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ABC JUEVES 16 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR BORJA BERGARECHE REFLEJADOS EN LAS CARICATURAS DE MAHOMA Si aceptamos que ésta es la gran batalla ideológica de nuestros tiempos, la pregunta es cuál es la mejor estrategia para ayudarles a ganarla UÁL es el diabólico efecto mariposa que relaciona la publicación en septiembre de doce caricaturas de Mahoma en un diario danés y la muerte en febrero de más de treinta personas en países como Libia, Afganistán o Nigeria? Ya en octubre del año pasado, el diario egipcio Al Fagr reprodujo y criticó los dibujos. No hubo protestas reseñables. Cinco meses después, varios consulados europeos ardían en Damasco y Beirut. Al menos una decena de periodistas en países como Yemen y Jordania eran arrestados por publicar las imágenes. Y Occidente se dividía entre encendidas defensas del derecho a caricaturizar a Dios y las llamadas a la contención. ¿Choque de civilizaciones? No: la cuestión revela trasuntos mucho más interesantes que la vieja tesis de Samuel Huntington. La globalización, la interconexión mediática permanente y la ofensiva islamista (que no islámica) explican la rápida propagación del fuego. Pero las llamas no eran una epifanía de la profecía de Huntington. Lo que hemos visto ha sido el reflejo en un mismo espejo, las caricaturas, de diversos males que afectan a Europa, Estados Unidos y el mundo musulmán, y que conviene mirar por separado. La tradición legal europea, a diferencia de la anglosajona, se caracteriza por una mayor disposición a poner límites a la libertad de expresión. Así, la blasfemia o la negación del Holocausto son palabras que se pagan incluso con la cárcel en algunos países europeos. Por eso, sorprende fuera de Europa la repentina defensa de la intangibilidad de la libertad de expresión cuando de reírse de Mahoma se trata. En el nombre de los valores europeos, el diario francés France- Soir titulaba así su portada del 1 de febrero: Sí, tenemos derecho a caricaturizar a Dios (todas las imágenes relacionadas con la polémica pueden verse en www. zombietime. com mohammed image archive) La pregunta es si los europeos defenderían así la libertad de expresión si el caricaturizado fuera Jesucristo. ¿Cómo calificarían dibujos de rabinos judíos en uniforme militar israelí matando a niños palestinos? Quienes no ven islamofobia en la bomba en el turbante de Mahoma no deberían ver antisemitismo en dibujos semejantes si de libertad de expresión y sentido del humor se trata. Acostumbrados desde hace tiempo a interponer la distancia del humor y la ironía entre la vida y lo sagrado, es natural en la Europa secularizada reírse de los dioses. Pero no nos reímos de todos por igual. Este doble rasero habla en realidad del miedo íntimo de Europa ante la presencia del islam, y de la incapacidad de imaginarnos diferentes. Políticos xenófobos han utilizado estos días la libertad de expresión en vano. Y han alimentado el sentimiento antiinmigración y antimusulmán que recorre una Europa que se aferra a sus valores sin saber dar respuesta al reto de su diversidad. En el Reino Unido y en Estados Unidos, su tradición proclama el rechazo a la regulación gubernamental de las libertades individuales. Por tanto, era de esperar una defensa contundente del derecho de dibujantes y humoristasa incorporar la religión al fruto de su traba- ¿C jo. Sin embargo, la BBC se negaba a publicar los dibujos para no herir sensibilidades, y en Estados Unidos se acusaba a medios y gobiernos europeos de incitación al odio racial y religioso. Su larga tradición multicultural explica la mayor sensibilidad hacia la diversi- dad de credos. Pero para muchos, lareacción ha reflejado el empobrecimiento del debate público que ha impuesto la cultura de lo políticamente correcto, además de constituir una claudicación ante el creciente clima intimidatorio que rodea la discusión sobre el islam. También en el ancho y diverso mundo musulmán hay que mirar la polémica como un reflejo de otros males. El más grave es la brutal ofensiva que ha lanzado el islamismo político contra los gobiernos establecidos. Si Occidente es su blanco retórico favorito, su campo de batalla es en realidad Oriente, donde el fundamentalismo armado ha puesto contra las cuerdas a regímenes prooccidentales como el egipcio, el saudí y el pakistaní. Las caricaturas servían para echar más leña al fuego de la frustración. Pero en estos países nadie se manifiesta varios días seguidos si el Gobierno no quiere. En este caso, los gobiernos han querido. En enero, 350 peregrinos morían por avalancha humana en la fiesta del Hajj, en La Meca. En febrero, mil ciudadanos egipcios morían ahogados al hundirse el ferry en que viajaban. Maestros de la supervivencia, Mubarak y la monarquía saudí se zafaban la ira popular por los accidentes abriendo el grifo de las caricaturas. Arrinconados ante el islamismo y el descontento popular, sátrapas como Gadafi y Musharraf y monarcas simpáticos como Abdullah II de Jordania se unían al coro contra Dinamarca, dando rienda suelta al germen de su propia destrucción. Desolados y abandonados, muchos liberales en la región se preguntan: ¿por qué callan los musulmanes demócratas? No estamos asistiendo a un choque de civilizaciones o al antagonismo entre Occidente y Oriente, sino a una lucha global que enfrenta a demócratas y teócratas dice el manifiesto contra el totalitarismo islámico firmado por Salman Rushdie y otros escritores. Una lucha que, sobre todo, deben librar los propios musulmanes. Si aceptamos que ésta es la gran batalla ideológica de nuestros tiempos, la pregunta es cuál es la mejor estrategia para ayudarles a ganarla. Dada la habilidad de los integristas en manipular la sensibilidad religiosa y el historial de torpezas de Occidente que alimentan a la bestia, el efecto caricaturas nos recuerda que la defensa más inteligente de la libertad, aquí y allá, es ejercerla con responsabilidad y sentido estratégico. Abogado REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO DICTADURAS Y COMPORTAMIENTOS ANTIECONÓMICOS La prensa boliviana cuenta la historia de la detención de los directivos de Repsol en La Paz, en un clima político, económico y social muy duro por usar un eufemismo correcto Con prudencia sibilina, Jornada escribe: La Cámara boliviana de hidrocarburos advierte que las acciones del gobierno y la justicia contra empresas y ejecutivos del sector son señales negativas para las compañías interesadas en invertir en nuestro país A dos páginas de distancia, Jornada recuerda que la detención de los directivos de Repsol sólo es una entre otras acciones, y consagra mucho espacio a la posible detención del presidente de Lloyd Aéreo Boliviano, acusado de conducta antieconómica El Día subraya que el comportamiento antieconómico es perseguido con energía y que la Fiscalía oficial no acepta los documentos que presentan los acusados Sobre la situación general en la región, El Deber boliviano considera significativo que bandas organizadas de piqueteros argentinos asesoren a chilenos y bolivianos en la toma de terrenos Desde Cochabamba, La Opinión destaca la llegada de programas especiales para la alfabetización de las zonas rurales de Bolivia, donados por Fidel Castro. En ese marco, las ediciones europea y suramericana de Newsweek publican un amplio reportaje titulado La vuelta de Fidel Castro donde se cuenta la fascinación ejercida por Fidel en dirigentes como Evo Morales. Desde la vieja Europa, la actualidad española se percibe del gris oscuro al negro azabache en el terreno político. En París, Le Figaro intenta explicar la crispación permanente afirmando que, a su modo de ver, la derecha española no parece haber digerido su derrota en las elecciones de 2004 Por su parte, Le Monde publica un amplio reportaje que lleva este título: Los sindicatos de RTVE inician la prueba de fuerza con Zapatero En los más diversos frentes artístico- cultural- gastronómicos, sin embargo, España suscita siempre mucho interés. En Francfort, Frankfurter Allgemeine Zeitung publica un largo comentario elogioso sobre Javier Marías. En Buenos Aires, Clarín declara su admiración por Joaquín Sabina. En Burdeos, Sud- Ouest ofrece un reportaje entusiasta por el arte de vivir español, que, desde Las Ramblas de Barcelona, resume con este titular: Siesta, tapas y puros Joan Vidal declara a Sud- Ouest: Zapatero es un dictador antifumadores. Pero no podrá con nosotros