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ABC DOMINGO 12 3 2006 67 Deportes Aparece muerto Jesús Rollán, oro olímpico y mundial y el mejor portero de waterpolo de la historia ASÍ JUGARON VALENCIA Cañizares: muy bien. Miguel: bien. Albiol: bien. Marchena: bien. Moretti: regular. Albelda: regular. Baraja: regular. Angulo: mal. Aimar: regular. Regueiro: mal. Villa: regular. Rufete: regular. Mista: regular. Fabio Aurelio: regular. El entrenador: Quique Flores: mal. Demasiado defensivo su planteamiento y el hecho de que su portero fuera el mejor del equipo significa que tampoco en ese aspecto estuvo atinado. Lo mejor: el gran momento de forma de Cañizares. Lo peor: la escasa presencia ofensiva REAL MADRID Casillas: bien. Salgado: bien. Sergio Ramos: bien. Mejía: bien. Raúl Bravo: bien. Guti: bien. Diogo: regular. Cicinho: regular. Baptista: regular. Zidane: regular. Raúl: regular. Ronaldo: regular. Robinho: bien. Cassano: regular. El entrenador: López Caro: regular. Confeccionó un once extraño, aunque algunas bajas le condicionaban, con algunos hombres fuera de su posición. Cambios todos ofensivos. Lo mejor: la entrega de los jugadores y su mayor disposición en busca de la victoria. Lo peor: la escasa perpendicularidad de su juego y el penalti fallado. Cañizares comete penalti sobre el brasileño Ronaldo EFE Ni de penalti en el último minuto Ronaldo falló la máxima pena que hubiera dado al Madrid un triunfo que buscó más que el Valencia ENRIQUE ORTEGO Es como para que el Real Madrid eche el cierre y coloque el cartelito de cerrado por defunción O casi. Ya no es capaz de ganar un partido con un penalti a favor en el último minuto. Un partido en el que no es que hubiera sido infinitamente mejor que el rival, pero que seguramente hubiera ganado a los puntos si de un combate de boxeo se hubiera tratado. Al menos puso más voluntad e intentó acercarse a la victoria, situación que su enemigo repudió de mala y sospechosa manera. Ambos equipos saltaron a Mestalla más obsesionados con no perder que con ganar. Síntoma inequívoco de que ninguno pensaba ya en alcanzar al Barcelona y que preferían especular con la segunda posición desde la que arrancaban empatados. Incluso, puestos a apuntar, tiene más delito el Valencia. Bien está que tenga una determinada manera de entender el fútbol, a la contra y esperando a que el rival se equivoque, pero el mero hecho de jugar en casa y de la trascendencia de los puntos, debería haberle obligado a una mayor ambición y predisposición ofensiva. Suele pasar que cuando a un partido es controlado en su máxima expresión VALENCIA REAL MADRID 0 0 Valencia (4- 2- 3- 1) Cañizares; Miguel, Albiol, Marchena, Moretti; Albelda, Baraja; Angulo (Rufete, m. 65) Aimar (Fabio Aurelio, m. 80) Regueiro (Mista, m. 68) y Villa. Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Salgado, Sergio Ramos, Mejía, Raúl Bravo; Guti, Diogo; Cicinho, Baptista (Cassano, m. 77) Zidane (Robinho, m. 75) y Raúl (Ronaldo, m. 62) Árbitro Mejuto González. Amarilla a Mejía, Albiol, Guti, Mista, Marchena y Cañizares. al cargo, que cuando encontrara un once base apostaría por él. Debe ser que no lo ha encontrado. O que la realidad de ser entrenador del Madrid le ha hecho cambiar de opinión. Ayer volvió a retocar todas las líneas y se dejó de salida en el banquillo a Ronaldo, Robinho y Cassano. Confeccionó un equipo de corte defensivo, con jugadores fuera de sus puestos naturales, como Cicinho y Diogo y sólo con dos hombres de vocación ofensiva (Baptista y Raúl) Mandar al capitán como primera referencia ofensiva, no fue, desde luego, una decisión acertada. El penalti fantasma de Sergio Ramos por los entrenadores y a los jugadores se les cortan, en cierta manera, las alas, salga de esa forma: táctico, encorsetado, demasiado sujeto a una pizarra y a unas premisas determinadas. No es lógico que un equipo como el Valencia ceda la posesión y el terreno a un Madrid que volvió a demostrar que cuando quiere, tampoco puede. Y esa es su cruz. Su dominio, su acaparamiento del balón fue ficticio. Mucho toque, muchas ayudas, mucha elaboración, pero escasa profundidad. Aseguró López Caro, recién llegado La primera mitad se marchitó sin que Casillas y Cañizares demostraran sus excelencias. La jugada por excelencia fue el penalti fantasma cometido por Sergio Ramos. En una acción entre Mejía y Villa, que porfiaron por un balón, este quedó suelto y el sevillano lo agarró con la mano. Debió pensar que el árbitro había pitado falta en la jugada anterior. No había sido así y fue Casillas quien se dio cuenta y se quitó el balón de encima como pudo. El árbitro no señaló el penalti y salió del paso señalando falta de Villa a Mejía. Presionó el Valencia como sabe y le bastó para cerrar los espacios y las salidas del Madrid, que siempre partían de los pies de Guti en busca de la conexión con un Zidane voluntarioso, pero que sufre un desgaste tremendo jugando a caballo entre la banda izquierdo y el centro. No existía, sin embargo, ofensivamente. Los hombres de Quique se posicionaron demasiado lejos del área contraria y en ningún momento el equipo encontró a Aimar, el futbolista que por su calidad, podía desequilibrar en acciones individuales. López Caro no tardó tanto como en Londres en hacer cambios. Ronaldo por Raúl con media hora por delante. Su presencia fue recibida con un paradón de Cañizares a remate de cabeza de Baptista. La más clara ocasión de gol del partido hasta la última del penalti. Después, sucesivamente, Robinho- -otro remate de gol- -y Cassano. También Quique Flores intentó hacer más profundo a los suyos con la entrada de Rufete y Mista, pero todo resultaba baldío hasta el claro derribo de Cañizares- -debió ser expulsado- -a Ronaldo en el último minutos. El brasileño afrontó la responsabilidad, pero disparo con flojo y mal.