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ABC LUNES 13 3 2006 Cultura 63 CLÁSICA Ciclo Complutense Obras de Tippett, Moreno- Buendía y Richard Strauss. Int. Gabriel Estarellas, guitarra. Real Orquesta Filarmónica de Liverpool. Director: G. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 9- III TEATRO El color de agosto Autora: Paloma Pedrero. Dirección: Marta Álvarez. Escenografía y vestuario: Carlos Pineda. Iluminación: Almudena Sancho. Intérpretes: Celia Freijeiro y Marta Larralde. Lugar: Teatro Arlequín. Madrid. BAMBALINAS ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE PASIÓN DESNUDA J. I. G. G. ay programas que tienen más peso de lo que parecen. Por ejemplo el que la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool acaba de interpretar con obras de Tippett, Moreno- Buendía y Richard Strauss, en su segunda actuación dentro del Ciclo Complutense de Conciertos. Siempre con música española, como es habitual en las temporadas que organiza la universidad madrileña. De ahí la presencia del Concierto de El buen amor que Manuel Moreno- Buendía escribió hace ya casi quince años como homenaje al Arziprestre de Hita, de acuerdo con el lenguaje diáfano, diatónico, fluido, embellecido y muy inmediato que caracteriza su obra madura. Pero que a lo largo de sus cinco movimientos, aun mostrándose original, también revela que debe mucho a otras tantas obras del repertorio. El caso es que siendo o pareciendo ser, el concierto de Moreno- Buendía es capaz de levantar al público más atento al embeleso. Ha sucedido ahora que contaba con la participación solista y amplificada del guitarrista Gabriel Estarellas, claro, limpio, algo apretado en algunas figuraciones del tercer movimiento y firme ante la gracia del cuarto. Él mismo protagoniza la reciente edición discográfica con la integral para guitarra y orquesta de este autor. Ha de estar contento. También porque la Orquesta de Liverpool se tomó en serio su trabajo, relajada y colaboradora. Especialmente después de dejar oír las danzas rituales de la Midsummer Marriage es decir la sustancia más amena de la ópera de sir Michael Tippett, en espíritu música espesa, ardua en el gesto y de complicada tensión. La suite sonó con meritoria franqueza, sin arrugas. O sin esa intención argumental que es tan grata de imaginar en la trastienda del Don Juan de Richard Strauss, por mucho que la misma sea el escenario de un duelo musical. Por eso suena a poco cuando la obra sólo se sustenta en una buena construcción. Porque agradece cierto cariño y que se saque a la superficie su oculta realidad. Como la que tienen los valses de la tercera gran suite de El caballero de la rosa quizá refundida por Artur Rodzinski y engarce de un collar de danzas que igual hablan de la felicidad que de suspiros dulcemente palpitantes O deberían hablar, si la interpretación además de fiel a la letra surge con voluntad de explicar lo de oculto hay en la obra. Y en muchos programas como este. H H Jack Johnson, en una imagen promocional del artista ABC Jack Johnson: Mi música habla de los pequeños placeres de la vida El músico de Hawai ha actuado en Barcelona y Madrid dentro de su gira por Europa b Este cantante intimista y de música cálida, melódica y suave, se dedicó al surf y al cine antes de ganarse la vida haciendo feliz a la gente con sus canciones D. LÓPEZ VALLE BARCELONA. Jack Johnson es un hombre sencillo, feliz, humilde y hogareño. Lo que le diferencia del resto de los mortales es que vende millones de discos y que la prensa musical de todo el mundo empieza a decir que está naciendo una leyenda Este cantante hawaiano, que anoche actuó en Madrid después de hacerlo el sábado en Barcelona, dejó el surf por el cine y el cine por la música. Que salió ganando con el cambio está claro. Su éxito es tal que para los conciertos de este fin de semana en España ha tenido que cambiar los recintos a otros de mayor capacidad: la demanda de entradas estaba siendo masiva. Su música es optimista, tierna, calmada, pero en sus conciertos la conexión con el público es tan grande que algunas canciones se vuelven himnos: Me gusta que la gente levante las manos cuando canta, que una multitud siga a la vez mis canciones. En esos momentos me llega muchísima energía y cariño del público y me divierto e intento con todas mis fuerzas que todo el mundo se lo pase bien La fiebre que han levantado sus dos conciertos en España no le sorprende porque la reacción está siendo la misma en todo el mundo: Todo esto que hemos encontrado en Europa ya ha pasado en América, en Japón, en Australia, en Brasil... aunque realmente no me lo esperaba, porque uno no es nadie como para esperar algo de la gente. A veces pienso que es una locura, porque yo sólo aspiraba a pasarlo bien y ahora me encuentro con que viajo a sitios que soñaba visitar y que tantísima gente viene a verme Jack Johnson afirma no querer transmitir un mensaje, ni cambiar el mundo con su música ni nada por el estilo. Cuando echo la vista atrás sobre los discos y las canciones que he hecho, creo que si se puede sacar alguna conclusión es que mis canciones hablan de los pequeños placeres de la vida. Quiero decir, de estar con esa persona que te quiere, con tus amigos, de disfrutar del hecho de estar vivo. A veces, cuando ves a la gente y el mundo en el que habitamos, parece que no sea posible la felicidad. Pues sí es posible, y está en cosas muy pequeñas que no nos damos cuenta de que disfrutamos. Por eso intento hacer música que haga sentir bien a la gente, que les pueda hacer pasar un rato agradable o feliz ace casi veinte años ya que Paloma Pedrero escribió El color de agosto una obra sobre pasiones y represiones, sobre la ardiente memoria siempre presente, sobre la creación artística y el éxito comercial, sobre el amor que no necesita decir su nombre... Las dos actrices que ahora la interpretan estarían entonces, 1987, en la guardería o poquito más, y alguno de los deseos expresados como quiméricos en la obra se ha hecho realidad: dos mujeres pueden casarse e ir ambas de blanco con sus velos. Pues bien, pasadas casi dos décadas y tras muy diversos montajes, El color de agosto mantiene intacta su capacidad para emocionar y sorprender. La protagonizan dos pintoras que se reencuentran varios años después de haber mantenido lo que parece algo más que una intensa amistad. La de talento más insobornable enloqueció por un hombre y se retiró de la circulación tras romper con él. La otra ha conseguido triunfar comercialmente en el mundo del arte, se ha casado y nada en la abundancia; al descubrir un anuncio en el que la primera se ofrece para posar como modelo, decide contratarla sin desvelar su identidad. La obra se centra en este encuentro, en los ajustes de cuentas aplazados, en las revelaciones, en la constatación de una pasión caníbal que permanece y duele, y que proscribe la clemencia. Ambas mujeres libran un pulso de diatribas y ternuras que tiene su culminación en una hermosísima escena que alcanza el valor de una expiación conjunta: un combate frente a frente en el que cada una va pintando el cuerpo desnudo de la otra. La dirección de Marta Álvarez es limpia y vibrante, con un ritmo in crescendo que pulsa con buen tino las claves de la tensión. La interpretación es magnífica, las dos actrices se dejan la piel sobre el escenario y demuestran que sus capacidades expresivas no son menores que su belleza; el trabajo de Marta Larralde y Celia Freijeiro es difícil y arriesgado, y ambas lo superan de forma notable. Y para terminar una leve matización: en la comedia se habla insistentemente de lienzos pintados, mientras las obras que aparecen sobre el escenario son muñecos de trapo a escala humana, ¿no podría haberse evitado el desajuste con un pequeño cambio en el texto?