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20 Nacional LA LUCHA CONTRA LA INMIGRACIÓN ILEGAL LUNES 13 3 2006 ABC Hemos tenido que entrar a recoger cadáveres y enterrarlos en la zona minada dicen en Nuadibú cidental. Hemos tenido que entrar a recoger cadáveres y enterrarlos en la zona minada Chejani, el conductor de la ambulancia municipal, relata cómo a veces han tenido que poner en grave riesgo sus vidas cruzando varios kilómetros de campos minados para ir a rescatar inmigrantes. También él es el encargado de trasladar a los muertos. Recuerdo perfectamente el olor de aquellos cuerpos en descomposición explica junto a la tumba recientemente improvisada para cuatro náufragos en un vertedero de Nuadibú. Marruecos envía a Mauritania a los inmigrantes al considerar que salieron de sus costas y sin tener en cuenta su nacionalidad. El grueso de ellos, como ha comprobado ABC, son de Senegal, Malí y Guinea Bisau. Sólo en la última semana, según Hamedu Haye, de la Media Luna Roja, han llegado al menos 140 por la frontera del Sahara Occidental. Mauritania los acepta si se demuestra que han salido de aquí comenta. Las autoridades españolas se enfrentan desde hace años a la misma situación con las embarcaciones que salen de Marruecos o el Sahara. Por eso, Madrid y Rabat firmaron en 1992 un acuerdo de devolución por el que los marroquíes se comprometían a aceptar de vuelta todos aquellos inmigrantes, independientemente de su nacionalidad, que hubieran salido del Reino alauí. El acuerdo no se cumple porque las autoridades del país magrebí sólo aceptan, con muy contadas excepciones, la repatriación de los ciudadanos marroquíes, pero no los de otras nacionalidades. Los argumentos para ello es que en estos dieciséis años Marruecos se ha convertido en el principal país de tránsito para los africanos que quieren ir a Europa. El primer ministro marroquí, Dris Yetú, acaba de visitar Bruselas, donde le han vuelto a proponer la necesidad de un acuerdo de repatriación similar al que no se cumple con España. La respuesta, de momento, es que no. Un grupo de subsaharianos es trasladado a una comisaría de Nuadibú tras ser expulsados por Marruecos Aunque el Gobierno de Rabat incumple el acuerdo suscrito con España de 1992, en la última semana han enviado a Nuadibú por la frontera de la ex colonia a al menos 140 subsaharianos. Esta es la historia de los expulsados por Marruecos Marruecos devuelve a Mauritania decenas de inmigrantes por la frontera del Sahara TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA, ENVIADO ESPECIAL FRONTERA DE MAURITANIA Y SAHARA. La Policía mauritana daba ayer viajes desde Nuadibú a la frontera con el Sahara Occidental con el único vehículo disponible para recoger los inmigrantes que les envían las autoridades de Marruecos. Este corresponsal siguió a un grupo de 16, custodiados por dos agentes, que fueron trasladados desde los límites de la ex colonia, ocupada por el Reino alauí desde hace tres décadas, hasta una comisaría de Nuadibú en la parte trasera de un todoterreno. Apiñados es poco. Muchas de las piraguas que están saliendo hacia Canarias desde las playas de Mauritania o Senegal naufragan, se quedan sin gasolina o son detenidas en aguas del Sahara. Casi siempre, según los testimonios de los propios inmigrantes, acaban en la ciudad de Dajla, la antigua Villa Cisneros española. Desde allí los marroquíes los envían al paso fronterizo de Bir Ganduz, a unas cuatro horas por carretera. En ese punto, los subsaharianos tienen todavía por delante siete kilómetros de un espacio nacido a raíz del conflicto saharaui considerado tierra de nadie. Tras pasar por esa franja sembrada de minas antipersona, llegan al puesto mauritano. Sidi Suguná apenas se tenía en pie cuando los policías lo ayudaban a bajar del coche en Nuadibú. El joven ma- liense llegó muy débil y tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario. Junto a él, otro candidato a llegar a Europa, éste mauritano, se aferraba a sus únicas pertenencias: un salvavidas naranja fluorescente, la única nota de color entre la penumbra de la comisaría. Los recién llegados se encontraron las dependencias policiales atestadas y cada vez es más difícil encontrar una par- cela de suelo libre. Las autoridades mauritanas repatriaron ayer desde Nuakchot a setenta senegaleses y por la tarde el ministro del Interior se trasladó a Nuadibú para conocer la situación sobre el terreno. Los problemas son inmensos por la zona fronteriza en conflicto explica Mohamed Uld Cherif, alcalde de Nuadibú, en referencia al vecino Sahara Oc- Los centros de inmigrantes de Canarias, atestados tras la oleada de pateras del fin de semana ABC LAS PALMAS. Los centros de internamiento de inmigrantes indocumentados de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura se encuentran prácticamente al límite de su capacidad que supera en conjunto las 1.600 plazas, a causa de la llegada de centenares de personas en pateras de los últimos días. La situación de esos centros, agravada este fin de semana con la llegada de otros 211 sin papeles entre la tarde del sábado y la mañana de ayer, obligó a dar instrucciones a la Policía Nacional en el sentido de ue agilice las diligencias para que puedan ser repatriados. La urgencia de esas gestiones obedece además, en buena medida, a la necesidad de contar con espacio para albergar a otros muchos inmigrantes que se ha pronosticado podrían llegar en próximos días al Archipiélago en barcas procedentes del vecino continente africano. Un continente desde donde el gobernador de Nuadibú, Yahya Uld Mohamed Fall, afirmó el pasado jueves que más de 12.000 subsaharianos se encontraban actualmente en los alrededores de esa ciudad portuaria de Mauritania, fronteriza con el Sahara Occidental, a la espera de poder emigrar clandestinamente a Europa, en gran parte a bordo de barcas en las que intentarían alcanzar Canarias. El centro de Tenerife, isla a la que llegaron desde el sábado 100 nuevos inmigrantes, tiene ocupadas 234 de las 238 plazas con las que cuenta, según fuentes de la Delegación del Gobierno que afirmaron que situaciones similares existen en los de Gran Canaria y Fuerteventura, con capacidad para 1.200 y en torno a 200 personas. Desde comienzo de año y hasta el pasado viernes habían llegado a Canarias 2.331 inmigrantes indocumentados, 49 de ellos menores.