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ABC LUNES 13 3 2006 Cultura 61 El subsecretario de Defensa publica El ciudadano conforme b El libro, subtitulado Mística CLÁSICA Festival Arte Sacro Mozart: Réquiem Intérpretes: Ainhoa Arteta, Maite Arruabarena, Agustín PrunellFriend, José Antonio López, Orquesta de Cadaqués. Director: Sir Neville Marriner. Lugar: Iglesia de los Jerónimos, Madrid. para la globlización proclama la defunción de las ideologías y analiza las causas que han conducido a la extinción de la modernidad L. L. C. MADRID. La democracia se degrada y el capitalismo se hace trampas a sí mismo. Las ideologías han muerto, y a cambio, el único valor de la sociedad es el poder y su inmenso derivado: el éxito. Desde El ciudadano conforme (Taurus) subtitulado Mística para la globalización Justo Zambrana, subsecretario de Estado de Defensa, licenciado en Filosofía por la Universidad Católica de París y en Ciencias Económicas por la Complutense, amén de estudios de postgrado en Filosofía en la Sorbona, expone estas reflexiones en su último libro, un lúcido y provocador análisis sobre las causas que han conducido a la extinción de la modernidad. Después de dar por finiquitada la ilusión religiosa y por la ilusión política el mundo de hoy da también por extinguida la pretensión política de traer el cielo a la tierra. Sin embargo, lo que vemos no es un mundo de democracia, sino un revival de valores medievales. El mayor problema político actual es la gestión de la identidad. Los despliegues tecnológicos coinciden con la proliferación de esoterismos. Sorpresivamente la Edad Media circula por Internet Son palabras del autor, que atribuye esa realidad a que la cultura occidental ha llegado a un fuerte desequilibrio entre las capacidades técnicas y los valores que ordenan la vida. Hoy Luis XIV- -explica- -se caería de espaldas si entrase en un Carrefour y viese los bienes a disposición de casi toda la población No obstante, para el autor, la sociedad occidental de lo efímero no está condenada al choque de civilizaciones: todos los profetas que han pretendido anunciar la historia como predeterminada han fracasado sostiene. Pero advierte que el mundo global está siendo construido por la tecnología y los mercados, no por las instituciones políticas. Lo que este proceso pone ante las gentes de otras culturas, que además son pobres, es una sociedad plena de consumos, pero no un esquema de valores universales que resulten atractivos Con todo, Zambrana aporta una solución: creyentes religiosos y políticos harían bien en unirse por un mundo más justo. No podemos ser ciudadanos conformes y que en la búsqueda de otra cosa se instalan los mejores valores. Que no haya ideologías no quiere decir que no deba haber ideales. Sin ideales no veo que podamos llegar a ningún buen puerto ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE D Joaquín Cortés, durante su actuación en Las Ventas EFE DANZA Mi soledad Baile, coreografía y dirección: Joaquín Cortés. Música y letras: Antonio Carbonell, José Carbonell y J. Cortés. Diseño de vestuario: Jean Paul Gaultier. Lugar: Palacio Vistalegre, Madrid. Fecha: 11- III Y EL MITO SE HIZO CARNE... JULIO BRAVO H ay bailarines que usan el espejo para mirarse y otros que lo emplean para admirarse. Entre estos últimos está Joaquín Cortés, a quien nadie puede negarle su condición de punta de lanza del flamenco en los últimos años. A lomos de su extraordinario talento artístico, de su audacia y de su indudable gancho mediático, ha cimentado una carrera internacional realmente brillante. No hay en España hoy en día un bailarín con su calidad, su lustre y sus hechuras. Y así se ha dicho repetidamente en estas páginas. Y no hay en España, en eso tiene razón, un bailarín más conocido y reconocido internacionalmente que Joaquín Cortés. Pero por la boca muere el pez. Porque tampoco hay en España hoy en día un artista más pagado de sí mismo, más arrogante y que desprecie más a sus compañeros de profesión. Y cuando uno se compara con Madonna, Bono o Mick Jagger ha de mostrar en sus espectáculos el mismo nivel que éstos. Algo que, por lo visto en el Palacio de Vistalegre el sábado, no ocurre en Mi soledad el título de su último trabajo. Ni el inaceptable sonido, ni la inexplicablemente pésima iluminación ni la realización televisiva (dos pantallas flanqueando el escenario ayudaban a los espectadores más lejanos) fueron dignos de una estrella mundial Comenzó con media hora de retraso el espectáculo, pero Cortés se hizo perdonar con una laudable dedicatoria a las víctimas del 11- M y con el minuto de silencio que pidió para ellas. Un gesto que le honra. Y tras él comenzó el show (así lo denomina él mismo) con un Palacio de Vistalegre lleno (más de ocho mil personas) un buen número de incondicionales en las sillas y un Joaquín Cortés magníficamente vestido por Jean Paul Gaultier (no tanto su compañía) dispuesto a contentarlos. Por la reacción de la mayoría, lo consiguió, sobre todo cuando bajó del escenario y se dio un baño de multitudes caminando por los pasillos y reclamando rabioso los aplausos una vez más. Otros, sin embargo, sólo vimos unos pocos fogonazos del mejor Joaquín Cortés, unos chispazos de ese baile magnético que tiene. Cuando aparece Joaquín Cortés, resulta un bailarín único; su taconeo (perjudicado por el enmarañado sonido) es eléctrico, sus brazos cautivadores y su presencia poderosa. Pero, desgraciadamente, éste apareció muy poco. Demasiado poco para un bailarín de su clase, demasiado poco para un mito ieciséis años cumple el Festival Arte Sacro (www. madrid. org festivales) que organiza la Comunidad de Madrid. En esta edición recogiendo un espíritu que va desde lo sagrado del Tibet o Arbebaiyán a lo orante de la Castilla renacentista de Felipe el Hermoso. Cine, exposiciones, conferencias y, sobre todo, teatro, danza y música recorrerán durante un mes enclaves históricos de la región, auditorios e iglesias, escenarios recogidos para lo más cercano y grandes espacios para dejar andar a las obras más solemnes. Como la madrileña iglesia de San Jerónimo el Real, encargada de acoger el primer concierto dedicado a la interpretación del Réquiem de Mozart, inevitable ante el 250 aniversario del nacimiento de su autor. Grande el lugar y grande la intención del Coro de la Comunidad, de la Orquesta de Cadaqués, de cuatro solistas con peso y bien compenetrados, y de sir Neville Marriner, actual principal director invitado de la agrupación orquestal. Por eso el primero cantó con comodidad y empaste, a veces sintiendo la tentación de forzar para llegar más allá, quizá queriendo perforar la generosa resonancia de la iglesia. La segunda estuvo a su lado con corrección, firmeza y equilibrio, ocasionalmente dejando oír algunas individualidades, otras siguiendo a su primer violín y, las menos, reagrupándose con agilidad tras ciertos momentos de desajuste. Lo mejor de los solistas fue su fe en el trabajo en común y su deseo de apaciguar cualquier protagonismo. Ainhoa Arteta buscó un fraseo elegante, bien cubierto y muy dicho. Maite Arruabarrena propuso una interpretación seria y solvente, con gran clase. Agustín Prunell- Friend se esforzó en una expresión que a ratos se transfiguraba en algo rebuscado. José Antonio López convenció porque siempre se observa en él a un intérprete formal, que sólo flaquea cuando acumula una cierta tensión que le resta soltura. El maestro Marriner, al final, dio sentido al todo a través del contraste dinámico, creando una espesa mixtura que apenas profundizó en las diversas figuraciones musicales de la partitura, que homogeneizó el fascinante contraste entre lo general y lo particular, y que convirtió en monocromo la singularidad de ese claro- oscuro que, en el Réquiem tantas veces proporciona conmovedora y emocionante energía.