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ABC MIÉRCOLES 15 3 2006 25 Se agrava en Francia la crisis social causada por el Contrato Primer Empleo, cuya ley podría ser revisada El funeral de Milosevic amenaza con complicar el equilibrio inestable de la política en Serbia Cerrado temporalmente el paso de Rafah J. F. JERICÓ. Los cinco Guardias Civiles españoles que forman parte de la misión europea que custodia el paso fronterizo de Rafah, entre Gaza y Egipto, se encuentran en la recámara junto a sus compañeros tras la decisión de la UE de cerrar ayer de manera temporal el citado paso hasta evaluar la situación creada tras el asalto israelí a la prisión de Jericó y la ola de secuestros y ataques contra intereses occidentales. La misión de Rafah tiene un componente parecido al de la llevada a cabo por los funcionarios británicos en la cárcel de Jericó, puesto que los monitores internacionales son la parte esencial del acuerdo para permitir el funcionamiento de la terminal. Sin ellos sobre el terreno, Israel entendería roto el compromiso con la UE, EE. UU. y los palestinos y tomaría sin duda el control de la frontera, con el consiguiente perjuicio para los palestinos de Gaza, que quedaría aislada del exterior. Sirvió como moneda de cambio, así lo denunció en una entrevista exclusiva desde la cárcel de Jericó a ABC, para poner fin al asedio israelí sobre Yaser Arafat en la mukata de Ramala. Ayer sufrió el suyo propio Ahmed Saadat, luchar, morir... o rendirse J. CIERCO AFP guido a los últimos acontecimientos vividos en la región y que, una vez más, no invitan precisamente al optimismo. A la victoria rotunda de Hamás en las elecciones legislativas del 25 de enero y las amenazas occidentales de cortar la ayuda económica a las instituciones palestinas, pese al limpio y ejemplar proceso democrático constatado por los observadores internacionales, le siguió la polémica por la publicación en Europa de las caricaturas del profeta Mahoma y la crisis con Irán por su programa nuclear. La región ya estaba en efecto suficientemente caldeada y lo sucedido ayer, a la espera de la formación del nuevo Gobierno palestino de Hamás (con la aplicación de la sharía, la ley islámica, entre sus principales objetivos) y de las elecciones israelíes de dentro de dos semanas, para las que Olmert y el Kadima, que ya partían como claros favoritos, han ganado muchos puntos con la operación de ayer en Jericó, no hará sino echar más leña al fuego, siempre vivo entre los muertos, de Oriente Próximo. JERICÓ. Ahmed Saadat dejó ayer de ser el Señor No palestino. El líder por accidente, en este caso asesinato selectivo de su predecesor, Abu Ali Mustafá, en Ramala en agosto de 2001, del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) llevaba siempre el no cosido a su boca. No al reconocimiento de Israel. No a las negociaciones de paz con Tel Aviv. No a los acuerdos de Oslo. No al poder totalitario de Yaser Arafat en la OLP. No a sucumbir a la ocupación. No a la presión internacional sobre los palestinos para aceptar los hechos consumados por Israel. No a rendirse ante el asedio militar israelí a la prisión de Jericó. No pero sólo por la mañana. Ahmed Saadat era detenido tras entregarse a los militares israelíes AP Saadat, quien el 4 de febrero de 2004 concedió una entrevista a ABC desde la cárcel de la que ayer fue sacado con las manos atadas y no con los pies por delante, como había anticipado en declaraciones telefónicas a la cadena árabe de televisión Al Yasira, acusó entonces a Arafat y al Gobierno de Ahmed Qurea de sacrificarle a él y a los suyos los 6 de Jericó a cambio del final del asedio a la mukata de Ramala. Encarcelado desde mayo de 2002 en la prisión de la ciudad más antigua del mundo, este profesor de matemáticas de 52 años de edad, nacido en Al Bireh (Cisjordania) activo dirigente de la primera Intifada, padre de cuatro hijos (uno de los cuales murió al defenderle de soldados israelíes durante la segunda) no luchó hasta la muerte como había prometido y será ahora huésped de honor por muchos años de una prisión israelí de máxima seguridad. Ni yo, ni mi partido, ni la mayoría de los palestinos deseamos la violencia. Pero la ocupación israelí nos empuja a ella. Si se pusiera fin a la ocupación y se nos permitiera crear un Estado palestino libre, viable, justo y democrático, la violencia acabaría de manera automática declaró a ABC desde su celda no demasiado dura hace ahora poco más de dos años. Ese era su postulado entonces y decía que lo sería para siempre. Ahora, el Señor No que ya no lo es tanto, tendrá que defenderlo custodiado por guardas israelíes, no por funcionarios británicos o palestinos que miraban a otro lado cuando hacía uso de sus privilegios carcelarios.