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ABC MARTES 14 3 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA DEMOCRACIA A OSCURAS URIOSA democracia ésta en la que la verdad parece patrimonio de sus elementos menos recomendables. Hay que acudir a las fronteras del sistema para tratarde entenderlas claves del panorama político, porque el teórico régimen de opinión pública se ha convertido en una ciénaga de ocultaciones, medias verdades, mentiras completas o simplemente humo retórico. Nadie se cree nada, y en esa atmósfera de niebla sonlos fantasmas quienes proyectan sus sombras más provechosas. Los especialistas en el conflicto vasco han acuñado hace tiempo, para orientarse en el complejo mapa del terrorismo y sus avatares, la referencia paradójica de que ETA nunca miente lo que equivale a IGNACIO admitir que Landrú era un CAMACHO excelente padre de familia o que la destreza forense de Jack el Destripador le auguraba un porvenir como cirujano. Se dice que ETA nunca miente para poner de manifiesto que el Gobierno miente a menudo. Y se buscan en los comunicados de la banda las claves que todo el mundo da por ocultas en las proclamas institucionales. Muchísimos ciudadanos están convencidos de que el Gobierno lleva tiempo hablando con los terroristas, y les concede a éstos mayor credibilidad que a los legítimos representantes políticos. Ahora va Carod- Rovira y dice, aquí en ABC, que la estrategia de Zapatero legitima moralmente su reunión de Perpiñán. Verde y conasas. Perosi hiciéramos la clásica pregunta de los americanos: ¿A quién le compraría usted un coche usado, al presidente, a Carod o a Ternera? mucha gente respondería que prefiere ir andando. Lo mismo ocurre con las incógnitas del 11- M. La falta de claridad, el humo negro, la tinta de calamar desprendida por las instituciones favorece toda suerte de teorías de la conspiración, incluidas las más aterradoras. En la oscuridad pescan los sembradores de dudas porque si no hay realidades fiables la gente tiende a refugiarse en lo esotérico. Y porque lo esotérico ha resultado demasiadas veces la guía más razonable de ciertos episodios de nuestra reciente historia. Hace dos años que Rubalcaba dijo aquello tan célebre de que los españoles merecemos un Gobierno que no mienta Sigue siendo válido, a todos los efectos, pero conviene añadir que la ocultación, o la pasividad ante la ausencia de claridades, es una forma de mentira. Y no de las piadosas, que siempre son- -como en la escena cumbre de Johnny Guitar miénteme, dime que siempre me has querido- -de algún modo necesarias. En una serie televisiva de gran éxito en los noventa, Murder One el abogado protagonista le decía a su cliente una frase esencial: La verdad es un concepto demasiado ambicioso, pero dime al menos todo lo que necesito saber Sin embargo, las autoridades españolasprefieren que nisiquiera sepamoslo imprescindible. No se trata tanto de un problema de transparencia como de credibilidad. De confianza. Nadie cree a nadie. Si Zapatero crease, como en la negra utopía de Orwell, un Ministerio de la Verdad, tendría menos crédito que el de la Vivienda. Y serviría más o menos para lo mismo. C ZAPATERO PRECURSOR O ARCAICO SOS dos años que llevamos con Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno han sido como una gran burbuja que iba dejándose llevar de aquí allá por el último de los vientos, pero no sin captar la estima de una cierta inocencia soñadora, empeñada en buscarle un paréntesis imposible a la política como arte de lo posible. Transitoriamente, al clásico blues de mitad de mandato electoral se le añaden unos compases de Els segadors Zapatero, ¿precursor o arcaico? Su política exterior reincide en tics propios del ideologismo de los años sesenta: comprensivo con los indigenismos de la actual Iberoamérica, fiel al antiamericanismo menos destilado, neoaislacionista en la era de la globalización, débil en el norte de África, sin estrategia europea y más bien propulsor unilateral de proteccionismos, adicto a esa suerte de playstation que es su Alianza de las Civilizaciones. Para comparar, sirve un artíVALENTÍ culo reciente de Andrés OppenheiPUIG mer en La Nación de Buenos Aires: la nueva presidenta de Chile, la socialista Michelle Bachelet, ha nombrado el gabinete más globalizado de América Latina Otros analistas ya indican que los miembros del gabinete chileno se caracterizan por privilegiar la discusión de ideas por encima del dogmatismo. La presidenta Bachelet habla inglés y otros tres idiomas. Está claro que tener un gabinete que hable inglés no es garantía de excelencia, pero- -añade Oppenheimer- -en un mundo donde el futuro de los países depende de su habilidad de competir en la economía global es mucho mejor tener un exceso de ministros políglotas que tener muy pocos, o ninguno. Es en la asignatura de globalización donde a Zapatero se le ve más indeciso y atrasado, tal vez porque lo considera algo maligno, al igual que los movimientos antisistema y gran parte de los votantes que dejaron el abstencionismo para decantarse por el PSOE hace dos años, después del macroatentado de Atocha. Es negar- E se a ver que, en el fondo, la globalización económica integra. Tanto para eso como para otros cometidos, el gobierno que pergeñó continúa siendo endeble. Pivota sobre la aventura personal de Bono, la estrategia PSCPSOE de Montilla y el indisimulado hastío de Solbes, todo bajo los efectos de coordinación de la vicepresidenta Fernández de la Vega, mientras la Secretaría de Organización del PSOE actúa como estricta correa de transmisión para que La Moncloa sea obedecida. Cada punto de aceptación de Zapatero en las encuestas pudiera considerarse mérito suyo, lo que impide que cada punto de depreciación pueda atribuirse a otros. El nacional- laicismo de Rodríguez Zapatero tampoco es nada novedoso. Tiene estirpe de viejo republicanismo español y por eso evoca las iniciativas que tuvo en Francia la Tercera República. Quedan el matrimonio homosexual, el guirigay de la nueva ley de Dependencia, la cuota femenina, el buenismo como lifting el absolutismo antitabaquista: en alguna cosa tenía que ser precursor el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Ni el rupturismo histórico al que Zapatero apela casi de forma simultánea con la atroz panorámica del 11- M contiene muchos elementos de lucidez y claridad postraumática: más bien memoria de lo lejano que ya fue el significativo pacto de concordia en 1978, para olvido metódico de lo que ocurrió hace dos años. De querer pasar a la Historia como precursor, aliarse con componentes de tanta caducidad como IU y ERC es un obstáculo con muchas aristas. Es cierto que, de no tener mayoría suficiente, uno trenza su gobierno con lo que más tiene a mano: en el caso de Zapatero, lo peculiar es que se haya entregado tanto. En fin, ahora se entiende mejor con Artur Mas que con Carod- Rovira. El modo de obrar que se le va viendo a Mas no es en realidad el pospujolismo, sino el neopujolismo. Incluso así, la rama juvenil de Convergencia se fue al partido entre el Barça y el Chelsea para desplegar la pancarta Catalonia is not Spain Estaba en inglés, pero no dejaba de ser un arcaísmo. vpuig abc. es