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16 Nacional LUNES 13 3 2006 ABC CUEVAS hora resulta que José María Cuevas, presidente de la patronal española, se mete en asuntos que no le competen y, además, es un franquista por decir que el proceso de paz en el País Vasco es un disparate. Aquí, el Gulag es el franquismo, un lugar del que ya no se procede, sino al que te mandan los que quieren aparentar pureza con una sonora maldición. Recelemos, para empezar, del procedimiento. Recelemos de quienes llaman franquistas a los patronos, a los escépticos ante el Gobierno, a los militantes del PP o a los enfadados. Recelemos porque, a la vista del tipo de debate que sugiere este calificativo, significa, cuando menos, que al orador se le han acabado, si alguna vezlos tuvo, los argumentos. Recelemos también al GERMÁN comprobar que el lehenYANKE dakari Ibarretxe se hace escoltar por algún funcionario- -joven franquista en su momento- -para defender su particular concepción de los derechos humanos, al constatar las viejas camisas azules guardadas en el guardarropa por antiguos miembros de los gobiernos socialistas, al averiguar lo santas y demócratas que ahora parecen las familias fascistas de algunos de los del actual y, por no seguir, el dinero que hicieron con Franco muchos de los aguerridos emprendedores vascos que ahora quieren que Cuevas se calle. Ningún negocio mejor se podría hacer ahora que pedir subvención pública para no escribir la verdadera historia del franquismo vasco y no molestar así a algunos- y a sus parentelas próximas- de los que tachan de franquista al que se descuida. Cuevas, independientemente de donde proceda, es víctima no de las razones de sus adversarios o de la conveniencia de los estrategas sino del disimulo. ¿Es un escándalo decir que el proceso de paz es un disparate? Porque si se habla de verdad de proceso de paz, de buscar una suerte de armisticio, de reconocer que hay una guerra y tratar de que termine con concesiones lo de disparate es de una benevolencia sorprendente. Y si a alguien le está pasando por la cabeza, o por los papeles, la idea de un apaño a la catalana (otra cosa que Cuevas debería callar, ya ven) es decir, un gobierno de izquierdas con los nacionalistas más extremos devueltos a las instituciones, lo de disparate es cosa de niños comparado con la realidad. Claro que ahora, en la versión oficial, Cuevas no representa a nadie, por mucho que le voten una y otra vez los empresarios, y si, por el contrario, los patronos vascos que, salvo algunos alaveses (quizá menos presionados por el ambiente) se han despreocupado con demasiada frecuencia de las libertades individuales para pedir, en sustitución y en sus momentos más valientes, un marco en el que sea posible el crecimiento económico y en el que se evite cualquier enfrentamiento o discrepancia entre el Estado y los dirigentes nacionalistas o, lo que viene a ser lo mismo, entre los ciudadanos y los imperativos étnicos. Así que bienvenido Cuevas al debate: porque tiene algo que decir, porque tiene derecho a ello y porque, en las réplicas, comprobamos lo tonto y lo falso que es el disimulo. A Mena recurre ante el Supremo el arresto de 8 días que le impuso Bono La Sala Quinta ha pedido al Ministerio de Defensa el expediente disciplinario b Ha planteado un recurso contencioso- disciplinario militar preferente y sumario específico para sanciones que afectan a los derechos fundamentales NIEVES COLLI L. L. C. MADRID. Mena no se resigna. El teniente general que incendió el pasado 6 de enero la amabilidad institucional de la Pascua Militar con un discurso sobre los riesgos del Estatuto de Cataluña, ha presentado ante la Sala Quinta del Tribunal Supremo un recurso contencioso disciplinario militar contra la sanción de 8 días de arresto que el ministro de Defensa, José Bono, le impuso en aplicación del artículo 7.31 de la Ley Orgánica 8 1998 que regula la conducta de los miembros de las Fuerzas Armadas, en el que se tipifica como falta leve la expresión pública de opiniones que supongan la infracción del deber de neutralidad en relación con las opciones políticas. La revisión del arresto, que el militar hoy en la reserva y entonces jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra cumplió entre los días 7 y 14 de enero, ha sido planteada por José Mena ante el alto Tribunal en ejercicio de los derechos que se le reconocen en dos leyes con rango de orgánica, la de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas y la Procesal Militar. Todo ello después de agotar la llamada vía disciplinaria esto es, despues de que el propio ministro, en este caso en su calidad de autoridad sancionadora, desestimara con fecha 24 de febrero el primer recurso que el teniente general le presentó atendiendo también a la normativa en vigor. El escrito presentado ahora por el militar ante el Supremo no tiene todavía argumentación alguno, pues el sancionado- -como es habitual en estos casos- -no ha tenido en ningún momento conocimiento del contenido del expediente disciplinario que desembocó en su sanción. Por este motivo, y según confirmaron a ABC fuentes de la Sala Quinta del Supremo, la primera decision del Tribunal ha sido socilitar al Ministerio de Defensa la documentación, que en su momento será puesta de manifiesto a José Mena con el fin de que, con posterioridad, el militar pueda sustanciar su demanda con los argumentos que estime oportunos. El teniente general, tras comparecer ante Bono el 7 de enero CHEMA BARROSO El general improvisó parte de su discurso De lo que Mena dijo exactamente el 6 de enero en la Capitanía de Sevilla ha quedado básicamente la copia que se entregó a los medios de su discurso escrito, pero no tanto el audio de su alocución. En éste, aseguran fuentes de Defensa, se comprueba que el teniente general improvisó ciertas afirmaciones sobre la marcha que nunca aparecieron escritas, una de singular importancia: Mena dijo de viva voz que había informado previamente a sus superiores de los sentimientos, inquietudes y preocupaciones que allí estaba exponiendo. El sábado 7 de enero, citado en el Ministerio, el propio José Bono con las copias en la mano preguntó a Mena si ese era el discurso que había leído en Sevilla, y recibió un sí. Pero el militar tuvo que rectificar y reconocer que no estaba todo: que en el directo, incluyó añadidos difíciles de sostener. Limpiar la hoja de servicios El recurso contencioso- disciplinario militar preferente y sumario -por tanto urgente a todos los efectos orgánicos y procesales del que ha decidido hacer uso el teniente general en la reserva, es el específico para las sanciones que afectan a los derechos fundamentales de la persona en este caso el de libertad de expresión, y su procedimiento aparece recogido en el ar- tículo 518 de la Ley Orgánica Procesal Militar. Actuarán como parte la Fiscalía Jurídico Militar y también la Abogacía del Estado. De acuerdo con fuentes militares, la decisión del teniente general de hacer uso de los derechos previstos por la Ley entra dentro de lo más lógico y respondería al deseo del interesado de deferse contra una sanción que, por lo que se ve, considera injusta y de dejar limpia cuanto antes su hoja de servicios. En este sentido, recordaron que la Ley Disciplinaria que se aplica a los miembros de los Ejércitos ordena en los artículos 71 a 74 su propio mecanismo de anotación y cancelación de sanciones disciplinarias en la documentación militar del sancionado Un mecanismo que, aplicado al caso particular de José Mena habrá supuesto ya la aparición en su expediente de una reseña con la expresión clara y concreta de los hechos y su calificación que permanecerá sobre el papel durante un año, y sólo será retirada entonces a instancias del interesado momento en que la sanción desaparecerá de la documentación redactándose de nuevo sin ninguna mención o referencia a la falta cometida ni a la sanción impuesta Como se recordará, el arresto de Mena fue hecho público a través de un comunicado oficial por el Ministerio de Defensa para incidir en el carácter ejemplarizante de la medida, aún a pesar de que la costumbre en los Ejércitos es poner las sanciones sólo en conocimiento de los afectados como una información reservada