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ABC MARTES 14 3 2006 Nacional 15 SEGUNDO ANIVERSARIO DEL 14- M PARTIDO POPULAR Dos años después de perder el Gobierno, en la sede nacional del PP defienden la actuación del partido en aquellos días y consideran superada emocionalmente la jornada La noche en que todo se vino abajo TEXTO: CRISTINA DE LA HOZ FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Voto de refugio o voto de censura Estas fueron las dos alternativas que pasaron por la cabeza de algún dirigente del PP en la noche del 14- M antes de conocer los resultados. Tras los luctuosos acontecimientos de tres días antes, los populares vivieron algunos de los momentos más amargos que recuerdan. De hecho, hay quien todavía se resiste a hablar de aquellos días, y cuando se le pide un ejercicio de remembranza, tuerce el gesto. No sabes el esfuerzo que me pides alega. Otros, más prácticos, se colocan en un plano de cierta frialdad, hasta el punto de afirmar que visto ahora, dos años después, cualquier otra estrategia hubiera sido mejor. Que la comunicación falló, es un hecho dicen, aunque, a continuación subrayan que lo más lógico hubiera sido la cerrazón informativa tal como ocurrió en Londres el 7 de julio pasado. Las autoridades británicas aprendieron de nosotros el error de ofrecer información en tiempo real. Debieron haber salido los del Samur, los bomberos y la Policía a dar sus respectivos partes y nada más afirman, aun a sabiendas de que el principal reproche que se les hizo fue pretender ocultar información para atribuir la autoría de aquellos atentados a la banda terrorista ETA. cional al grito de asesinos Exigen también que el Gobierno dé ya carta de naturaleza a la autoría islámica antes de acudir a las urnas. ¿Fue un acierto o un error la decisión de Rajoy de salir aquella noche a hacer una declaración pública? Cabe recordar que la misma motivó otra comparecencia posterior del actual portavoz socialista en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, que aprovechó para decir aquello de que los españoles no se merecen un Gobierno que les mienta La presencia de Rajoy ante la Prensa la noche de reflexión fue inevitable Teníamos la sensación de que íbamos a ser arrollados en todas las sedes. Pensamos en Madrid, pero había en Burgos, Zaragoza o Barcelona movimientos similares y una mayor sensación de indefensión alegan varias de las fuentes consultadas. No es bueno volver la vista atrás comenta otra persona del primer círculo de Rajoy, pero aduce que se eligió en ese momento lo que parecía más oportuno, lo mejor que se podía hacer en esa situación tan crítica Rajoy preparó dos discursos: el de la victoria y el de la derrota to era la voz de mucha gente, de los electores que habían depositado la confianza en nosotros y del conjunto del partido. Fue un momento muy duro. Eres el número uno para lo bueno y para lo malo. Tenía el peso de la responsabilidad de quien debe de comunicar una mala noticia El aún jefe del Gobierno, José María Aznar, fue a la sede a compartir la derrota y una rueda de prensa en la que la cara de Rodrigo Rato, fundamentalmente, y de Alberto Ruiz- Gallardón, eran todo un poema. Mariano lo sabía En cuanto a la percepción de la derrota, no parece que dos años después nadie se atribuya capacidad adivinatoria. Sí se la reconocen, no obstante, al propio líder del PP. Mariano sabía desde el mediodía que la cosa iba mal. Ya lo tenía asumido afirma un dirigente de su entorno que le conoce desde hace años. De hecho, a lo largo de la jornada electoral se le van preparando dos discursos: uno, el de la victoria; el otro, el del fracaso. Otros admiten que nunca lo tuvimos claro Los muestreos semanales que hacía el partido daban como segura la victoria, aunque, eso sí, también la pérdida de la mayoría absoluta y la constatación de que José Luis Rodríguez Zapatero había conseguido hacer recuperar la ilusión a su electorado. Al conocer los resultados definitivos, nos dimos cuenta de que el panorama había cambiado y todo se vino abajo narra uno de los consultados por ABC. Rajoy está en su despacho de la planta séptima, con parte de su familia, amigos y compañeros. Estaba preocupado por cómo hacer frente a la pérdida, cómo explicarla. En ese momen- Ingenuidad del PP En el PP están convencidos de que durante aquellos días fuimos muy ingenuos Así, argumentan que mientras nosotros no estábamos más que en el atentado, convencidos de que todo el mundo iba a convertirlo en su prioridad, otros vieron una oportunidad. En una situación de catástrofe- -agregan- -no todos los dirigentes políticos estaban en eso, estaban en otra cosa En cambio, en Rajoy prevaleció el sentido de Estado En aquellos momentos- -apuntan- -teníamos un deber moral con los ciudadanos y no era el momento de hacer cálculos electorales a pesar de lo que dijeron de nosotros No hay lugar para la autocrítica en lo que afecta a la actuación del partido, aunque todos los consultados afirman que el PP está mirando al futuro, independientemente de que continúe exigiendo conocer la verdad de aquellos acontecimientos El propio Rajoy reconoció recientemente, en una entrevista en La Mirada Crítica de Telecinco, que el 11- M no forma parte de su discurso político, aunque ayer volviera a pronunciarse sobre la famosa mochila que se encontró en los trenes. En la sede nacional se considera prueba superada la fecha fatídica del 11- M, hasta el punto de que hay quien no duda en afirmar que las heridas emocionales están perfectamente cerradas Es más. Uno de los más estrechos colaboradores de Rajoy dice que quien no ha superado esa fecha es el PSOE, porque sabe que ganó en condiciones extraordinarias Protagonismo del Gobierno Lo que sí parece una sensación bastante generalizada en la sede de la calle Génova es que, en cuanto explotaron las bombas, el protagonismo político que el partido había tenido hasta ese momento- -y que José María Aznar se había ocupado de acentuar a favor de su sucesor- se esfumó del todo para volver a primer plano el Gobierno, responsable de administrar aquella dantesca situación. A partir de ese momento, tengo la sensación de que no volví a hacer nada. Fueron cuatro días sin ningún cometido afirma un estrecho colaborador de Rajoy, muy activo durante la campaña, como lo estuvieron todos los miembros del entonces pequeño y casi autogestionario equipo del actual líder del PP. Fue también el momento de la constatación de que esa campaña, desarrollada durante meses y no exenta de críticas internas por su bajo tono, no había servido de nada y tan sólo cabía esperar acontecimientos Así, poco tiempo después de estallar las bombas, la campaña electoral, al menos aparentemente, acabó de forma abrupta. Los hechos se suceden con rapidez hasta desembocar en el sábado 13, día de reflexión, de recuerdo indeleble para los populares. Cientos de manifestantes se apostaron en la sede na- La presencia de Rajoy ante los periodistas fue inevitable. Teníamos la sensación de que íbamos a ser arrollados en todas las sedes