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14 Nacional SEGUNDO ANIVERSARIO DEL 14- M PARTIDO SOCIALISTA MARTES 14 3 2006 ABC Zapatero celebra hoy el segundo aniversario de su triunfo electoral en un acto al que asistirán, entre otros, quienes participaron en la elaboración del programa del PSOE Lo has conseguido TEXTO: GONZALO LÓPEZ ALBA FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. No fue por utilizar un recurso retórico, ni por mera intuición o por un talento visionario, que José Luis Rodríguez Zapatero afirmó el 10 de marzo de 2004 que la campaña está ya vista para sentencia De no haber sido por los asesinos que perpetraron la matanza de Madrid, aún quedaban otros dos días. Pero cuando, en la noche de aquel miércoles, el candidato del PSOE hizo aquella proclama, en Toledo, hacía sólo unas horas que su oráculo electoral le había asegurado: Vamos a gobernar La expectativa de ganar las elecciones había empezado a materializarse en las encuestas que manejaba el PSOE prácticamente desde el comienzo de la campaña- -en su caso duró casi un mes- durante la que- -no fue un dato menor en una estrategia que apostó por la imagen presidencialista del candidato- -Zapatero logró una proyección popular a través de la televisión que no había tenido durante los cuatro años de líder de la oposición. Cuando, en enero, se convocaron las elecciones, el PP tenía una ventaja en intención de voto de entre 7 y 8 puntos. Quince días antes de la cita en las urnas, coincidiendo con el comienzo de la campaña oficial, esa diferencia se había reducido a la mitad. Los muestreos diarios encargados por el secretario de Organización y coordinador de la campaña, José Blanco, confirmaron durante ese período una tendencia estable de crecimiento diario de sus apoyos que oscilaba entre medio punto y uno, hasta alcanzar el empate técnico con el PP exactamente siete días antes del fijado para la votación. A mediodía del día 10, José Blanco, mientras comía en Lugo con alcaldes de la provincia, recibió los datos del último muestreo, que inmediatamente trasladó al líder Estamos un punto por delante del PP Con esa información en la cabeza, Zapatero se aventuró incluso a hablar de cómo celebrar la victoria cuando todavía faltaban cuatro días para la cita en las urnas. sexuales, agilización del divorcio... reformas que, además, no entrañaran grandes desembolsos, en espera de comprobar cómo evolucionaba la economía. Constatada su buena marcha, y aunque hay quien abogaba por esperar a pasar antes la página de las reformas estatutarias para rentabilizar mejor estas iniciativas, Zapatero ha optado por adelantar ligeramente la aprobación de otras reformas de gran calado y, también, con impacto económico: ley de Autonomía Personal, ley de Igualdad o reforma del IRPF. El bache del otoño El Gobierno de Zapatero, y el propio presidente, pasaron su peor bache en el otoño, básicamente a causa del enconado debate en torno al nuevo Estatuto de Cataluña, pieza maestra de la reforma territorial, un asunto que siempre ha generado tensiones internas en el PSOE y que sumió a buena parte de su electorado en un estado de, cuando menos, perpleja inseguridad. Ahora se considera sustancialmente encauzado tanto por la fuerte poda a su contenido como por la maniobra de situar a CiU como socio de referencia para esta reforma, en la medida en que- -se cree en fuentes gubernamentales- -la coalición que lideran Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida desdramatiza el pacto a ojos del conjunto de los españoles por tratarse, a diferencia de ERC, de una fuerza con trayectoria de gobierno y que en su día también pactó con el PP. No obstante, desde el Gobierno y el PSOE se admite que la gente todavía no tiene una percepción muy clara de que el debate territorial ha oscurecido el brillo y la importancia de muchas decisiones del Gobierno, que pasará a la historia por ser profundamente reformista y con un gran compromiso social Esto es lo que se confía que prevalezca cuando llegue la hora del juicio de las urnas. De hecho, en la planificación de Zapatero la segunda parte de la legislatura debe ser la fase en la que se recoja la cosecha de las decisiones sembradas en la primera y en la que se visualicen las últimas aprobadas- -la reforma fiscal, por ejemplo, no entrará en vigor hasta 2007- Hecha la siembra de las grandes reformas, y una vez que se pase definitivamente la página del Estatuto catalán, aunque crecen las voces que le reclaman una mayor presencia internacional, Zapatero se volcará prácticamente en exclusiva en promover el proceso de paz en el País Vasco, una apuesta que, por la falta de apoyo del PP, amenaza también con provocar desafección en parte del electorado que le apoyó el 14- M, según se reconoce en fuentes socialistas, pero que el presidente antepone al resultado electoral. Blanco sostiene que el 10 de marzo el PSOE ya ganaba por un punto Zapatero planificó dejar las reformas con impacto económico para la segunda mitad de la legislatura la victoria del PSOE y de la derrota del Partido Popular Más allá del impacto de aquella dramática circunstancia, Blanco es de los que reconocen que las elecciones ni se ganan ni se pierden, se ganan y se pierden. Es decir: los vuelcos políticos son fruto de la suma de los aciertos de la oposición y de los errores del Gobierno. Así lo admite dos años después del 14- M: La esperanza de ganar en sólo cuatro años se fue construyendo no sólo con la ilusión generada por un proyecto político renovado, sino también con los errores de Aznar La confirmación de los pronósticos demoscópicos no la tuvo hasta las 21,30 horas del 14- M, cuando recibió los resultados de su propio muestreo, hecho con las cincuenta primeras papeletas escrutadas en una serie de mesas seleccionadas, que supervisó el sociólogo Ignacio Varela. Sus datos daban al PSOE entre 160 y 163 escaños. Fueron 164. Con aquel muestreo en la mano, Blanco se dirigió al despacho del secretario general del PSOE. Lo has conseguido le dijo a Zapatero, que respondió al jefe del partido con un abrazo. No hubo un especial alborozo porque, además de la conmoción por la matan- za de Madrid y de la referida evolución de sus muestreos- -con el trabajo de campo realizado por una empresa privada, pero con cocina propia- desde primera hora de la mañana se había detectado un comportamiento electoral anómalo que venía a ratificar sus expectativas: en contra de la tónica habitual, la afluencia de votantes jóvenes había sido alta desde la mañana y esa constante se mantuvo con carácter general durante toda el día. Dos años después Al volver la mirada dos años atrás, Enrique Guerrero, subdirector del Gabinete de Presidencia del Gobierno, destaca dos consideraciones generales: la primera es que se ha ido diluyendo la angustia por la posibilidad de un nuevo atentado del terrorismo internacional en España y la segunda, que el rechazo del PP a aceptar su derrota ha pasado de la primera reacción de perplejidad a convertirse en la guía de la estrategia política de un PP que sigue dirigido por Aznar A las puertas de entrar en el ecuador de la legislatura, el Gobierno juzga razonablemente cumplidos los objetivos y ritmos previstos por Zapatero al tomar posesión como presidente. Así, se había planificado que la primera mitad de la legislatura se caracterizara por hacer las cosas que pedía la mayoría -el regreso de las tropas de Irak, la ley contra la Violencia de Género... -y otras que reclamaban amplios colectivos -matrimonios homo- Con la ayuda de Aznar Este relato de los hechos desmonta, a juicio de Blanco, el intento de atribuir su victoria a la conmoción provocada por el 11- M. El coordinador de la campaña socialista esgrime también los estudios poselectorales realizados por el PSOE, según los cuales el 83 por ciento de los votantes ya había elegido su papeleta antes de la campaña, un 9 por ciento decidió durante la campaña y sólo el 8 por ciento resolvió sus dudas en los últimos días. Su conclusión es que el atentado del 11- M y los sucesos posteriores no modificaron la tendencia electoral invirtiendo el resultado previsto, sino que intensificaron la tendencia preexistente y, eso sí, probablemente aumentaron la dimensión de