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12 Nacional LA INVESTIGACIÓN DEL 11- M MARTES 14 3 2006 ABC Nadie detectó anomalías en el traslado de los efectos de las víctimas desde El Pozo hasta Vallecas El inspector jefe Álvarez declaró ante el juez que todo el operativo se realizó bajo control policial bultos se iban depositando de forma acumulada, llegando al final a ser una pirámide de unos cinco metros de diámetro y dos de altura N. COLLI MADRID. Ninguna anomalía El inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía Miguel Ángel Álvarez, que tras los atentados del 11- M se encargó de organizar el traslado de los objetos personales sacados de los trenes, declaró el pasado jueves ante el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo que nadie le advirtió de ninguna anomalía que estuviera fuera de lo común ni nadie detectó nada que les llamara la atención en relación con las bolsas y mochilas recogidas en la estación de El Pozo, uno de los escenarios del atentado. Este policía aseguró al instructor que el traslado de esos objetos- -primero desde la estación hasta Ifema y, de allí, a la comisaría de Vallecas- -se realizó siempre en las mismas furgonetas, por las mismas personas y bajo custodia policial. El inspector jefe relata a Juan del Olmo el desarrollo del operativo desde los momentos inmediatamente posteriores a la explosión, en la mañana del 11 de marzo, hasta las doce y media de la noche de ese mismo día, momento en el que, al observar que el sistema funciona y que hay otro subinspector controlando la situación él decide retirarse a descansar. A esa hora, nadie había detectado aún que entre los objetos de las víctimas recuperados en la estación de El Pozo había una bolsa que los terroristas dejaron en un vagón cargada con un artefacto explosivo y que no había estallado a la hora prevista. b El testigo explica que los El inspector no tuvo elementos para comparar Apenas habían pasado unas horas desde que se habían producido las explosiones en la estación de El Pozo. En medio de aquél caos, el inspector Miguel Ángel Álvarez consiguió controlar la recogida de los efectos personales de las víctimas para su posterior traslado a la Comisaría de Vallecas. Como él mismo explicó al juez, llegó a formarse una pirámide de dos metros de alto. En un momento dado, hubo una bolsa de deportes de estilo antiguo de color azul desteñido y de unos 50 centímetros de longitud y entre 20 y 30 de alto que le llamó la atención porque apreció en ella un peso que no se correspondía con el de los demás objetos. Además, justo cuando iban a introducirla en los bolsones de basura para su traslado coincidió que tuvieron que cambiar la bolsa porque ya no entraba por el tamaño y el peso Cuando los medios de comunicación ofrecieron la imagen de la bolsa desactivada en Vallecas, él la relacionó con aquélla (la que por su tamaño y peso le llamó la atención en el andén) aunque reconoce que no llegó a ver físicamente la mochila que contenía el artefacto pues no presenció hasta el final el recuento de los objetos personales ni tampoco las maniobras de neutralización por parte de los Tedax de la bolsa- bomba. misaría Pero aclara que nadie le indica ni reseña ninguna anomalía que estuviera fuera de lo común, nadie detectó nada que les llamara la atención La bolsa con el explosivo se halló cuando el inspector jefe Álvarez ya se había marchado a descansar; es decir, después de las doce y media de la noche del 11 de marzo. El subinspector al que él mismo dejó a cargo del recuento de los efectos personales en la comisaría de Vallecas le llamó por teléfono sobre las dos de la madrugada del día 12 para decirle que fuera urgentemente a comisaría porque acababan de encontrar dentro de una bolsa lo que parecía que podía ser un artefacto En su declaración ante el juez, el testigo aclara que no estuvo presente ni en el recuento ni tampoco después en las maniobras de desactivación de dicha bolsa explosiva y señala que una vez desactivado el artefacto, los funcionarios encargados del recuento de objetos continuaron con su labor Mochila bomba desactivada y las piezas del móvil que llevaba dentro tacto con el encargado de Selur, servicio que efectuó el traslado de los bolsones de basura llenos de efectos personales de los viajeros. Eran un total de dos vehículos- -señala el testigo al juez Del Olmo- -y siempre iban las mismas juntas en el mismo viaje y trayecto. Los funcionarios encargados de custodiar esas furgonetas siempre fueron los mismos de la comisaría del Puente de Vallecas. Las furgonetas salieron a la vez, se cargaron y siempre van las dos juntas Los dos vehículos salieron de la estación cerca de las 15.30 horas. No se dirigieron directamente a la comisaría de Vallecas sino, por indicación de la central del 091, al recinto de Ifema, donde también se depositaron los cuerpos de los fallecidos para su reconocimiento por los familiares. Este dato- -el traslado de los efectos a Ifema- -lo conoció el inspector jefe Álvarez sobre las 17.30 horas. Tras ponerlo en conocimiento de sus superiores, dio la orden para que las furgonetas se dirigieran con ABC Una pirámide de dos metros Los bomberos fueron los encargados de ir sacando todos los objetos del tren y los depositaban en el propio andén de la estación, a unos 3 ó 4 metros del vagón más próximo explicó el policía a Del Olmo. Se iban depositando de forma acumulada, llegando al final a ser una pirámide de unos cinco metros de diámetro y dos metros de altura detalló. Asimismo, explicó que se procedió a introducir todos los efectos personales recuperados en bolsones de basura, que se llenaron doce y que él mismo controló en todo momento el proceso. Los objetos no se movieron de la estación de El Pozo hasta que no lo autorizó la titular del Juzgado de Instrucción número 49 de Madrid, que participó en el levantamiento de cadáveres. Es la juez la que encarga al inspector jefe Álvarez que recoja los objetos y que los lleve a la comisaría de la Villa de Vallecas El policía se puso entonces en con- las bolsas a la comisaría para hacer el recuento pertinente Él mismo recepcionó ambos vehículos en Vallecas sobre las nueve y media o las diez de la noche. Una vez en la comisaría, los objetos son introducidos en un despacho de la planta baja, que tenía llave, y allí se guardaron hasta que se procedió al recuento explica ante el juez Del Olmo el policía. El testigo es quien dispone el recuento de los objetos en el que intervienen varios policías, y quien encarga a un subinspector que coordine la operación. Cuando observa que el sistema funciona y que hay otro subinspector controlando la situación, él se retira para descansar. Serían sobre las 00.30 horas El testigo explica al juez que, por las circunstancias en las que se produjo el periplo de los objetos desde la estación a la comisaría, no pudo observar que se hubieran manipulado los bolsones desde que se introducen en las furgonetas hasta que se descargan en co-