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ABC MIÉRCOLES 15 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR WESLEY K. CLARK UN HITLER DE POCA MONTA La muerte de Milosevic probablemente enterrará la verdad bajo otra capa de ataques y contraataques. Tanto en vida como muerto, Milosevic ha desprovisto a millones de personas de justicia, esperanza y un futuro mejor A muerte de Slobodan Milosevic en La Haya es una verdadera tragedia para la comunidad internacional. Pero, por encima de todo, será una tragedia para los propios serbios. Probablemente sea otro paso en una serie de fracasos, martirios y aislamientos históricos serbios que el mismo Milosevic evocó con grandilocuencia para alcanzar y conservar su poder. Le conocí como líder nacionalista y adversario en tiempos de guerra. Junto con los demás estadounidenses del equipo de Richard Holbrooke para las conversaciones de paz en los Balcanes en 1995, pasé innumerables horas con él. Regateé con Milosevic sobre criminales de guerra y la aplicación del Acuerdo de Paz de Dayton en 1997, transmití las advertencias y la amenaza de la OTAN en 1998, imploré su cooperación para frenar la reanudación del conflicto y, más tarde, cuando todo lo demás fracasó, dirigí la campaña militar de la OTAN que le obligó a poner fin a la limpieza étnica y a retirar sus tropas y policías de Kosovo. En 2003, volví a enfrentarme a él cuando testifiqué en el juicio por sus crímenes de guerra en La Haya. Su muerte no hace sino agravar muchos de los difíciles problemas a los que siguen teniendo que hacer frente la comunidad internacional, Europa y la propia Serbia. En sus 64 años, Milosevic fue oficial del Ejército, comunista, burócrata, banquero y, sobre todo, un serbio yugoslavo que se valió de sus habilidades y su dura retórica nacionalista para ganarse el más alto cargo de Yugoslavia y después alienar y atacar a sus conciudadanos yugoslavos. En cuatro conflictos sucesivos que perdió, Milosevic utilizó la guerra como un medio para saquear y desmembrar a su país. Expulsó a millones de personas de sus hogares y causó varios centenares de miles de muertes. Era racional y en ocasiones astuto, a menudo un brillante negociador táctico, pero, en el fondo, un estratega estúpido cuyos temerarios crímenes incluían el asesinato y el genocidio, y que ha costado caro a los serbios y a la Humanidad en su conjunto. Durante las muchas horas de negociaciones en verano y otoño de 1995, cenamos con él, charlamos sobre historia y geopolítica, y hablamos de todo, desde sus experiencias de joven en Estados Unidos a sus preocupaciones familiares. Teniendo en cuenta sus modales bruscos y dominantes, muchos decían en broma durante las conversaciones de paz de Dayton que era el auténtico Padrino. Pero pronto pasamos a verle más adecuadamente como un Hitler de poca monta, un dictador ilegítimo con maldad y capaz de llevar a cabo asesinatos y limpiezas étnicas. Cualquier acuerdo con él debía sopesarse moralmente: por su legitimación de Milosevic, además de por su valor para poner fin a un sangriento conflicto. Durante las conversaciones de paz de Dayton, se pusieron de manifiesto todas las cualidades de Milosevic: su testaruda astucia y sus arrebatos fanfarrones, sus frecuentes delirios de grandeza sobre Serbia como una de las siete puertas de Europa, su patente deslealtad hacia sus compatriotas serbios y sus transparentes mentiras sobre cualquier cosa, desde Srebreni- L ca hasta sus actitudes hacia otras naciones. Fumaba y bebía en exceso, pero aun así se quejaba de sus problemas con la tensión y su salud. En la ceremonia de la firma de las negociaciones de Dayton en París, Milosevic ocupó un primer plano, y conversó con líderes mundiales como el presidente Bill Clinton. Pero no cumplió muchas de sus promesas, especialmente las relativas a los criminales de guerra convictos, como el ex presidente serbio- bosnio Radovan Karadzic. A finales del verano de 1997, la resistencia serbia a la campaña para el cumplimiento de los acuerdos de paz dirigida por la OTAN estaba aumentando y volvimos a apelar a Milosevic para que nos ayudara. Pero se negó tercamente a socorrernos. Todavía abrigaba sueños de una gran Serbia y creía haber calado a la OTAN. En la primavera de 1998, desató la siguiente ronda de limpieza étnica en los Balcanes, esta vez poniendo a su Policía especial en contra de una prominente familia albana de Kosovo y asesinando a sesenta de sus miembros, incluidos mujeres y niños. Durante buena parte de ese año, la OTAN intentó dar con una estrategia equilibrada, alternando negociaciones con amenazas cada vez mayores para frenar otra guerra en la antigua Yugoslavia. Pero Milosevic creía insensatamente que podría desafiar las advertencias de la OTAN y lanzar una gran campaña de limpieza étnica con impunidad. Fue otro error de cálculo estratégico de Milosevic. La OTAN cumplió sus amenazas, inició una campaña aérea de 78 días que fue intensificándose paulatinamente y amenazó con una intervención por tierra. Esto, unido a la ayuda diplomática rusa y a la acusación contra él por crímenes de guerra, obligó a Milosevic a retirar sus fuerzas de Kosovo. Fue otro golpe a su visión de una gran Serbia. Cuando al año siguiente trató de lograr la reelección, sus adversarios en Belgrado estaban preparados, y exigieron una votación honrada y su dimisión. Pronto fue entregado a La Haya. La muerte de Milosevic probablemente enterrará la verdad bajo otra capa de ataques y contraataques. Su juicio ha sido un largo culebrón de la televisión nacional en Serbia. Allí, el impacto de las pruebas presentadas con tanto esmero se vio embotado por la condición de estrella de Milosevic en su país y su grandilocuente y a menudo irrelevante argumentación. Ahora no habrá condena, y los débiles líderes serbios tendrán que hacer frente a un obstáculo más para reeducar y reorientar a su pueblo. Su fallecimiento es tan trágico como su vida. Tanto en vida como muerto, Milosevic ha desprovisto a millones de personas de justicia, esperanza y un futuro mejor. Comandante aliado supremo de la OTAN durante la campaña de 1999 en Kosovo The Wall Street Journal 2006 Dow Jones Company. REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CHIRAC Y ZP BLOQUEAN LA UE Aumenta el número de analistas que temen que el dúo Chirac- Zapatero esté bloqueando el futuro económico de la Unión Europea (UE) Financial Times (FT) el Economist, Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) y Wall Street Journal (WSJ) entre otros, han denunciado con cierta severidad las tentaciones del patriotismo y el nacionalismo proteccionista francés y español. Il Sole. 24 Ore retoma las acusaciones del ministro italiano de Economía, Giulio Tremonti, afirmando que el neonacionalismo hispano- francés es una amenaza para la integración económica europea. FT vuelve a la carga, subrayando que la liberación de los servicios abre un nuevo frente de crisis entre aperturistas y neo nacionalistas Challenges titula: Las tentaciones proteccionistas paralizan la UE Ante tales llamaradas patrióticas EUObserver publica otro informe de fondo, con unas conclusiones inquietantes: Las escuelas y universidades europeas continúan retrocediendo y perdiendo terreno ante las escuelas y universidades de los EE. UU. y Asia, en detrimento de las juventudes europeas, penalizadas El tema vasco siempre destila negras incertidumbres. En Burdeos, Sud- Ouest se pregunta por el comportamiento de la justicia ante el caso Otegi. En París, Les Echos ha publicado un reportaje informativo que presenta con este titular: País Vasco: la patronal, en primera línea, ante ETA Desde Marruecos, L Economiste insiste en otro proceso en marcha: España está sustituyendo a Francia como primera tierra de adopción de los emigrantes marroquíes. Y pone el dedo en una llaga mal explorada: el dinero que ganan los marroquíes que trabajan en España entra en Marruecos a través de circuitos informales escapando a toda fiscalidad, pero creando nuevas relaciones familiares de fondo entre España y Marruecos. La alta cultura española siempre suscita mucho interés. El New York Times ha repescado la batalla del boicot al cava catalán, desde la óptica de las culturas gastronómicas emergentes. Net Zeitung consagra bastante espacio al centenario del patriarca de las letras españolas, Francisco Ayala. Por su parte, Der Spiegel y el Guardian destacan el escándalo provocado en Alemania por Santiago Sierra, proponiendo como obra de arte una sinagoga convertida en cámara de gas. Un lector del Guardian se pregunta: ¿Qué pensarían los españoles si un artista propusiera la estación de Atocha como obra de arte, llena de cadáveres, pintados con anilina?