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22 Nacional LUNES 13 3 2006 ABC La campaña de paños blancos contra el narcotráfico en Villagarcía de Arosa (Pontevedra) se estrella contra la confusión, el miedo y la sensación de que demasiados intereses corrompen el corazón gallego de las drogas Las sábanas se las lleva el viento TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTOS: MIGUEL MUÑIZ VIGO. Diluviaba sobre Vigo a las ocho y media de la mañana del sábado y todavía salían y entraban jóvenes en un local cercano a la estación de ferrocarril, balanceándose entre la intoxicación severa y el dudoso don de la ebriedad. Las sustancias euforizantes forman parte de un paisaje que tiene en la noche un mercado propicio, aunque no es el único. Buena parte de la droga que se distribuye a mayoristasy minoristas de pequeñas y grandes localidades es troceado y puesto en circulación por narcotraficantes asentados en la ría de Villagarcía de Arosa, donde el contrabando de tabaco disfrutaba de una aureola que se empezó a desvanecer cuando tras pasar por las llamadas drogas blandas como la marihuana y el hachís, desembocaron en la heroína- -una primera generación empezó a ser segada por la muerte- y más tarde en la cocaína. El negocio elevó a la dudosa fama, la riqueza y finalmente la cárcel a tipos como Laureano Oubiña, Sito Miñanco y clanes como el de los Charlines. Tras el aldabonazo que supuso la operación Nécora algo empezó a cambiar en Arosa, aunque las redes de beneficiarios del dinero fácil de la droga se siguen extendiendo como un cefalópodo de muchísimos tentáculos. Siete muertes violentas el año pasado, tres en febrero por enfrentamientos entre bandas, ajustes de cuentas y cuestiones relacionadas representaron una descarga eléctrica para los sectores más sensibilizados de la sociedad arosana, como el padre José Aldao, que desde su parroquia de Cambados se ha convertido en un verdadero azote de los narcos. Por eso despertó tanta expectación una campaña de sábanas o pañuelos blancos que algunos vecinos pusieron en sus balcones y ventanas el 8 de febrero pasado para dejar en evidencia a quienes se enriquecen con los estupefacientes. Además de una marcha por el centro de Villagarcía de la que tomaron parte cinco mil personas, entre ellas muchos estudiantes, y del sonido de campanas y sirenas de barcos desde el espejo de la ría, un mes después la inicitiva apenas queda rastro de lo que se quiso, otro tipo de marea blanca, y hay que fijarse mucho en las fachadas para descubrir restos de la contraseña. Malentendido, miedo o complicidad, el camino para desengancharse es largo. De momento, a las sábanas parece habérselas llevado el viento. Me parece que lo de las sábanas no va a ninguna parte. Más teatro que otra cosa apunta bajo un cielo cubierto y amenaza de aguacero, el estibador Juan Carlos Pesado Fachal, de 47 años, que recoge ruedas y bidones después de que se anulara la clase de manejo de grúa prevista para un sábado de poco trajín en el puerto de Villagarcía. Con un hijo que estudia para policía, Fachal es de los que creen que si no hay trabajo la gente se mete en lo que sea, incluso en las drogas. Es dinero fácil Por un callejón del centro, dos siluetas cargadas de espaldas y ropa desastra- Una marcha contra las drogas desfila por el centro de Villagarcía de Arosa el pasado 8 de febrero da anuncian a la legua su oficio y beneficio: van con prisa a causa de un asuntillo Pero uno de ellos, el menos escurridizo, el menos castigado por los estupefacientes, admite: Aquí se puede conseguir de todo y todos tienen algo que ver, si no es un hermano es un primo, si no es un primo un amigo. Por ejemplo, ese centro comercial- -señala en dirección a un rutilante emporio de nuevas tiendas- que le pregunten al dueño de dónde ha salido la pasta Nuevos bárbaros, víctimas y pequeños verdugos, eslabones de una cadena con muchos engranajes. Los invitados al banquete de la adolescencia perpetua no dejarán de exigir sus dosis diarias de depredación mientras se les siga mostrandoque la velocidaden la rapiñaes lo ejemplar y deseable. El aspirante a bárbaro- -antes de llegar a ser un bárbaro consagrado- -es informado de que la salud de un país depende de los beneficios de los bancos o de las ganancias de las inmobiliarias, cifras tan fulminantes como obscenas que, debidamente embellecidas por las imágenes publicitarias, son recibidas como una invitación personal a la captura rápida del botín: haz como nosotros, tómalo todo con prontitud porque nadie te va a pedir cuentas por ello. El mimetismo funciona a la perfección. Posee, bendito, posee escribió Rafael Argullol en un reciente y escalrecedor artículo titulado El fascismo de la posesión inmediata que en una plaza tan estrecha como Villagarcía permite comprobar cómo ostentación y emulación son dos caras de una misma moneda. No lejos del Ayuntamiento, que sí mantiene la gran sábana del compromiso, en un cuarto piso bien visible de la plaza de Galicia, se divisa el rótulo de la peluquería PYPA, orlada con dos grandes paños inequívocos. Aunque se disolvió la mitad de la sociedad por disolución de la pareja que creó la peluquería, Pilar Fernández nacida hace 47 años, mantuvo el nombre como mantiene el tipo: Llevé mucha decepción dice con sintaxis netamente gallega: No la puso nadie. Villagarcía tenía que estar toda de blanco, si es verdad que estamos todos contra las drogas Sobre la mesa, el Faro de Vigo trae la noticia de la absolución de 25 miembros del famoso clan de los Charlines, incluido el patriarca Manuel Charlin Gama. El principal testigo de cargo, Manuel Baúlo, no pudo testificar: sicarios colombianos se encargaron de sellarle la boca. La peluquera Pilar Fernández no tiene miedo, y pone como ejemplo a otra vecina, Milagros Fernández, involucrada en Proyecto Hombre. Echó en más de una ocasión a la esposa de un narcotraficante de su tienda, pero reconoce que se tuvo que desdecir por temor a represalias: Cuentan con los mejores gabinetes de abogados. Tenía que estar toda la gente en la calle, y negarse a comprar en sus tiendas Milagros perdió a un hijo por lla droga. Presidente honorario de la Fundación Gallega contra el Narcotráfico, Felipe Suárez aprovecha su micrófono en la SER en Arosa para fustigar al narco, pero advierte que Galicia ni es Sicilia ni va a serlo Cree sin embargo que la apatía social y la falta de coordinación entre los organismos de la administración ha llevado a una situación más grave que antes de la Nécora con capos y secuaces campando a sus anchas y la droga más barata. Niega que la campaña de las sábanas blancas haya sido flor de un día: La gente se mojó como nunca Atribuye a un malentendido que muchos retiraran los símbolos tras la jornada del día 8, pero también al viento, el temporal, el invierno que por fin parece haber encontrado su vieja furia en Galicia.