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26 Nacional LA LUCHA CONTRA LA INMIGRACIÓN ILEGAL MARTES 14 3 2006 ABC El cuerpo sin vida de un inmigrante, cuya embarcación supuestamente naufragó, yace, tras ser arrastrado por las olas, en un playa al norte de Nuadibú Mauritania se ha visto obligada a reconocer que el drama de la emigración clandestina le ha estallado en las manos. El problema no es nuevo, pero si antes lo silenciaban, ahora, los mauritanos intentan mostrar al mundo lo que se les ha venido encima El fin de un tabú TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA, ENVIADO ESPECIAL NUADIBÚ (MAURITANIA) El todoterreno intuye entre baches y dunas la antigua pista que construyeron los españoles entre La Güera y Dajla, en el Sahara Occidental. En las playas de revista que corren paralelas al camino, todavía en territorio controlado por Mauritania, es donde estos días se masca la tragedia. Acompañados por un antiguo guerrillero del Frente Polisario alcanzamos el lugar conocido como la playa del barco del azúcar, en recuerdo del siniestro que sufrió un buque en la época colonial y cuyo esqueleto apenas se identifica ya. Es allí donde suelen llegar los cuerpos de los desgraciados cuyas piraguas naufragan al poco de salir hacia las islas Canarias. mundo de los que trabajan, ganan dinero y llevan una vida medianamente normal. Pero a una decena de kilómetros se encuentra Nuadibú con sus barrios sobrados de jóvenes con muchas papeletas para acabar así, muertos en la soledad de una inmensa playa. Cambio de actitud No era fácil hasta ahora presenciar escenas como esta en las playas mauritanas, donde el fenómeno de la emigración clandestina estaba considerado como un tabú. Pero esa negación de la evidencia se ha venido abajo con la determinación de las autoridades de llamar la atención sobre todo de los países adonde quieren llegar los emigrantes. Hace meses hubiera sido impensable abrir fácilmente la puerta a periodistas españoles para que comprueben sobre el terreno las dimensiones que está tomando el problema. Las pateras salían ya antes, pero era un asunto tabú reconoce Mercedes López, responsable de la Fundación CEAR en Nuadibú. Su organización es una de las integrantes del grupo recientemente creado junto a otras organizaciones no gubernamentales, la ONU, diplomáticos y autoridades mauritanas para intentar buscar soluciones. Es un paso importante porque antes como no se reconocía el problema no se ponían medios. Ahora tienen voluntad añade. Menores de edad A primeras horas de la pasada noche la Media Luna Roja informaba de un nuevo suceso. Una piragua embarrancó en la costa a la altura del paraje conocido como Duna Blanca, en la zona minada del Sahara Occidental controlada por Marruecos. A bordo iban cerca de medio centenar de senegaleses, de los que, según las mismas fuentes, cerca de una veintena podrían ser menores de edad. Al cierre de esta edición, se desconocía si había víctimas y el destino al que iba a ser trasladado este nuevo grupo de emigrantes. La pasada semana, las autoridades de Nuakchot repatriaron a varias decenas de senegaleses. En la noche del domingo al lunes las autoridades avisaron a los medios de comunicación para que presenciaran en una playa la detención de dos malienses que supuestamente iban a partir en uno de los ya famosos cayucos (piraguas empleados en la pesca artesanal) junto a otros compatriotas. Aunque algunos acusaron al comisario responsable de la operación de oportunista, esta es la forma con la que los responsables mauritanos intentan mostrar al mundo que se encuentran desbordados. Mientras tanto, a Nuadibú siguen llegando inmigrantes. Unos con la intención de embarcarse. Otros, después de ser detenidos en el intento. Y otros, los muertos, que nunca jamás podrán volver a tentar la suerte. Un cadáver en la playa Escupido por las olas como un pelele y abandonado por la marea sobre la tierra mojada aparece el cuerpo de un hombre desnudo que debe haber pasado los últimos días a merced del océano. Con los brazos en cruz y dando la espalda al cielo. Hinchado y con algunos miembros carcomidos. Un festín para las moscas. La imagen del idílico paisaje se desmorona aun paseando la vista por el agua turquesa y las rocas atestadas de mejillones y lapas. Un pescador de pulpos explica indiferente que el cadáver había llegado por la mañana. Uno se pregunta quién será este hombre al que no van a recoger y cuya vida parece no importar a nadie. Qué proyectos se habrá quedado sin cumplir. Qué familia estará esperando en alguna parte de África a que llame desde España para decir que ha llegado al Una piragua con unos 50 senegaleses, muchos de ellos menores, embarrancó ayer en la zona minada del Sahara Canarias muestra su impotencia ante la avalancha procedente de Mauritania PABLO ALCALÁ LAS PALMAS. La frialdad de las cifras se traduce en una realidad que, hasta ayer, era negada por la Delegación del Gobierno. Lo único que te puedo decir es que aquí no cabemos ni los guardias, mi niño relataba a ABC uno de los policías del centro de retención de Gran Canaria. Ahora que se admite que la capacidad de los centros está desbordada, los traslados de inmigrantes a la península han empezado a aliviar la situación. Ayer partían 98 de los 1.295 irregulares que abarrotaban el centro de Fuerteventura; su capacidad total es de 1.070 plazas. Situación similar vive el centro de Gran Canaria, desde donde hoy parte otro número indeterminado de inmigrantes. La escasez de recursos de rescate y acogida, eternamente denunciada, se ha puesto de manifiesto con la llegada de cerca de 1.900 inmigrantes procedentes de Mauritania en apenas doce días.