Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 Internacional JUEVES 16 3 2006 ABC Blair sufre un revolcón al necesitar el apoyo tory para su ley de enseñanza El texto introduce la gestión privada en los colegios estatales EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair sufrió ayer un serio revolcón parlamentario al necesitar el apoyo conservador para aprobar en el primer paso por los Comunes de la Ley de Educación e Inspecciones, una reforma que el elevado número de diputados laboristas que la rechazaron califican de intento soterrado de privatizar la enseñanza pública. Tony Blair EPA Se trata de una de las iniciativas de reforma en las que Blair ha puesto un mayor celo para sacar adelante, al considerarla una de las principales herencias que desea dejar de sus tres mandatos en el poder. Después de meses de intensas negociaciones con el ala izquierda del partido, ni Blair ni su ministra de Educación, Ruth Kelly, consiguieron reunir suficiente apoyo entre sus diputados. Hasta 51 de ellos votaron en contra y veinte se abstuvieron, cifras más altas que las que se barajaban antes de que comenzara la sesión. Las rebeliones laboristas se han vuelto tan frecuentes que ayer los comentaristas recalcaban que Blair sólo consigue cubrir su tercer mandato tambaleándose, y que el mismo proyecto del Nuevo Laborismo está en cuestión, dado que quien debe recoger su testigo, Gordon Brown, defiende la misma agenda reformista criticada por un constante grupo de oposición interna. La votación de ayer fue un nuevo golpe tanto a la autoridad de Blair como a la capacidad de su partido en su papel gubernamental. Blair vio aprobado el trámite de la ley por 458 votos a favor y 115 en contra (de los liberal- demócratas y los laboristas críticos) y tuvo el alivio de que en una segunda votación a que ha de someterse el texto, los conservadores y los laboristas rebeldes se quedaron a once votos de exigir un debate de meses. La batalla volverá al pleno de la Cámara probablemente en mayo para la aprobación definitiva. Admisiones y presupuesto La polémica ley pretende introducir criterios de gestión privada en centros escolares estatales de segunda enseñanza. Contempla la creación de un nuevo tipo de institutos, denominados escuela- fundación que gestionarán fundaciones, de las que podrán formar parte grupos de padres, universidades, empresas, grupos religiosos. Las fundaciones tendrán control sobre admisiones y presupuesto escolar, que seguirá financiado por el Estado a través de los municipios, que es de quienes depende la red escolar pública. Todo centro de secundaria podrá transformarse en escuela- fundación si lo desea voluntariamente el municipio y encuentra los promotores necesarios, y también podrán crearse nuevos. Igualmente cabe la federación entre distintos centros. El objetivo es mejorar la gestión escolar, acentuar la especialización y mejorar la competitividad. Entre las concesiones realizadas por Blair para ganarse el apoyo de los diputados de su partido críticos con la ley, está el de prohibir las entrevistas de los posibles alumnos de esa nueva línea de institutos, ya que la selección no podrá ser por condiciones personales sino por razones objetivas como proximidad al centro o aptitudes escolares. Blair también ha prometido el incremento de la partida para educación destinada a los municipios. Quienes se oponen a esta reforma aducen que el plan instaura un sistema de dos velocidades en la escuela pública e introduce por la puerta de atrás la selección en las admisiones a los centros, dos puntos totalmente contrarios a lo que ha sido la tradición igualitaria del laborismo.