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56 JUEVES 16 3 2006 ABC Cultura y espectáculos Quién lo diría, un cantor popular, un juglar, recibido y galardonado en la cuna del saber, la Universidad Complutense de Madrid. Serrat ya era un médico de los corazones y de los sentimientos, ahora es también todo un señor doctor Serrat, un doctor con causa TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTO: SIGEFREDO MADRID. Gracias a unas cuantas causas (buenas, muy buenas, más de cuarenta años de canciones) y con todos los honoris, Joan Manuel Serrat se doctoró ayer por la Complutense de Madrid, de manos de cuyo rector, Carlos Berzosa, recibió el más prestigioso galardón del centenario campus madrileño. Y, cómo no, tras ser recibido a los acordes de Aquellas pequeñas cosas (qué grandes llegan a hacerse a veces, ¿verdad? que hicieron rodar unas lágrimas por unas cuantas mejillas. Una hora antes de llegar, el propio cantante se confesaba: Me siento especialmente reconocido en lo personal y también en lo gremial, porque conmigo se está reconociendo a la canción popular, la que está en el corazón de tanta gente, gente para la que mi música está hilvanada en las entretelas de su alma, de su memoria sentimental Y confesaba también sus nervios que pase rápido Y no es para menos. Porque el acto de investidura como doctor honoris causa (no es ninguna broma, a la entrada se entrega a los asistentes el protocolo) es una ceremonia de ésas a las que el hombre de hoy no parece muy acostumbrado. Desde la bóveda, los nombres de Lope, Cisneros, Alfonso X El Sabio, Arias Montano, San Isidoro... avizoran al nuevo doctor y lanzan el primer aviso por si aún queda alguien que no sabe dónde se ha metido. La ceremonia es sencilla y rigurosa, recorrida por un aire de iniciación masónica, trufado de historia y de simbología. do academici consessus ab Universitate Complutensi constituti ad Lauream Doctoris Honoris Causa clarissimo uiro Joan Manuel Conferendam: esto es, Protocolo del Solemne Acto Académico con motivo de la Investidura del Excmo. Sr. don Joan Manuel Serrat como Doctor Honoris Causa, que entre logses, loes y demás no sabemos ni un palabro de latín) a golpe de macero, el Doctor Casares, padrino del Noi para la ocasión, pronunció unas profundas y reflexivas palabras sobre el papel de la música y la cultura populares en nuestros días, y aderezó sus discursos con palabras que probablemente nunca se hayan dicho en un lugar como el Paraninfo de la Complutense: rock, pop, la mal llamada música clásica repasó también la trascendencia de la Nova Cançó catalana y no se olvidó de referirse a autores que, como Serrat ahora, fueron queridos y cantados por el pueblo, como el maestro Barbieri y hasta Quintero, León y Quiroga. En fin, unas palabras que seguramente Bob Dylan y John Lennon no habrían tenido inconveniente de suscribir, palabras que ya es hora de que se empiecen a escuchar entre gente sabia y académica. Lo mejor que le puede pasar a una canción es dejar de pertenecer al propio autor y pasar a convertirse en un himno, ser de todos Y llegó la hora del recipiendario, es decir, Serrat. Primero, el birrete azul antiquísimo y venerado distintivo del magisterio llevado sobre vuestra cabeza como la corona de vuestros estudios y merecimientos decía el rector) luego, el libro de la ciencia que os cumple enseñar, difundir y adelantar el anillo que la Antigüedad entregaba como emblema del privilegio de firmar y de sellar los dictámenes y consultas y censuras de vuestra ciencia y profesión y, de remate, los guantes blancos símbolo de la pureza que deben conservar vuestras manos Palabra de juglar Hecho un pincel, el ya Doctor Serrat tomó la palabra, que al fin y al cabo ése es su oficio. Y fue ver el micrófono y se olvidó del doctorado, del birrete y de Compañeros de viaje Antiguos compañeros de viaje ayudan al maestro Serrat a llevar las maletas de este corto pero intenso periplo. Colegas de vida y de escenario, como Víctor y Ana; sindicalistas de los de antes, tal que Nicolás Redondo; comunistas de casi toda la vida, Santiago Carrillo, junto a Sonsoles Espinosa, esposa del presidente Zapatero; socialistas de ayer (Barranco, Felipe González) socialistas de hoy (la vicepresidente del Congreso, Carmen Chacón; los ministros de Industria, José Montilla, de Educación, María José San Segundo; José Blanco; gente del buen humor: Peridis, Forges, Rafael Azcona; de las letras (Caballero Bonald) y de los números (Teddy Bautista) y, por supuesto, una de las primeras autoridades del país, Manuel Marín, presidente del Congreso de los Diputados; y de la región, Esperanza Aguirre. Nadie del Barça, sin embargo. Esto es un clan. Y en medio, el maestro, encorbatado el hombre, y con un poquito de cara de susto (le duró poco, eh, que no se nos haga el tímido) Empezado el acto Or- El rector Carlos Berzosa impuso a Serrat el birrete de doctor honoris causa por la Complutense ayer en Madrid