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ABC MIÉRCOLES 15 3 2006 59 Muere Alonso Zamora Vicente, historiador y memoria de la Real Academia Española La polémica por el traslado de la estatua de Menéndez Pelayo de la Biblioteca Nacional llega al Congreso Roban un valioso incunable que volvía de una exposición española en México La ciudad de Dios de San Agustín, pertenece a la Universidad Complutense con las obras de la muestra España medieval y el legado de Occidente apareció abierta en el aeropuerto de Barajas. La Guardia Civil lo investiga JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La edición de La ciudad de Dios obra de San Agustín impresa en 1486, ha sido robada mientras volvía a España después de haber permanecido expuesta en México en el marco de la exposición España medieval y el legado de Occidente organizada por la Sociedad Estatal de Acción Cultural Exterior (Seacex) La caja en la que viajaba, junto con otras piezas de la muestra, apareció abierta a su llegada, el pasado día 11 de marzo, al aeropuerto de Barajas. Se trata de una pieza relevante, asegurada en unos 20.000 euros, aunque no era la más valiosa que viajaba en ese embalaje, afortunadamente. Es lo que técnicamente se conoce como incunable- -se llaman así los libros realizados mecánicamente desde los orígenes de la imprenta hasta el año 1500- Nada más conocerse la desaparición del libro, Seacex presentó la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil en el Aeropuerto de Barajas. La investigación pasará, probablemente, a manos del Grupo de Patrimonio Histórico de la Benemérita, especializado en este tipo de delitos. Según relató ayer a ABC la presidenta de Seacex, Carmen Cerdeira, nada más poner la denuncia se avisó a los propietarios, la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense, y a la compañía aseguradora. La Complutense, según el relato de Cerdeira, mostró su consternación y solicitó la inmediata reintegración de las otras piezas que habían prestado para la exposib Una de las cajas Una llamada a la prudencia con el patrimonio Según pudo saber ABC, la Biblioteca de la Complutense había negado el préstamo de algunas obras para la muestra de Seacex, porque tiene como política jamás prestar las obras únicas y ofrecer en su lugar copias en facsímil. Su directora, Ana Santos, se ratificaba ayer en la imposibilidad de que se haga una excepción a esta norma, máxime después de conocer el robo del incunable, del que además existen varias copias en otras colecciones de España. Pero si hay algo que se pone en evidencia en este caso son los riesgos de los préstamos de obras de arte. Algunos de los expertos consultados por ABC ayer ponían el énfasis en que las obras no deben exponerse a riesgos gratuitos, y citaban casos como el de la Dama de Elche o los Fusilamientos de Goya como ejemplo de posible asunción de riesgos. Aunque se sigan los protocolos de seguridad, a veces, lo más temido ocurre. La prudencia debe ser máxima La pregunta más evidente está en boca de todos los especialistas: 20.000 euros resarcen de la pérdida de un incunable, mas ¿cuánto dinero puede restañar un daño en la Dama de Elche o un cuadro importante de Goya? La receta más repetida, para la mayoría, es que los museos no presten nunca sus obras esenciales, ni tampoco aquellas cuya condición albergue la más mínima duda. Pero los casos citados no son los únicos en un país cuyo patrimonio enorme puede hacernos perder la perspectiva. De hecho, la semana que viene se inaugura en Tokio una muestra con 81 obras maestras del Museo del Prado. Crucemos los dedos. Imagen del incipit (principio o portada) del ejemplar de La ciudad de Dios de San Agustín, impreso en Venecia el 9 de febrero de 1486. El libro se imprimió sobre papel y tiene un tamaño de 24 por 18 centímetros, con anotaciones manuscritas en los márgenes. La encuadernación es de pergamino sobre cartón, con los cortes jaspeados ción, una decena. La presidenta de Seacex, con el susto aún en el cuerpo, ha ordenado repasar todos los protocolos para comprobar que se siguieron de forma impecable las medidas de seguridad, como parece haber sido. Además, la compañía de transportes SIT, una de las más reconocidas en el traslado de obras de arte, así lo corrobora. Sin embargo, más allá de estas consideraciones, la terca realidad nos indica que se ha producido un fallo, puesto que el incunable ha desaparecido. La investigación deberá dirimir cuál fue el momento y la ocasión que los protocolos dejaron entreabierto y propicio para que los amigos de lo ajeno se hicieran con el botín, reventando un embalaje. El hecho de que la pieza no sea de las más valiosa apunta a la improvisación del autor del robo, que debió meter la mano en la caja y extraer la primera pieza que vio. Expertos en la organización de exposiciones consultados por ABC destacaron ayer la poca fiabilidad del aeropuerto mexicano, donde la persona que acompaña las obras no puede acceder a la terminal de carga, cosa que sí se permite en España y casi todos los países. Por su parte la Complutense calificó el hecho de lamentable y reiteró que había exigido todas las normas, condiciones de seguridad y conservación de las piezas y el proverbial seguro.