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14 Nacional EL FUTURO DEL PARTIDO POPULAR VIERNES 17 3 2006 ABC ALBERTO RUIZ- GALLARDÓN Alcalde de Madrid Nuestra obligación no es ganar el poder con acciones judiciales, sino ganar en las urnas Y vuelve por sus fueros (hay quien dice que nunca los abandonó) El 11- M, que según él y según Rajoy (antes de la convención) no está en la agenda del PP, le ocupa estos días casi más que los parquímetros, que ya es ocupar. Después de las declaraciones de su líder, calma y vuelta al centro, donde dice que no está solo. Está con Rajoy. ¿Se ha equivocado Rajoy cuestionando la investigación del 11- M? -Creo que hay que hacer una evaluación de sus declaraciones de forma global, no parcial. Él ha hablado desde dos convicciones: el respeto que todos los dirigentes del PP tenemos a la investigación judicial, a la actuación del Ministerio Fiscal, al juez instructor y a la sentencia que en su día dicten los tribunales, que son los que tienen que averiguar la verdad; y, en segundo lugar, desde el criterio de que cualquier elemento nuevo que surja a lo largo de la investigación se incorpore a ésta. Creo que no se pueden sacar de contexto unas y otras afirmaciones. En todo momento, Mariano Rajoy ha dicho que los elementos nuevos deben ser juzgados por aquellos que tienen las competencias para hacerlo y siempre ha proclamado, y subrayo esta afirmación, que el PP tiene absoluta confianza en la actuación de la Audiencia Nacional y del Ministerio Fiscal. -Con la aclaración de Rajoy, ¿asunto zanjado en su partido? -Le diré una cosa que le aclarará sus dudas: éste es un partido de Gobierno y un partido de Gobierno tiene rotundamente claro que a quien le corresponde investigar hechos delictivos, como lo fue el 11- M, es al poder judicial. -Si a usted, que es fiscal de carrera además de miembro distinguido de la dirección de su partido, le hubiera consultado Mariano Rajoy antes de las polémicas declaraciones, ¿qué le hubiera aconsejado? -Yo lo único que puedo decir es que lo que merecen el Ministerio Fiscal y el juez instructor del 11- M es el apoyo por parte de todos los poderes del Estado, también de la oposición. ¿No le gusta, pues, la estrategia de resucitar el pasado, aunque sea tan determinante como el del 11- M? -El pasado lo tenemos como un elemento de la historia que compartimos con el PSOE y con todos los españoles. Pero ese pasado, sobre el cual no queremos pasar una goma de borrar, no es determinante. El PP no va a pedir el voto, ni en función de los méritos de nuestro Gobierno, con Aznar de presidente (que a mi juicio son muchos) ni en función de los acontecimientos ocurridos entre el 11 y el 14 de marzo, sino como consecuencia de un proyecto de futuro. Pasó el momento de leerle entre líneas, ahora va al grano: Siempre he pensado que son los débiles de pensamiento los que tienen que convertir su argumento en grito TEXTO: MAYTE ALCARAZ FOTO: JULIÁN DE DOMINGO RAJOY Rajoy es la persona que mejor puede gobernar España. Yo no estoy en un camino paralelo. Mi puesto está detrás, ayudándole SU POSICIÓN EN EL PP Si la postura aperturista en la que yo me reconozco quedase relegada a una línea del partido, sería un fracaso. Es el discurso del partido ESTATUTO CATALÁN No sólo debemos convencer al resto de españoles, sino a los ciudadanos catalanes, de que el Estatuto no es bueno para ellos ¿No cree paradójico que las palabras de Rajoy cuestionen el trabajo que se hizo precisamente cuando ustedes gobernaban, que fue cuando se produjeron detenciones y acumulación de pruebas definitivas para el buen fin del sumario? -Quizá la paradoja nazca del hecho de que el PSOE ha hecho un discurso en el que cuestiona la actitud del PP: si algo se ha demostrado es que mi partido, al ejercer sus responsabilidades de Gobierno cuando se comete el atentado, realiza los máximos esfuerzos en investigación, y esa investigación lleva a encontrar la línea que a su vez conduce a la responsabilidad material de los hechos. ¿No es un juicio frívolo deslegitimar al Estado contra el que atentaron los asesinos? -Nunca sería esa la actitud del PP. Si nosotros tenemos algo claro es que la legitimidad de nuestras instituciones democráticas no es únicamente de origen, sino que tiene que ser una legitimidad de ejercicio, y ese ejercicio no sólo le corresponde al Gobierno, sino también a la oposición. -El resultado del 14- M, entonces, no lo cuestionan... -El PP no cuestiona en ningún momento la legitimidad del resultado electoral del 14- M. A partir de ese momento, no pretendemos obtener la confianza de la mayoría de los ciudadanos españoles desde una deslegitimización de la forma de acceso del PSOE al Gobierno, sino desde una propuesta alternativa para superar los errores del Gobierno de Zapatero. Lo que las urnas establecieron el 14- M es la voluntad de los ciudadanos españoles, y nuestra obligación no es ganar el poder político en acciones de carácter judicial, sino ganar en las urnas. -En su partido conviven varias líneas: una que mira al pasado, representada por Eduardo Zaplana, y otra más aperturista, más centrada como dicen ustedes. Si se demostrara que la base social de su partido está más por la línea dura, ¿le sorprendería? -Me cuesta coincidir con usted en lo de que hay dos líneas. Puede haber distintos discursos en función de las responsabilidades de cada uno. El nuestro es un partido que no ha establecido corrientes, sino que tiene un consenso básico en el liderazgo de Rajoy. -Usted dijo en el último Congreso aquello de que algo habremos hecho mal que escoció a sus compañeros. ¿Ha conseguido que alguien le siga? -Tiene usted razón. Yo realicé una autocrítica que no fue asumida por bastantes compañeros. Le puedo decir que año y medio después he tenido también el encargo por parte de Rajoy de intervenir en la Convención y no hice allí un discurso distinto al del Congreso. Convoqué a mis compañeros a la identificación de los valores del PP y a la moderación, a la serenidad. Pedí que no combatiésemos los excesos de la izquierda con los de la derecha. Siempre he pensado que son los débiles de pensamiento, los intransigentes, los que tienen que elevar el tono de voz y convertir su argumento en grito precisamente porque carecen de capacidad para convencer. Pues tengo que decir que el discurso de la Convención fue muy favorablemente acogido. ¿Eso quiere decir que sus compañeros lo han asumido? -Rotundamente sí. -Pero no me negará que Rajoy repartió bien los papeles: usted, el centrista; Zaplana, el más duro; Aguirre, el azote de Zapatero... -No crea. Yo vivo intensamente ahora el funcionamiento interno del partido y, desde luego, Mariano Rajoy no juega a eso, lo que sí hace es un reparto de responsabilidades. Lo que nos da es una enorme libertad para que expongamos con sinceridad cuál es nuestro pensamiento. -Piqué habla de cierta incomodidad en el partido. Y, junto a él, Camps, Núñez Feijóo y usted conforman el grupo de jóvenes promesas- -o no tan jóvenes ya- -en una línea mucho más centrada. Usted sí se siente cómodo con esa etiqueta, supongo... -Es que yo creo que eso que usted llama línea no debe ser una línea, sino el cauce por el que discurramos todos los dirigentes y militantes del PP. Si al final lo que usted define como una postura aperturista quedase reducido a línea, sería un fracaso. Ese tiene que ser el discurso del PP. ¿Usted también quiere conjurar el fantasma de Aznar? -En el partido no sobra gente. Tenemos que sumar, no restar. Tenemos que sentirnos muy orgullosos de los años de gobierno de Aznar. -Y lo dice usted que vivió épocas de claro enfrentamiento con él... -Nunca rompí la relación personal. Y al menos por mi parte, creo que nunca se rompió la confianza. -En la conmemoración de los dos años del 14- M hemos resucitado en ABC una foto de la noche electoral en la que usted acompaña a Rajoy y a Aznar. La cara de los tres es un poema. Hábleme de la suya... -La recuerdo muy bien, pero antes le revelaré una cosa: si usted busca la foto de las elecciones de 1996, no me verá; si hace lo mismo con la de las eleccio-