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30 Internacional LUNES 13 3 2006 ABC Mientras un magnate condenado se libra de ser ejecutado tras entregar 5.000 millones de euros al Gobierno chino, un miembro del Partido Comunista, que había denunciado la corrupción de sus compañeros, ha sido sentenciado a cadena perpetua en un dudoso proceso La Justicia es un cuento chino en Pekín PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. En China, donde la vida vale muy poco, también puede costar una fortuna. Concretamente, entre 453.000 euros y 5.000 millones de euros. La primera cantidad corresponde a los sobornos que aceptó el ex ministro de Tierra y Recursos, Tian Fengshan, recientemente condenado a cadena perpetua. La segunda cifra es el patrimonio que se calcula que tenía Yuan Baojing, un magnate sentenciado a muerte por ordenar el asesinato de dos personas. Frente al fallo ejemplar contra el político corrupto, este multimillonario se acaba de librar de ser ejecutado después de que su esposa, quien se había hecho cargo de su imperio, entregara al Estado todo su dinero. Lo hago en nombre de mi marido, que quiere devolver a la sociedad la riqueza que ha obtenido como muestra de gratitud por lo que ésta le ha dado anunció al diario North Morning Post Zhuo Ma, una famosa profesora de danza tibetana que imparte clases en la Universidad para las Nacionalidades de Pekín. Aunque Zhuo Ma no desveló la cantidad donada, su capital incluía, además de cuentas bancarias en Suiza y otros paraísos fiscales, el 40 por ciento de una petrolera de Indonesia. No en vano se suponía que, tras el encarcelamiento de su esposo, Zhou Ma se había convertido en la mujer más rica de Asia, muy por delante de Larry Yung, quien encabeza la lista de los capitalistas rojos chinos por disponer de casi 1.400 millones de euros como presidente del grupo financiero Citic. Una minucia en comparación con la fortuna de Yuan Baojing, nacido hace 39 años en el seno de una pobre familia de agricultores de Liaoning, al nordeste del gigante asiático. Tras pagarse con un trabajo a tiempo parcial la carrera de Ciencias y Políticas y Leyes, Yuan Baojing entró a trabajar en el China Construction Bank en 1989, justo cuando el régimen comunista estaba privatizando sus empresas estatales. Aprovechando esta coyuntura, Yuan Baojing se enriqueció comprando acciones en la Bolsa, por lo que en 1996 ya tenía más de 300 millones de euros. Como broker su habilidad era tal que llegó a ganar en un solo día siete millones de euros. Pero este exitoso empresario, que no había olvidado su pasado humilde, también era famoso por sus generosas donaciones para obras de caridad. Por ese motivo, su detención en noviembre de 2003 causó una verdadera conmoción, ya que estaba acusado de ordenar el asesinato de uno de sus socios, al que culpaba de haber perdido 9,5 mi- llones de euros en una operación comercial, y de uno de los matones que había enviado para cumplir dicho encargo, que falló en su misión y pretendía extorsionarlo. Junto a su hermano y dos primos, Yuan Baojing fue condenado a muerte en enero del año pasado. De manera sorprendente, la ejecución ha sido aplazada, por lo que se sospecha que la donación de su patrimonio puede haber influido en dicho perdón. Esta medida de gracia, que sólo puede tomarse en caso de errores judiciales, aparición de nuevas pruebas o embarazo, ha puesto en entredicho la imparcialidad del sistema legal chino. Por este motivo, el caso ha suscitado una agria polémica en los foros de debate en internet y hasta un periódico oficial, el China Daily, ha publicado la noticia con un enfoque tan crítico como poco habitual en los medios de este país, fuertemente controlados por la censura del régimen comunista. A pesar de la controversia generada, las autoridades eluden la cuestión guardando un misterioso silencio que sólo puede indicar una descorazonadora realidad: que la Justicia no es ciega en el coloso oriental. Sobre todo porque, de manera simultánea a la suspen- sión de la ejecución de Yuan Baojing, se ha sabido que Huang Jingao, un miembro del Partido Comunista que había denunciado la corrupción entre sus compañeros, ha sido sentenciado a cadena perpetua por aceptar sobornos en un dudoso proceso judicial. Como jefe del Partido en la provincia de Fujian, este veterano político de 53 años se hizo famoso cuando, en agosto de 2004, publicó una carta en el Diario del Pueblo- -el periódico portavoz del régimen- -en la que relataba los abusos de poder de las autoridades locales. Entre los casos que citaba en su escrito, destacaban la connivencia de los cuadros del Partido Comunista con potentes promotores inmobiliarios en la expropiación fraudulenta de las tierras de los campesinos y hasta su implicación en contrabando de cerdos Chaleco antibalas Conocido como el secretario provincial del chaleco antibalas por las 26 amenazas de muerte recibidas, Huang Jingao cayó en desgracia a finales de 2004, cuando fue detenido y acusado, precisamente, de corrupción. En una vista con acceso restringido a los medios, Huang Jingao acaba de ser condenado a pasar el resto de sus días entre rejas por dejarse sobornar tomando casi medio millón de euros en regalos y dinero. Aunque el tribunal se ha amparado en que ha colaborado revelando otros crímenes desconocidos para no imponerle la pena capital, que se aplica en delitos económicos incluso de menor cuantía, la opinión de su abogado es bien distinta. Si los cargos que se le imputan fueran ciertos, una pena a cadena perpetua sería demasiado leve manifestó China acapara el 90 por ciento de las penas de muerte P. M. D. PEKÍN. Ni siquiera el hecho de que China sea el mayor verdugo del mundo frena a los corruptos en el gigante asiático, donde la pena capital no sólo se reserva para los delitos de sangre y las violaciones, sino también para los económicos. Salvo para casos como el de Yuan Baojing. Y eso que, según las estimaciones de Amnistía Internacional (AI) el régimen comunista acaparó en 2004 el 90 por ciento de las 3.797 penas de muerte dictadas en 25 países del planeta. Aunque el Gobierno se ampara en que esta información es secreta para no difundir el número de ejecuciones, AI calcula que 3.400 personas fueran ajusticiadas en el país, al que le siguen, a mucha Yuan Baojing distancia, Irán, con 159; Vietnam, con 64, y Estados Unidos, con 56. Pero dicha cifra podría ser incluso mucho mayor porque, tal y como reveló en 2004 un diputado en la Asamblea Nacional Popular, Chen Zonglin, en China se aplica la pena capital a casi 10.000 presos anualmente. Como mues- tra, valga el ejemplo del tribunal de Qingdao, una ciudad de 7,5 millones de habitantes que es la única que reveló que el año pasado había cumplido 57 ejecuciones. Por ese motivo, AI se ve obligada a realizar sus estimaciones llevando a cabo un seguimiento de los medios de comunicación chinos en cuatro periodos del año en los que aumentan los ajusticiamientos. El más importante de todos ellos transcurre durante los dos meses previos al Año Nuevo Chino (febrero) como demuestran las 650 penas máximas contabilizadas durante esas fechas en 2005. Junto a dicha época, destacan las Navidades, el Día Nacional (1 de octubre) y la Jornada Mundial contra las Drogas que se celebra el 26 de junio, como ponen de manifiesto las 32 ejecuciones registradas el año pasado en un solo día. A pesar de la filosofía del ojo por ojo ya han surgido voces contrarias a la pena de muerte y el debate se ha abierto en la sociedad. Por ello, el viceministro de Justicia, Zhang Jun, anunció recientemente que en futuras reformas de la legislación, se podrían reservar las ejecuciones sólo para determinados delitos A cambio, el régimen promovería un endurecimiento de las penas de prisión y la imposición de sentencias de 20 ó 30 años de cárcel para disminuir los ajusticiamientos que actualmente se llevan a cabo pegándole un tiro en la cabeza al condenado.