Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 16 3 2006 Cultura CRECE LA INDIGNACIÓN POR EL TRASLADO DE LA ESCULTURA DE MENÉNDEZ PELAYO 59 Regás, además de fundamentalista, carece de algo que tenían los grandes inquisidores, y que era la erudición y la cultura néndez Pelayo fue una lucha por encontrar un espacio para el pensamiento español entre el integrismo propio de los carlistas (hegemónico en Cataluña) y las corrientes más progresistas (hegemónicas en Madrid) Éste es el Menéndez Pelayo que reivindicó Laín Entralgo al intentar buscar el punto de encuentro de las dos Españas a las que se refirió con esta expresión Fidelino de Figueiredo, su inventor. El portugués hablaba de las dos Españas en términos ideológicos y culturales, y no como la utilizan ahora tantos desaprensivos que hablan de esta dualidad a tontas y a locas. Que pida Rosa Regás a uno de esos magníficos funcionarios de la Biblioteca nacional que le suba a su despacho el discurso que pronunció Menéndez Pelayo en la Real Academia Española como respuesta al de Pérez Galdós. Porque él fue el que sacó adelante la candidatura del novelista y no otro. Ése era el talante de don Marcelino. No el inquisitorial de Rosa Regás, que, además de fundamentalista, carece incluso de algo que tenían los grandes inquisidores, y que era la erudición y la cultura. Porque Rosa Regás es una torquemada con minúscula. Carmen Calvo anuncia que se pedirán informes antes de mover la estatua Critica al PP y afirma que se consultará con el Patronato de la institución de Cantabria envía cartas de protesta al presidente del Gobierno, la ministra de Cultura y la directora de la Biblioteca Nacional ABC MADRID. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, dijo ayer que la directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Rogás propondrá en su momento al Patronato de esta institución la intención de realizar el traslado de la estatua de Menéndez Pelayo al exterior del citado edificio, informa Ep. Se pedirán los informes técnicos pertinentes y si son positivos el propio Patronato y la dirección tomarán decisiones. Pero hasta ahora no se ha trasladado nada afirmó. Como se recordará, el PP presentó ayer una pregunta escrita en el Congreso exigiendo los informes técnicos previos a la decisión de la directora de la Biblioteca Nacional, una decisión que la propia Regàs había confirmado el pasado jueves a ABC como algo ya firme, aunque no tenía fecha fijada para el traslado. La directora afirmó que la obra es de mala calib La Sociedad de Escritores dad y la hemos tenido que hacer algunos arreglos en el pedestal Pero subrayó que, efectivamente, la estatua va a ser trasladada al jardín, a una esquina que se ve desde la calle, así que se le va a ver mucho más Tiene derecho a innovar La ministra Carmen Calvo dijo ayer que los directivos de un centro tienen derecho a tener ideas, innovaciones, propuestas para mejorar las cosas y supongo que al PP no le gusta que la Biblioteca Nacional, por donde pasan creadores de todo tipo, esté más activa y abierta que nunca. Haber hecho una biblioteca verdaderamente nacional en dos años de legislatura no le gusta al PP se defendió la ministra, en referencia a las críticas de los populares publicadas ayer en ABC sobre la gestión de Rosa Regàs. Por otra parte, se suceden en Cantabria las reacciones de malestar contra la decisión de Regàs. Después de las cartas del alcalde de Santander y el consejero de Cultura de Cantabria lamentando la medida, el presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, Diego Alonso, remitió ayer varias cartas de protesta. Alonso presentó en el registro de la Delegación del Gobierno de Cantabria sendas cartas dirigidas al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; la ministra de Cultura, Carmen Calvo, y la directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, en las que expresa su sorpresa e indignación por el anuncio del traslado de la estatua. Falta de reposo mental Considera que la decisión es una idea desafortunada y carente de un conocimiento profundo de la personalidad y de la obra de Menéndez Pelayo Alonso subraya que Marcelino Menéndez Pelayo no merece que su monumento se desplace del privilegiado lugar que ocupa en la Biblioteca Nacional desde 1912 y dice que se resiste a creer que la falta de reposo mental que suele acompañar a algunos políticos y hombres y mujeres de su confianza, haya sido el detonante de tan absurda decisión La carta finalmente solicita a la directora de la biblioteca que recapacite y no mueva de su sitio el monumento mientras que al presidente del Gobierno y a la ministra de Cultura les ruega que traslade a la interesada la protesta. VIRTUDES DE UN POLÍGRAFO MANUEL LUCENA GIRALDO M arcelino Menéndez y Pelayo murió a los 51 años agotado por el esfuerzo de construir una obra fundacional, con vocación de tradición en sí misma. Contra lo que pudiera parecer, más allá de sus portentosas capacidades intelectuales, respondió con la multiplicación de sus intereses y actividades a la terrible escasez del siglo XIX español, abierto con la independencia americana y cerrado con la guerra de 1898. Mientras miles de emigrantes españoles se trasladaban a América en busca de un futuro mejor, o simplemente de algún futuro, don Marcelino leía, escribía, administraba, fundaba, vociferaba y publicaba sin desmayo. La falta de instituciones, medios, libros y hasta de ideas se suplía mientras tanto con el voluntarismo de unos cuantos individuos, liberales y conservadores, con frecuencia buenos amigos entre sí, que consagraron a la definición y el estudio de lo español, en sus variopintas acepciones, toda su existencia. Por supuesto, la opción menéndezpelayista de definición de una tradición española patriótica, regeneracionista, católica y austracista, ha sido criticada hasta la saciedad, pero es obvio que el estereotipo de Menéndez Pelayo como fundador de los carcamales españolistas es una fabricación historiográfica en buena parte posterior a la guerra civil, ligada a su manipulación por parte de un nacionalcatolicismo militante, que sin embargo, para nuestra fortuna, hizo mucho por difundir su obra, unida a la descalificación procedente de algunos sectores de una izquierda sectaria. En este sentido, resulta aleccionador llamar la atención sobre su talante personal, prendado de liberalismo, y antes de emitir juicios de valor sobre su obra, simplemente leerlo. ¿Es mucho pedir? Menéndez y Pelayo era (a mucha honra) de Santander, inició sus estudios de Filosofía y Letras en Barcelona, los completó en Madrid y Valladolid y viajó por distintos países europeos. Catedrático a los 21 años y miembro de las academias Española, de San Fernando y de la Historia (sería su director en 1911) diputado y senador, en 1898 abandonó la docencia para dirigir la Biblioteca Nacional. Su etapa catalana fue fundamental, pues allí recibió influencias determinantes a través de las enseñanzas de Llorens i Barba y Milà i Fontanals. La querencia por Cataluña no le abandonó: en 1877 conoció en París a Verdaguer, cuya Atlántida ensalzó hasta el extremo: esa rica y gloriosa literatura catalana que renaciendo en pleno siglo XIX ha venido a reanudar gloriosas tradiciones Pero fue en la defensa numantina del liberal Pérez Galdós donde resaltó la esencia de bonho- mía y el respeto por el contendiente, jamás devenido en adversario. Esta actitud civilista y respetuosa es la que hizo que tantas obras suyas devenidas en clásicas, de la Historia de los heterodoxos españoles a Historia de las ideas estéticas en España mantengan su vigencia, pues a pesar de que expresó su punto de vista sin tapujos, permitió al lector formar su propio criterio. Baste como ejemplo de ello el juicio sobre el revolucionario sevillano abate Marchena, del que escribe con erudita pasión, pues merece que se escriba su biografía con la posible claridad y distinción, aunque es ejemplo lastimoso de talentos malogrados y de condiciones geniales sólo eficaces para el mal A su muerte, Menéndez Pelayo legó su valiosa biblioteca de unos 40.000 volúmenes, obra de mi paciente esfuerzo, única obra mía de la que me encuentro medianamente satisfecho a su ciudad natal, para uso de todos: el digno final de un amante de los libros.