ridículo a los seguidores de este polémico dictador nab Los socialistas esperan cionalista, que cada día que pasa no tienen más remedio que constatar su decadencia política. Las apenas 2.000 personas que se agolpaban desordenadamente ayer por la mañana para tratar de pasar ante el ataúd eran, en efecto, un magro cortejo para un antiguo dictador que metió a este país en una década de guerra fraticida. Los dirigentes del partido preveían 200.000 o más y finalmente apenas un puñado de nostálgicos se acercaron al vestíbulo de este museo prácticamente olvidado, y desfilaron frente a un féretro cerrado y cubierto por la bandera serbia. Aparte de los aparatchics de su partido, que ya no estaban muy bien avenidos antes de su desaparición, solo se vio por allí al diputado ruso Serguei Baburin, rancio nostálgico del Partido Comunista de la URSS. Por lo general, a darle su último adiós se acercaron sobre todo veteranos y jubilados, con pancartas acusando al Tribu- nal de La Haya de haberlo asesinado, y muy pocos jóvenes. Algún exaltado amaneció con retratos del general Mladic, perseguido por el mismo tribunal que juzgaba a Milosevic. Esperando a la viuda La viuda, Mirjana Markovic, y el resto de la familia, son esperados hoy, después de que el Partido Socialista lograse la promesa de que no deberá entregar su pasaporte a la llegada al país. Un tribunal de Belgrado había anulado la orden de busca y captura, pero no los cargos que pesan sobre ella y que podrían impedirse volver a Moscú. Pe- Desde que fue encarcelado hace cuatro años, su partido ha caído del 40 al 5 por ciento de los votos ro aparte de esta concesión, el ministro de Cultura, Dragan Cojanovic, y el Ayuntamiento de Belgrado han intentado abiertamente impedir la ceremonia. Inicialmente despacharon a una fuerza de tres agentes de Policía para poner orden en el caótico desfile de condolientes, hasta que a la vista del desbarajuste tuvieron que enviar dos compañías en uniforme ordinario, lo único parecido a una escolta que ha merecido este antiguo jefe del Estado. El sábado está previsto que Milosevic será enterrado en su localidad natal, en una ceremonia privada y sin honores oficiales, tal como ha establecido el Gobierno tratándose de un acusado de crímenes contra la humanidad al que solo su inesperada muerte en la cárcel de Sevrenige, en Holanda, ha salvado de una condena judicial. Algunos de sus seguidores, como su consejero Vladimir Krsljanin, intentaban ayer preservar su imágen recordándole como un gran líder que hizo lo que pudo para salvar a su país enfrentándose él solo a Occidente Pero desde que fue destituido y enviado a prisión hace cuatro años, su partido ha pasado del 40 al 5 por ciento de los votos; a la vista de lo que sucedía hoy en Belgrado está claro que ya hace mucho tiempo que la sociedad serbia había enterrado a Milosevic en el cementerio de la historia.